No queremos entrar. Sobre Tribuna Feminista y el racismo

Hace unos días, en Tribuna Feminista se publicaba un texto titulado “El entrismo en el movimiento feminista” de la escritora Victoria Sendón de León, donde se trataba la supuesta infiltración del movimiento por parte de corrientes e ideologías que, según ella, tratan de aprovecharse del momento de su éxito actual.

Para quien no la conozca, Tribuna Feminista es la sección de noticias y opinión de carácter feminista del medio digital El Plural. Desde sus textos se lanzan ataques y se quema en la hoguera de la ortodoxia feminista blanca a quien disienta de sus postulados. Tiene especial inquina contra los colectivos trans y racializados. Afroféminas lo sufrió no hace mucho por no desear posicionarse en el debate sobre el abolicionismo y regulacionismo, debido a que hay diferentes posiciones. Marina Pibernat Vila que previamente había organizado un ataque en redes contra la nosotras, nos acusaba en un artículo de malas feministas y de banalizar el racismo. Whitesplainingin in the face.

Como decía al inicio, en el texto “El entrismo en el movimiento feminista” carga contra los movimientos que supuestamente están haciéndose con el control del Feminismo (trans, queer, racializadas, etc) diciendo cosas como:

“El feminismo no es un cajón de sastre o “desastre” que incluya todas las luchas y sufrimientos humanos con intereses muchas veces encontrados” 

“Las feministas, entre nosotras, hemos seguido la máxima de hacer valer lo que nos une más que lo que nos separa con vistas a la acción conjunta, pero ha llegado el momento de parar los pies al entrismo y a sus palabros de camuflaje” 

-Para concluir “El entrismo de otros movimientos nos ha llevado muy lejos, pero es que somos tan buenas, tan comprensivas, tan madres con otros sujetos de opresión, que olvidamos todo el sufrimiento que nos ha costado llegar hasta aquí. No deberíamos traicionar nuestra propia memoria histórica”.

Más allá de la transfobia que rezuma el artículo, lo que primero llama la atención de este Feminismo vetusto es la manía de expulsar. Se pasan la vida echando a gente de su regazo maternal, lo que esconde quizás una carga enorme de prejuicios inconfesables de estas señoras que se autodenominan progresistas. También se deduce un temor a perder la voz cantante en un movimiento que empieza a tener muchas voces autorizadas ajenas a su pensamiento uniforme.

Gran parte de la fuerza del Movimiento Feminista en España se debe a la juventud que se ha incorporado con ímpetu al mismo. Y esa juventud se parece poco a Sendón y Pibernat. Es autocrítica, curiosa y sorora. Se cuestiona sus propios privilegios y maneja palabras como Interseccionalidad, intentado practicarla, no teorizarla.

El feminismo de Sendón ve el género como un tema separado de todas las demás identidades. Este feminismo carece de cualquier interseccionalidad. No toma otros temas en contexto cuando examina el género.

Me atendré al tema de la racialización, que es el que me toca.

No existe un Feminismo, existen Feminismos, porque una mujer como Victoria Sendón nunca podrá ponerse en mi lugar. Yo hace tiempo que me negué a incorporarme a ese Feminismo uniformemente blanco y tránsfobo que representa Tribuna Feminista, no es el mío. Apoyé a Afroféminas cuando decidió no ir a la huelga, porque en el Estado Español el feminismo clásicamente blanco y academicista está alejado de las mujeres negras y racializadas.

Sendón lucha por sus intereses no como mujer, sino como mujer blanca de clase media. Esos intereses no me convocan ni me representan, ya que su intención de igualar en poder al hombre blanco heterosexual no tiene en cuenta que yo mujer negra, primero debo igualar mis derechos a los de otra mujer blanca, y aún estamos muy lejos. No entiende ni quiere entender las opresiones que me atraviesan como mujer  negra y de clase baja. No entiende ni entenderá que mi existencia en un entorno que ni siquiera me considera persona por mi color de piel es una resistencia en si misma. Yo sufro racismo de hombres y mujeres, y el feminismo si quiere mi adhesión debe hablar de ello.

Para una mujer negra que vive en Europa, separar el racismo de su condición de mujer simplemente no es posible. Las luchas que hoy tiene el movimiento Feminista blanco me son ajenas, porque mi barrera principal es la raza, y cualquier conquista para las mujeres blancas en mí no produce un efecto inmediato, ya que el racismo me impide avanzar. 

El feminismo que representa Tribuna feminista suele banalizar el racismo. Es lógico, porque este feminismo está hecho por y para blancas que son incapaces de ver sus propios sesgos racistas y niegan su posición privilegiada. Creen que uno no es racista simplemente con declararlo. ¿Aplicamos eso a un hombre y el machismo?

A las Feministas Negras se nos critica por no querer estar, como en la Huelga feminista, y al mismo tiempo,  desde las mismas tribunas nos acusan de querer infiltrar y condicionar el movimiento. No pueden ser las dos cosas al mismo tiempo. 

La foto que ilustra el artículo de Sendón es un Caballo de Troya, insinuando así una presunta intencionalidad destructiva de los colectivos a los que acusa de entrismo en el Feminismo. Si algo deja claro el texto de Sendón, es que ese del que habla, no es el sitio de la mujeres negras y racializadas. Nuestro camino no está entre quien nos niega y nos convierte en sospechosas de oscuras tramas para acabar con su Feminismo.

Sigamos haciendo nuestro propio camino, hablando con quien quiera escucharnos y debatiendo con quien no nos niegue. Nosotras ahí no queremos entrar.


Marián Cortes Owusu

Educadora. En mis ratos libres redactora en Afroféminas

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