Migrar es un derecho. ¿Qué pasa en la Frontera sur de México? 

A pesar de que, desde diciembre de 2018, México se ha adherido a distintos pactos mundiales para garantizar la protección de los DDHH de las personas migrantes, la presencia de la Guardia Nacional en la Frontera Sur pone en contradicción varios discursos oficiales.

El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular celebrado en Marruecos el 10 y 11 de diciembre de 2018 tiene como principios guía: “enfoque centrado en la persona, cooperación internacional, soberanía nacional, estado de derecho y debido proceso, desarrollo sostenible, derechos humanos, enfoque de género, sensible a la niñez, enfoque de gobierno amplio y enfoque multisectorial”. A raíz de la firma de este Pacto, el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrad, dijo:

“México va cambiar su política migratoria, México los va hacer sentir a ustedes orgullosos del pacto que hemos adoptado para una migración segura, ordenada y regular. Vamos a cambiar las cosas, y por nosotros hablarán nuestros hechos” (Nota de MVS Noticias)

Pese a que existe la voluntad de transformar el paradigma público de la migración, los hechos han mostrado lo contrario. Veamos.

Estación migratoria Siglo XXI

Al sur de México, en la ciudad de Tapachula hay miles de personas —mujeres, hombres, bebés, niños, niñas, jóvenes, familias— provenientes de Angola, Burkina Faso, Camerún, Eritrea, Etiopía, Ghana, Guinea, Conaky, Liberia, Malí, Mauritania, República Centroafricana, República Democrática de El Congo, Senegal, Sierra Leona y Togo. Estas personas esperan a que su situación migratoria se regularice para transitar hacia el Norte, el destino de muchos de ellxs puede ser Canadá, Estados Unidos o, incluso, México. Han salido de sus países de origen por razones humanitarias, huyen de la guerra civil, de la pobreza, de las dictaduras. Así lo expresan en este comunicado: (comunicado en pdf).

Wilner Metelus, presidente del Comité Ciudadanos en defensa de Naturalizados Afromexicanos, compara las condiciones de vida la Estación migratoria Siglo XXI en Tapachula, Chiapas a las de un campo de concentración. No sólo existe hacinamiento (en un espacio destinado para 900 personas, viven más de 3 mil migrantes: https://bit.ly/2kFz4d9), sino que también carecen de servicios humanos básicos como el agua.

Ante el silencio sepulcral de las autoridades, el abandono institucional y las condiciones infrahumanas de la Estación migratoria, lxs migrantes negrxs demandaron el respeto de sus derechos. La respuesta que recibieron fue el uso indiscriminado de la fuerza por parte de la Guardia Nacional y la Policía Municipal. Es inexplicable que México se apegue a las declaraciones universales de derechos humanos de las personas migrantes, mientras que despliega el uso excesivo de la fuerza y otras modalidades de abuso.

Las consecuencias de la participación de las fuerzas armadas para resolver los problemas de la “seguridad pública” son: una mayor frecuencia de excesos en el uso de la fuerza; dos, una mayor frecuencia de torturas posteriores a la detención, y tres, un menor cumplimiento de los requerimientos legales vinculados a la detención y presentación ante la justicia (Padilla y Silva, 2019. Disponible en línea: https://bit.ly/2m3qOnF). ¿La militarización soluciona la situación de los migrantes? ¿Por qué la presencia de los migrantes africanxs en la Frontera Sur se trata como un problema de seguridad pública? ¿Por qué no cambió el paradigma de la migración con la firma del Pacto Mundial para la Migración?

Reconocimiento constitucional de los afromexicanxs

Es una hipocresía que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador trabaje en el reconocimiento de los pueblos negros mexicanos y que, al mismo tiempo, reprima a las personas migrantes provenientes de África y Haití en Tapachula, Chiapas.

Pareciera que esta iniciativa, la del reconocimiento constitucional, está apoyada en el folclorismo y la exotización, más que en el respeto, la dignidad y la vida. El reconocimiento constitucional de la gente negra poco importa si otras personas negras, de otras nacionalidades, son agredidas en los límites fronterizos de México.

Las políticas migratorias que refuerzan el nacionalismo, la discriminación, la xenofobia y el racismo no son coherentes con el álgido interés del Estado por mencionar en un artículo constitucional a los afromexicanxs. ¿Un país que trata con desprecio a personas negras extranjeras realmente trabaja en el reconocimiento de lxs negrxs como sujetxs de derecho?


Valeria Angola

Delegada de Afroféminas en México. Afrocolombiana residente en México. Licenciada en Etnología y Artes Escénicas. Profesora de danza.

Twitter e IG @valurulu

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