“Son las personas las que permiten o entorpecen el progreso”, Esther Bolekia, directora de Dévé

Esther Bolekia es ingeniera de caminos y dirige Dévé, una revista sobre estrategia, liderazgo y estilo de vida. Para llegar hasta su yo actual ha tenido que esforzarse mucho en un mundo algo endogámico en el que, como mujer negra, no es que no la esperaran sino que ni siquiera podían imaginársela. Pero lo logró y en esta entrevista, además de contar su historia, se acuerda de las mujeres de su familia que se dejaron la piel y que, quizá, no pudieron cumplir sus sueños, para que los cumpliera ella.

Estudiaste ingeniería de caminos, una de las carreras que deja a un montón estudiantes damnificados por el camino, porque mucha gente se retira o suspende todas el primer año, ¿cómo lo viviste tú?

Fue de las experiencias más duras, tanto que la tomo como referencia. Por un lado, por la dificultad; por otro, por lo que veía alrededor: todo eran chicos blancos de familia bien, con dinero, sin otra preocupación que estudiar y llegar a casa o a su colegio mayor enseguida al salir de la Escuela. Insisto, es lo que veía: las chicas pijas, los niños de papá ingeniero, los enchufados, los que no se sentían en el punto de mira por ser negros… Yo me veía en desventaja. Además, 3 horas de camino en total todos los días, pasando dificultades económicas, trabajando las veces que podía, cansadísima… eso me pasó factura. Pero fíjate que si en una etapa de mi vida fui cabezota, fue ahí. No me achiqué en lo que respecta a lo que yo podía hacer con las herramientas que tenía. Esta carrera o te hace o te rompe, y decidí que a mí no me iba a romper. Pese a llevar la procesión por dentro, fui delegada de clase, de curso, cambié modus operandi de la Delegación de Alumnos, gané dos premios, dirigí equipos, desarrollé el liderazgo… y escribí mi historia.

Esther Bolekia

En una descripción decías que eres “amante de los trenes y del progreso social que traen”, ¿esa es la razón por la cual estudiaste la carrera?

Los trenes para mí son símbolo de progreso de una sociedad, pero esa no fue la razón por la que estudié esta carrera. Siempre digo que fue Dios que me llevó, porque esa Esther de 17 años que no tenía ni idea, ni referencias, ni mentores, podría haber acabado en cualquier otro lado. Lo de los trenes fue una vocación con la que me reencontré al terminar la carrera. Los he amado desde pequeña, pero crecí y me desorienté, luego miré otras opciones, incluso en la carrera. Pero afortunadamente hubo gente que me presentó lo que más me gustaba sin que lo supiera, así que me especialicé en los transportes y justo después, comencé a trabajar en una empresa ferroviaria.

¿ Y qué hay de ese progreso , era como lo imaginabas?

El progreso… siempre hay. Pero te digo una cosa: son las personas las que permiten o entorpecen ese progreso. Eso es algo que necesitamos entender los profesionales y también los gobernantes.

¿A qué niveles?

Quiero decir que por un lado, necesitamos los profesionales apreciar más nuestro trabajo y ser capaces de venderlo más, o al menos, saber hablar de él. A mí no me vale “Soy ingeniera de Caminos”, me vale un “Soy ingeniera ferroviaria que planifica transportes, y me aseguro de configurar de manera óptima, funcionalmente, redes ferroviarias. Me encargo de que lo que se va a construir satisfaga la demanda de viajeros”. Por otro lado, las cosas bien hechas llevan su tiempo y es responsabilidad de los que gobiernan encargar obra  civil con criterios más sociales, más a largo plazo y menos interesados y centrados en el corto plazo.

¿Y qué hay del género y de la raza, crees que en esos aspectos también se han producido avances?

Sí… y no. Aún queda. Y por eso apoyo y agradezco la existencia de las mujeres activistas negras. Queda que los de un lado abran la mente, porque todavía se oyen frases que oíamos en los 90 a las que ya por desgracia estamos acostumbrados. Por otro, queda que los del otro lado destierren un poco el sentirse a la defensiva. Yo creo que algunos espacios son más seguros que antes, pero uno sigue a la defensiva porque de tanto haberlo pasado mal o ver a otros pasarlo mal, uno mantiene los puños en alto. Afortunadamente hay espacios que son un poco más seguros que antes, pero claro, no por eso vamos a dejar de reivindicarnos.

¿Cómo reciben que tú estés en ciertos espacios?

Antes esa cuestión me inquietaba más. Además de en el instituto, donde más me inquietó fue en la Universidad. Hubo profesores que para qué, mejor no hablar de ellos, que se notaba que el desdén venía de donde sabías que venía. Pero, afortunadamente, no fueron la mayoría (aunque sí que hicieron daño, ya sabemos cómo funciona el cerebro). Ahora, en el trabajo fíjate, he visto el cómo me reciben directamente proporcional al grado de sensatez de los managers y la salud en la cultura de la empresa.

¿No has tenido miedo a formarte y a encajar?

Sí, el miedo a no encajar es real, y a veces lo que temes te sobreviene.

¿Sientes que, en algún momento, has claudicado a ciertos principios o valores  para llegar adonde estás?  ¿y lo has corregido?

¡Yo era una empollona! Esa necesidad de encajar en algún grupo a costa de claudicar en algo no la tuve nunca. Después, una se va conociendo y descubre por qué… Así que claudicar en principios nunca. Lo que pasa es que una crece sabiendo quién es; creo que eso es muy importante que lo sepa quien lee Afroféminas ahora mismo. Tienes que saber quién eres y ver en qué te renta claudicar. Por ejemplo, el pelo: hay mucha polémica ahí, pero de la misma forma que un empleador ignorante te hará sentirte mal por llevarlo al natural, hay empleadores con los que te sentirás bien siendo tú misma, siempre que trabajes bien y tengas una buena imagen.

Y… sin embargo, no has querido quedarte solo en tu profesión, háblanos de Dévé.

Dévé es un proyecto que nació ante la incertidumbre de muchos profesionales en cuestiones del día a día y del futuro. Muchas veces uno se pregunta si se puede reaccionar de otra forma ante un problema laboral o personal, o si se puede enfocar desde otra perspectiva. Sí, te llegará el psicólogo gurú en Twitter y te dirá: “Sí, puedes, cambia tu forma de pensar”, “No te amargues la vida”. Vale, ¿pero cómo? Un tweet no nos vale. Un vídeo tampoco. La gente necesita más precisión, más empatía, un mentor. De ahí la idea de Dévé como la revista de referencia para que progreses en el trabajo y en la vida personal.

¿Por qué has escogido una temática tan diferente?

Porque la estrategia, el liderazgo y el estilo de vida son los pilares para construir la vida personal, y la vida personal es la que marca la profesional. Por muy obcecados que estemos en el trabajo, o en el “esto no lo necesito”, necesitamos siempre tener estos pilares delante. Eso de que la vida personal no afecta a la profesional es mentira. Tú, cuando te pones enferma, ¿te enfermas en la vida profesional, o en la personal? Ah, que esa pregunta está fuera de lugar… ¡Claro! Los temas que tratamos y cómo los tratamos son para que primero, uno vea que hay vida más allá de lo que uno cree que sabe, o de la aparente no solución a un problema laboral o personal. Y segundo, el plan es que acceder a las herramientas para el éxito a las que hasta ahora solo habían accedido pocos.

¿Has aprendido mucho haciendo entrevistas?

Mucho, y quiero hacer más entrevistas… Aunque yo insisto en que son conversaciones más que entrevistas. Lo que me gusta es hablar con gente de todas partes. Te abre la mente. Yo siempre digo que no hace falta irse a un megaviaje a un lugar lejano para abrir la mente.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de todo lo que te han contado en esas entrevistas?

Que el mundo puede ser enorme y pequeño al mismo tiempo.

Eres una mujer admirable…

¡Oh, gracias!

¿A qué mujeres admiras tú? ¿Y quiénes te apoyaron para llegar a ser quien eres hoy?

Admiro, ante todo, a mi abuela y a mi madre. También a mi mejor amiga de siempre. Fíjate una cosa: suelo mirar la trayectoria de una persona antes de admirarla, puesto que tengo muy presente la relación entre el éxito y el mérito. Una mujer puede ser la CEO de no sé qué empresa, pero si su vida ha sido fácil y no ha tenido dificultades es como que no tiene mérito. Te podría decir “Yo admiro a Michelle Obama y a Oprah”, que sí, que es verdad, pero más admiro a las abuelas negras de la iglesia, que se han machacado en Guinea en condiciones tristes (y que aún hoy son tristes) para sacar adelante a sus hijos, y hoy, pese a todo, están aquí y algunas apenas logran andar, pero tienen para ti una sonrisa y un abrazo. No tienen estudios, pero ya les gustaría a los doctorados tener la mitad de su sabiduría. Cuando uno vive en ambientes diversos a lo largo del día ve la vida de otra manera, y aprende a dramatizar menos.

¿Tienes ya pensada cuál será tu próxima incursión?

Ahora, que mucha gente conozca Dévé como la revista de referencia para progresar en el trabajo y en la vida personal.


Lucía Mbomío

Periodista, actualmente en “Aquí la Tierra” en TVE
Twitter @luciambomio 
Istagram: luciambomio

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.