Hollywood, ¿un mundo de prejuicios y discriminaciones para las actrices negras?

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Viola Davis, Lupita Nyong’o, Zendaya Coleman, Octavia Spencer, etc… Todas son actrices negras emblemáticas del cine estadounidense. Su triunfo actual refleja una mayor representación de las mujeres negras en Hollywood. El año pasado ha sido un año fundamental en esta evolución por haber visto el estreno de Black Panther (Pantera Negra). Black Panther es el primer superhéroe africano de Marvel. Esta película de Ryan Googler se destaca por la actuación de cuatro protagonistas negras: Nakia (Lupita Nyong’o), Okoye (Danai Gurira), Shuri (Letitia Wright) y Ramonda (Angela Bassett).

Actúan el papel de cuatro mujeres fuertes, poderosas e independientes en el país imaginario africano del Wakanda. Nakia es una espía del reino Wakanda. Okoye es la jefa de Dora Milaje, las Fuerzas Especiales Femeninas de Wakanda. Shuri es la princesa de Wakanda y la mejor científica del reino. Ramonda es la madre de T’Challa, el héroe de la película. Así sus personalidades se alejan de los estereotipos y prejuicios a menudo asignados a las mujeres negras. Por ende, Black Panther que ya alcanzó los mil millones de recaudación es una película inspiradora en términos de representación.

Estos últimos años, también han surgido unas series que permitieron revalorizar la imagen de las mujeres negras en el cinema. Sin dudas la productora afroamericana Shonda Rhimes ha desempeñado un papel significativo en esta mejora. Shonda Rhimes es una de las mujeres más influyentes del panorama televisivo en EEUU. Se hizo famosa por ser la creadora de “Scandal” y la productora ejecutiva de “Cómo defender a un asesino” (How to get away with murder), dos series protagonizadas por dos actrices negras. “Las cosas habrán mejorado cuando dejemos de hacer estas preguntas. Cuando no nos preguntemos si ha mejorado la presencia de las mujeres en la televisión o cuántas mujeres negras trabajan en el medio” asevera la productora a El País.

Shonda Rimes

Ambas series no sólo innovan por romper con los prejuicios raciales sino también por no tratar cuestiones raciales. En otras palabras, las protagonistas podrían ser de cualquier otro color de piel y esto no cambiaría nada a la esencia de los personajes. Lo novedoso de Shonda Rhimes es justamente inventar personajes sin tener un color de piel en mente. Por una parte, Scandal nos cuenta la vida de Olivia Pope interpretada por Kerry Washington, una asesora en manejo de crisis de Washington y la amante del presidente de los EEUU. Por otra parte, Cómo defender a un asesino nos adentra en la historia de una exigente profesora de derecho y abogada Annalise Keating interpretada por Viola Davis.

Los retratos de ambas heroínas contrastan con la visión negativa de las mujeres negras que Hollywood ha podido transmitir a lo largo de la historia en sus películas. Sirvientas, mujeres hipersexualizadas o enfadadas, son unos de los papeles estereotipados degradantes que interpretaron las actrices negras en aquellas películas.

El camino de la integración sigue siendo largo

Con todo, las actrices negras todavía sufren desigualdades en el mundo del cine. En 2015, Viola Davis se convirtió en la primera artista negra en ganar el Premio Emmy a la Mejor Actriz de Drama. En esa ceremonia pronunció un emotivo y comprometido discurso: “Lo único que separa a las mujeres de color de cualquier otra persona son las oportunidades (…) No podemos ganar un Emmy por roles que simplemente no existen”. Cabe recordar que en noventa ceremonias de los Oscar sólo seis actrices negras ganaron el Oscar a la mejor actriz de reparto. Asimismo, Halle Berry fue la primera y única intérprete negra en recibir el Oscar a la mejor actriz en 2002.

Fuente: Internet Movie Database (2016)

Detrás de esta falta de diversidad, se esconde la Academia del Cine de Hollywood dirigida en gran parte por hombres blancos. Según un estudio de Los Angeles Times de 2016, el 91% de los votantes de los Oscar son blancos y el 76% son hombres. “La mayoría de los miembros de la Academia de Artes y Ciencias son hombres blancos cuya edad media es alrededor de los 60 años. Por ende, no es sorprendente que las nominaciones sean el reflejo de esta composición”. explica Ana-Christina Ramon, la directora adjunta del Bunche Center que publica cada año un estudio sobre la diversidad y la igualdad de género en el cinema y la televisión. Además, se ha de subrayar que las minorías étnicas representan sólo el 10,1% de los directores de Hollywood, lo que podría constituir otra explicación de la subrepresentación de las actrices negras.

Pese a ello, el problema radica sobre todo en cuestiones presupuestarias. La diversidad representaría una apuesta arriesgada para Hollywood. La industria cinematográfica tiende a presuponer que menos diversidad refleja una película, más recaudaciones genera. Como las películas producidas están destinadas a grandes mercados extranjeros como los de China o de la India, la industria alega que las mismas protagonizadas por mujeres negras no recibirán el éxito esperado en dichos mercados.

El colorismo, otro gran obstáculo en el camino hacia la integración

No obstante, esa realidad sólo es un primer nivel de discriminaciones contras las mujeres negras en Hollywood. El segundo nivel – que constituye un tema aún más tabú – corresponde al colorismo. El colorismo es un término popularizado por la activista feminista Alice Walker en los años 1980. Lo define como “el trato preferencial o perjudicial para las personas de una misma raza basándose únicamente en el color de su piel”. Con respecto a las personas de raza negra, se traduce por discriminaciones o prejuicios contra las personas con piel más oscura o con los rasgos menos eurocéntricos.

En la actualidad, la actriz Zendaya Coleman llamó la atención sobre el colorismo dentro de Hollywood. Durante el Beautycon Festival en abril de 2018, denunció ese fenómeno subrayando que para la industria era la “versión aceptable de una chica negra”. Las oportunidades profesionales serían más escasas para las artistas de piel oscura.


“Soy la versión aceptable de Hollywood de una chica negra y eso tiene que cambiar. Somos demasiado bellos y demasiado interesantes para que yo sea la única representación de eso”.

El caso más reciente y polémico al respecto ocurrió en 2016 a raíz del estreno de la película biográfica Nina sobre la fallecida cantante Nina Simone. En efecto, la actriz Zoe Saldaña fue elegida para dar vida a la legendaria cantante, con lo cual tuvo que llevar una peluca y una nariz prostética y oscurecerse la piel a fin de asemejarse a la artista. Esta elección desató una ola de críticas en las redes sociales de los admiradores de la cantante. Muchos lamentaron que la directora de la película Cynthia Mort no escogiera a una actriz afroamericana de piel más oscura. “Mi madre creció en una época en la que le dijeron que su nariz era demasiado ancha y su piel demasiado oscura. Desde un punto de vista físico, [Zoe] no es la mejor elección”, aseguraba Lisa Simone, la propia hija de la cantante al New York Times.

La paradoja de Hollywood

El éxito mundial de películas como Black Panther cuyo reparto está formado mayormente por actrices y actores negros de piel oscura contradice los prejuicios de Hollywood. “La industria del cine sigue ignorando a las audiencias de color, para su propio perjuicio, considerando el éxito de taquilla de las películas que sí cuentan con elencos diversos”, escribe Roxane Gay en una columna de opinión para el New York Times. “Sigue ignorando el simple hecho de que las personas de color quieren que sus vidas se vean reflejadas en las películas que ven. El hecho de que haya representación no es mucho pedir”.

En suma, las actrices negras en Hollywood son mucho más propensas a ser víctimas de una doble discriminación: el racismo y el sexismo. Los progresos actuales en términos de representación que confirman actrices como Viola Davis, Kerry Washington, Lupita Nyong’o o Zoe Saldaña abren nuevas perspectivas para el futuro. En 2016 la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, actualmente dirigida por la afroamericana Cheryl Boone Isaacs, aprobó medidas considerables con el fin de duplicar el número de mujeres y de personas pertenecientes a minorías étnicas entre los miembros de la organización para el año 2020. “La Academia va a liderar el cambio y no va a esperar a que la industria reaccione” declara Cheryl Boone Isaacs en un comunicado.


Giselle Diampova

Tengo 20 años. Soy de origén congoleño y vivo en Francia. Soy estudiante de ciencias políticas, actualmente de Erasmus en Madrid.

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