
Exigimos que España reconozca el derecho a la ciudadanía española a los descendientes de las personas raptadas, esclavizadas y llevadas por la fuerza a los territorios americanos del Imperio español.

No lo pedimos como favor. No lo pedimos como privilegio. Y no lo presentamos como reparación suficiente.
Nuestros antepasados no emigraron a América. Fueron raptados de sus tierras, encadenados en barcos que navegaban con licencia de la Corona y vendidos en puertos del Imperio. El orden político colonial decidió dónde debían vivir, trabajar y morir. Ellos nunca eligieron pertenecer a ese mundo.
La abolición terminó con la esclavitud. La independencia convirtió las colonias en nuevos Estados. Y los descendientes de quienes habían sido llevados por la fuerza amanecieron convertidos en extranjeros para España. El vínculo se impuso por la fuerza; la ruptura se decretó sin consultarlos.
España ya ha aceptado que un daño histórico genera un derecho presente: en 2015 otorgó la nacionalidad a los descendientes de los judíos sefardíes expulsados en 1492, sin exigir residencia previa. Reconoció la expulsión de 1492, pero no el rapto de millones de personas africanas.
No podemos deshacer el rapto ni devolver la libertad a quienes murieron esclavizados. Ninguna ciudadanía salda esa deuda. Pero España sí puede devolver a sus descendientes la elección que les fue negada a sus antepasados.
No exigimos que sean españoles. Exigimos que tengan derecho a serlo.
Por eso exigimos que los afrodescendientes de Hispanoamérica cuyos antepasados fueron personas esclavizadas bajo el Imperio español tengan, si así lo desean, una vía directa a la ciudadanía española, sin requisito previo de residencia ni renuncia a su nacionalidad de origen.
El Imperio impuso el vínculo. Sus descendientes deben poder elegirlo.
Luz Stella Ibargüen Zambrano
Afrocolombiana. Ciudadana de Colombia y España


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