La identidad tras vulnerabilidad por el racismo

Y sucede qué tras una persona víctima de ataques racistas, coexiste la identidad consciente y abnegada de la personalidad, esa qué en cualquier otro ser viviente le conlleva a desinhibirse tras dos tragos de más en una noche de parranda, consiguiendo de esta manera incrementar su capacidad de valía para con el ciclo continúo del día a día.

Tras un insulto peyorativo hacía una persona negra, emergen a flor de piel infinidad de apelaciones contra su autoestima y sentir de ser, la abnegación subrogada inherente, se convierte en aliada y verduga de sí mismos, cómplices del perpetuamiento del crimen contra la humanidad mayormente clamado y denunciado  por activistas a pie de calle, para posteriormente ser asesinados a sangre fría por su propia comunidad…ya no son los reclamos  tras tantos azotes recibidos con latigazos, los cuales, contextualizados a la época que nos atañe, se camufla tras una cortina de humo y velo tupido opaco que se toma la osadía de dar la vuelta a la tortilla según le convenga…no se sí me explico, pues ya que como tantos hermanos y hermanos, he sido enterrada en el fango del racismo de la España Profunda, con el consiguiente hecho, de grabar a fuego en mí piel, infinidad de estigmas y prejuicios qué indudablemente, han mermado ciertas distorsiones cognitivas al respecto de mí valía intelectual, comunicativa, afectiva, emocional y sentimental…cuestionando cuestiones aprehendidas qué ni con mil lecciones a puño y letra, y golpe de regla con los brazos en cruz, entrarían en la sesera de esta humanidad que osa abrir la boca sólo para rebuznar.

Y NO, no es qué estemos poco cuerdos, ni somos monos de feria o esclavos expuestos en el zoológico… o “esas cosas sólo andan en nuestras cabezas”, y NO es que seamos una generación de cristal que no aguanta ni la brisa de otoño, TAMPOCO es que deseemos abrir el “cajón de mierda” y remover la diarrea mental generalizada para encrespar e incordiar. NO es eso de que tengamos tendencia a la esquizofrenia paranoide o que ya no existen esas cosas, se trata de así en palabras llanas, de lo que viene a ser, querer tender una mano amiga de la otra mano, y no al cuello…Es fluir, es vibrar, es ser y estar como seres conscientes de que, como individuos, todos tenemos derecho a coexistir dentro del libre albedrío y diversidad. 

Un tendero de respeto separa la delgada línea de la libertad entre dos seres humanos capaces de comunicarse más allá de con señales de humo o braille. Del castellano amplio, diverso en léxico, gramática y sinónimos, contempla definiciones, que cantadas a capela en la misa de Domingo serían más elocuentes ….

Cuando haces “pop-ya no hay stop”, acción de comportamiento y relación social de contra proyección en forma de escudo y defensa, esa poca cosa, cómo sí del último aliento estuviéramos hablando, en consecuencia, del volumen de reserva espiratorio antes de éxitus…

No hay más que mirar a trasluz y desde una perspectiva introspectiva, ajustar las lentes de la realidad para darse con un canto en los dientes, de que, a día de hoy, todavía las gentes con cierta inclinación por el orden, sigan actuando y campando a sus anchas por las mismas aceras y conventos que de antaño. Qué nos releguen a comparaciones de animales salvajes “exclusivas de África”, para menospreciar el don de la vida derecho inherente a la virtud de ser persona.

En cuanto a la discrepancia que suscita establece una conversación sin tensión sexual en el ambiente cuando se toca el tema del R-A-C-I-S-M-O, y se ponen las cartas sobre la mesa, he llegado a la conclusión lúcida de que: No es lo mismo ser racista, que con-vivir en una sociedad racista. Al igual, que no es igual ser alto o bajo, gorda o flaca, rubia o morena… ¿por qué sí lo es ser de un “color” distinto?

Y para más inri, ¿por qué en pleno S.XXI, aún las gentes de la España no tan profunda, se sigue volteando para saciar su “asquerosa” sed de curiosidad hacía una persona negra…qué simplemente pasea o trabaja fuera de una institución exclusiva sólo para pieles no oscuras? Digo lo de exclusivo, sin dilación, dado que es AHORA, cuando existen leyes que dicen amparar a los discriminados racialmente, bajo el pseudónimo del DNI…pero los apellidos no mienten, y quien hace la ley, hace la trampa…

Al hilo del contexto actual, suscita mucho más interés mi vida privada en cuanto a tanto de dónde vengo, provengo o qué hago aquí…cómo sí me hubiera escapado del zoológico o del trozo de campo vallado que me han regalado.

A día de hoy, generaciones de AFRO-ESPAÑOLES, continúan con las cicatrices sangrantes de las heridas provocadas por el estigma, tabú, curiosidad lasciva e incluso, por qué no decirlo…ignorancia subrogada y anclada más allá del NODO en blanco y negro.

De pedir un deseo…cuál lámpara mágica frotada con tanto tesón cómo sí tuviera sed, pediría retroceder en el tiempo o avanzar en él, pues ya que en ésta disyuntiva y vorágine de desinformación en un mundo con carteles publicitarios 3D en grandes avenidas desde La Gran Manzana hasta el mismo barrio de Chueca, es difícil concentrarse sin distraerse, para con ello converger y resucitar el sentido común.

Tomar el relevo, de eso hablan los entendidos de la materia antirracista y afro activista, de dar un voto de confianza, murmuran los cómplices misóginos a sabiendas de que, de hacerse factible, las ínfimas nimiedades que hoy merman la salud mental de muchos hermanos y hermanas “de color” estarían recogidos en artículos científicos de Mendeley o Evidentiascience …y es que, claro qué es sencillo aconsejar cuando no es uno quién tiene que lidiar con las consecuencias de los consejos.

Ya no vale la empatía desde la barrera simpatizante del “yo no soy racista porque tengo una amiga negra, mora, china o multicolor…ya no sirven discursos políticos que, en plena campaña electoral, matizan y tiznan su verborrea a pico de oro para rascar algún que otro voto díscolo. 

Ya es tarde para venir con el cuento de la lechera ya qué el cántaro se quebró en los primeros 12 años de esclavitud, el cántaro se rompió, ya está quebrado e incluso reciclado a cenizas…ya sólo queda dar vela en este des-entierro de la hipocresía, falta de lógica y juicio social, para llenar nuestras vidas con algo más sustancial cómo lo son el crecimiento personal y auto-gestionado, desde la perspectiva de “no hagas lo que a ti no te gustaría que te hicieran”.


RP. MITOGO

Enfermera, Artista Etnica, Empresaria y Afro-Activista


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