Lo que me regaló la historia de cimarrones

Cuando comenzamos a navegar por la historia de los cimarrones traídos de África a América, que no termina con la  abolición de la esclavitud en 1851, comprendemos lo perdidas que estamos, nos enteramos de los robos que a sufrido la historia, de la intercepción de la memoria y de la alineación histórica, pero al mismo tiempo, se empieza a forjar en nuestra mente, una conciencia más étnica, empezamos a tener una visión más clara sobre si misma, y sobre el papel que nos toca jugar, sin tener que blanquear nuestra piel, en una sociedad colonial.

La historia que habita en la memoria es el mejor legado que nos dejaron nuestros antepasados para iniciar o continuar con ese autoreconocimiento, con esa lucha que a sido larga, y que grita libertad, con esa búsqueda de razón deliberativa para construir nuestra existencia como mujeres afros y como pueblos afros libres.

De la historia nacen nuestros retos, surgen preguntas, nacen sentimientos de identidad y de continuidad con el pasado, nace el orgullo de ser negrx, nace una recuperación y una devolución de la historia, que solo es posible, cuando entendemos el entramado de ir al pasado para explicar el presente y construir el futuro.

Yo, quizás como muchas, estuve en un tiempo extraviada en la historia, y andaba por el mundo, teniendo la única percepción de que la historia africana, con sus luchas, tenía sus indicios en la esclavitud y terminaba ahí, en la supuesta liberación de los cimarrones africanos. Desconocía mi pasado, desconocía la memoria, y durante ese momento, no sabía que mi cabello afro hacía parte de mi identidad, no sabía ni siquiera, que  Manuel Zapata Olivella había recorrido todo el continente americano para conocer las condiciones en las que sobrevivían nuestros hermanxs afros. Me habían enseñado, desde  la casa hasta la escuela, solo la historia de esclavitud, la de animales traídos en barcos y vendidos en puertos negreros.



Luego me tope con la dura verdad y emprendí el camino por la historia de mis ancestros, comencé a saber de la muda discriminación, del racismo, de la exotizaciòn de la belleza afro, del lugar determinado que tenemos por nuestro color, de la opresión del sistema, pero sobre todo, supe del gravísimo error, de conocer una única y sola historia.

Y ha sido la historia que me a traído hasta aquí, con una sola pregunta ¿Por qué no podemos ser ciudadanos negxs? Ciudadanxs, implica homogeneidad e igualdad de derechos, pero también representa, en la otra orilla, las luchas contra el racismo, contra la opresión, contra la segregación para poder llegar a ser ciudadanxs libres,y no, unxs desposeídos a causa de la ceguera racial, de la diferenciación y de la espera de un futuro nacional más blanco y menos negro e indígena.

Navegar por la historia de mis ancestros, más allá de 1851, me dio mi autoreconocimiento, me regalo una fuerza individual, y hizo que la pregunta o la búsqueda por el origen por la identidad floreciera en mi mente.

La historia, me hizo ver, que los pueblos afros en Colombia, no son un ejemplo de libertad por más que el estado simula protegernos con lo reglamentado en la constitución, porque desde su poder “aceptan nuestros derechos culturales”, pero retroceden con derechos sociales y económicos.

No nos han permitido ser, durante muchos años, con nuestra total autenticidad, es por eso, que debemos tejer de manera continua, individual y colectivamente un nuevo horizonte de sentido histórico, tenemos que producir esa historia común que deje de mostrarnos ante el mundo como seres inferiores, como poblaciones atrasadas que representan el pasado y no el futuro.

Hoy la historia nos pertenece, volver al pasado es encontrarnos con la verdad de la historia, para luego, en un futuro y presente alzar la bandera de libertad.


Betty Zambrano Zabaleta

Soy una mujer, negra, Afrocolombiana, Afrocaribeña y Afrobolivarence. Estudiante de comunicación social y periodismo.


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