Una transición. Testimonio

Durante dos años estuve haciendo cosas que atentaban a mi dignidad y a mi ser, pero no me importaba, solo quería ser amiga de las niñas lindas. Aun así, siempre hubo un problema para poder estar con tan prestigiado grupo de jovencitas y era que yo seguía teniendo mi pelo afro y eso era una desventaja a la hora de que alguien se fijara en mí.

Crecer. Testimonio

Nunca sentí apego por nada, menos por mi cabello ya que siempre pensaba que antes de morir iba a estar orgullosa porque hice lo que quise con él. No sentía apego porque, bueno, es sólo cabello. ¡Ya crecerá! No fue sino hasta que decidí llevar mi cabello natural que me di cuenta lo importante que es este aspecto para mí. Con esta decisión una se vuelve más despierta, más intensa, te das cuenta de cosas que antes pasabas por alto.

Los ritmos de mis Nanas Negras

Soy ese tipo de lector que cree que son los libros quienes les eligen a ellos, y no al revés. Acostumbro ir a las bibliotecas públicas, esos paraísos en la tierra, a pasearme por los pasillos, rozar lomos de libros y sentarme en el piso a hojear algunos, hasta que alguno me coge de la mano y me lleva hasta la sección de préstamo. Así fue como me encontraron las Nanas de Amalialú.

Me blanqueé y no me di cuenta. Testimonio

Tenía apenas 8 años cuando comprendí que era diferente. Cuando eres pequeña y entras a un colegio lleno de niños, eso es lo único que ves, ¡niños! Para mí no había diferencia, hasta que un día me gritaron ¡NEGRA! Y todos rieron.