La representación mediática dicotómica de los migrantes

Un cuidador y una paciente en un centro de atención a personas mayores | Foto: Picture-alliance / dpa / O.Berg

“El Spiderman sin papeles que es el nuevo héroe de Francia”, “Un inmigrante rescata a un niño escalando un edificio” o “Inmigrante ilegal salva a un niño escalando 4 plantas en 30 segundos” son algunos de los titulares que resumían una de las noticias más sonadas de mayo del 2018. Un migrante, ahora ciudadano francés, Mamoudou Gassama, salvó a un niño de caer al vacío y las imágenes que documentan la hazaña recorrieron el mundo. Trepó cuatro pisos, salvó al niño y Spiderman indocumentado pasó a ser su pseudónimo. Poco después Emmanuel Macron le concedió la nacionalidad a modo de recompensa por su proeza. 

Desde entonces, muchos son los titulares que “alaban” hechos similares protagonizados por migrantes. Lo curioso de estas noticias es que suelen recalcar el hecho de que el “héroe” en cuestión es un inmigrante, y la epopeya siempre involucra situaciones rocambolescas en las que este arriesga su vida de una forma u otra para salvar otras. Esta representación mediática no solo contribuye a la ya generalizada deshumanización de lxs migrantes, retratándoles como seres capaces de llevar a cabo actos sobrehumanos con el fin de evitar una desgracia, incluso si eso significa dejarse la vida en ello, sino que, además, es una de las pocas representaciones “positivas” que reciben. La mayor parte del tiempo, cuando aparecen migrantes en los medios de comunicación, la noticia suele incluir pateras, la valla de Melilla, las CIEs, el top manta, enfrentamientos con la policía, declaraciones tendenciosas por parte de lxs periodistas, etc. 

Esto contrasta con los titulares antes mencionados en los que estas personas pasan de ser inmigrantes ilegales que vienen en patera, saltan la valla, son vendedores ambulantes (que amenazan los negocios de contribuyentes), se enfrentan con la policía (por lo tanto, son violentos) a inmigrantes que, a pesar de ser todas esas cosas, por lo menos salvan las vidas de sus vecinxs blancxs. 

Esta representación dicotómica no hace más que contribuir a la noción de que lxs migrantes solo tienen derecho a existir y a ser celebradxs cuando dicha existencia sirva de alguna forma u otra a las personas blancas que las rodean. Son o una amenaza para la sociedad y seguridad blanca o son superhéroes que salvan vidas blancas, cualquiera sea el caso, lo esencial es que no son humanxs. 

Y, es precisamente, en la falta de reconocimiento de su humanidad yace la justificación de por qué algunxs sufren acoso policial constante, perecen en las CIEs, en el Mediterráneo o en las vallas en condiciones inhumanas sin que nadie se inmute, mientras que otrxs saltan a los titulares y protagonizan noticias que fingen interesarse por sus vidas (y, por lo tanto, supuestamente humanizarles) solo cuando la supervivencia de una o varias vidas blancas estén de por medio. 


Aida Diakhate Kebe

Aida Diakhate Kebe

Tiene 20 años y es estudiante de Traducción y Mediación Interlingüística en la Universitat de València. Está muy interesada en la diáspora africana y en el diálogo cultural que establecen los afrodescendientes de la diáspora con los africanos continentales y viceversa.


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