También son importantes las intelectuales feministas sin cartón

En mi ejercicio de construir un feminismo a mi imagen y semejanza – válgase la mención teológica-, sentía que algo faltaba. Los discursos académicos, históricos y anecdóticos de las intelectuales estudiadas y  referenciadas en mí descubrir feminista, me permitieron abrir la mente para pensar un mundo en donde mi voz y nuestras voces cuenten. Sin embargo, necesitaba algo más; algo más cercano, cotidiano, próximo, más de mi pecho y de mi realidad, que diera cuenta de este cúmulo de cosas que me atraviesan, me constituyen y atan.

Precisaba verme reflejada en una historia, que al momento de ser contada sienta que esta persona tiene tantas respuestas que parece que conociera mis peguntas,  historias que incluso revelen mi carácter, identidad, sesgo y hasta mis miedos – la verdad, no sé si pedía mucho- pero identificarme desde la mirada meramente académica y racional con mujeres negras, pobres, inmigrante u otros aspectos con los que nos levantamos a diario, incluso avanzar en el activismo sólo desde ese lugar, no era suficiente; sin decir que no son vitales en la construcción de nuestra lucha.

No obstante, al quedarme sola y sumergida en mis pensamientos había algo de mí que requería pensarse más allá. Así empecé a escuchar de forma más consciente los relatos de mi abuela, de mi madre y mis tías -para mí intelectuales legítimas en la construcción de un feminismo interseccional que no responden a las reglas del conocimiento eurocéntrico en esta materia- y que a través  la tradición oral dan fe de su lucha por abonar el camino para agitar la bandera de la humanización de nuestro ser.

Mujeres que tienen tanto para contar y merecen ser escuchadas, nombradas y por supuesto citadas. Por el bien del feminismo negro necesitamos rescatar las luchas de las de casa, las del lado, las empíricas, las que no tienen un cartón educativo, las que debían dejar a sus hijxs para cuidar lxs de otras, las que lucharon por mantener su voz en alto sin la venia de un hombre; las que cada logro de los suyos representaba mil sacrificios propios, por las que incidieron en nuestra crianza, orientación y formación de nuestro carácter; por todas las que dejaron de ser, para que hoy nosotras seamos; con todos los cuestionamientos que implicaba la valoración de nuestra negritud.

Ellas aportaron y aportan  al pensamiento intelectual de un feminismo interseccional, deben ser protagónico en nuestras manifestaciones, hay que mencionarlas con nombres y apellidos, ubicarlas en el lugar que les corresponde, porque también son importantes las intelectuales feministas sin cartón.

Nelly Yendy Arrechea Riascos 

¡Porque soy la hija de mi madre y la nieta de mi abuela!**Oriunda del planeta tierra @nellyyendy

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