Sobre el mercado del odio en torno al asesinato de un niño

Sobre el mercado del odio en torno al asesinato de Gabriel

Hasta hoy no habíamos querido pronunciarnos sobre el terrible caso del niño Gabriel y sus repercusiones. Las personas de bien viven estos sucesos con mucho dolor, por lo horrendo del crimen y por la indefensión de la víctima. No nos gusta meternos en estos temas, nunca lo hicimos con otros casos, que desgraciadamente ocurren con demasiada frecuencia en este país. No lo hacemos porque creemos que hay un mercado del dolor poco edificante.

Aunque queda claro anteriormente, reiteraré en nombre de Afroféminas, nuestro más profundo pesar a la familia de Gabriel. Nadie merece tal injusticia y dolor. Todas las vidas son importantes, pero no hay nada más horrible que acabar con la de un niño, con la de un hijo. Nosotras, las mujeres negras, lo sabemos bien, muchas somos madres y hemos perdido, perdemos y perderemos a nuestros hijos de forma violenta.

Se nos ha pedido, incluso exigido, que condenásemos el crimen. ¿Por qué? Porque la presunta asesina es una mujer negra. Sabíamos que esto iba a pasar y por eso guardamos silencio. Cuando muchas de nosotras vimos que detenían a esta mujer, conocemos como funcionan las cosas, y sabíamos que una ola de odio y venganza, muy relacionada con los prejuicios que existen en este país (y que los medios irresponsablemente han jaleado), iba a aparecer.

No deja de resultar curioso que se nos pida una condena expresa. Esto indica que quien nos lo pide, unen la condición de mujer negra de la presunta asesina, al mismo crimen. Nadie exige a los hombres blancos que condenen los asesinatos de mujeres y niños que cometen otros hombres blancos. Ningún hombre blanco se siente concernido o señalado por esos crímenes. ¿Por qué nosotras si?

No hemos nacido ayer, sabíamos que el odio llegaba y así ha sido. Empezaron a llegarnos testimonios de mujeres negras migrantes que son increpadas, ellas o sus hijos. Señalamiento de los migrantes como culpables. Desconfianza, miedo, sospecha. Sabíamos que iba a pasar y pasó. Últimamente hay una corriente que dice que se le ataca igual por ser negra que por ser mujer, vamos misoginia. Dicen que se alude al pasado de prostitución de la asesina confesa, etc. Quien es una mujer negra migrante sabe que no es así. Su pasado está indisolublemente unido a su condición migrante. Las mujeres blancas no sentirán miedo a ser señaladas por su condición cuando caminen por la calle.

Tiene gracia además que se comercie con este dolor , ese señalamiento y ese racismo misógino desde programas dirigidos por mujeres, ¡que acudieron a la huelga feminista! Cada día que pasa tenemos claro que acertamos en no acudir.

También el odio en la redes. Andan sueltos esos seres llenos de resentimiento que aprovechan la ocasión para soltar su bilis. La extrema derecha xenófoba hace su agosto y los medios colaboran activamente. La basura de las mañanas comerciando y lucrándose con el dolor ajeno disfrazándolo de servicio público. Su irresponsabilidad no tiene vergüenza.

El Centro Panafricano nos recordó el caso de Naiara, una niña racializada de madre migrante:  «Naiara Valentina Abi Briones Benítez solo tenía ocho años cuando fue asesinad. Murió el pasado 7 de julio a las 19.45 horas, en el hospital Miguel Servet de Zaragoza, donde ingresó el día anterior, inconsciente, tras soportar siete horas de torturas a manos del hermano de su padrastro. El hombre, Ivan Pardo Pena, nacido en Lugo hace 33 años, y hasta entonces vigilante de seguridad privada, la castigó “para ver si cambiaba de comportamiento en los estudios y empezaba a obedecer a los mayores y a tener respeto”, según declaró durante su confesión de más de una hora ante la jueza y la fiscal que instruyen la causa» La Vanguardia

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Naiara

La repercusión de este caso pasó rápido. No hubo imágenes de indignación en las calles, en el pueblo donde vivía no hubo manifestaciones espontáneas de dolor, más bien silencio. Por supuesto se intentó culpabilizar a la madre, la extranjera, la diferente. Aún hoy se cuestiona su amor por sus hijos, poniéndola en el punto de mira y obviando al criminal, hombre blanco, que mató y torturó a la niña.

Conocemos el dolor, lo vivimos día a día en muchos lugares del mundo. Por eso podemos entender lo que sufre hoy la madre de Gabriel. Seguramente mucho mejor que muchos que hoy se llenan la boca con mensajes afectados de dolor desde radios y televisiones en Prime Time.

Mi pena va para esa familia, aun sabiendo que les servirá de poco, porque no hay nada que pueda mitigar una perdida tan horrible. Mi reconocimiento también para ellos que han dado un ejemplo de valor y han lanzado un mensaje pidiendo que se acabe el odio. No les harán caso.

Pero dejamos claro, tenemos derecho a defendernos de los ataques infamantes de los medios, los racistas y la extrema derecha. Ya nada será igual, ya nada será lo mismo. Ante el racismo y la xenofobia, ante el odio, ahora hay muchas personas empoderadas que plantan batalla. Los tiempos han cambiado y ya no estamos aquí para recibir golpes y callar.

Nadie nos va a poner el pie en el cuello aprovechando este terrible crimen.


Ayomide Zuri 

Inconformista, luchadora, africana y mujer negra. @ayomidezuri ayomidezuri@gmail.com

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