Entrevista a Sally Fenaux: “Como mujer, no me permito ciertos comportamientos o imponerme de la misma forma que un hombre director”

 

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Sally Fenaux Barleycorn (nowheresally.com) necesitaba transmitir, captar belleza, movimiento, crear mundos o transformarlos para abrirnos los ojos, así que llegó al cine o el cine a ella y se amaron. Ahora, cuentan juntos historias de personas, sin miedo, sin tapujos y con un trabajo ingente detrás, no sólo en los rodajes, sino también en la fase de documentación, previa a cualquier grabación, que convierte a sus obras en algo sublime.

Es duro, explica, sacrificado pero tan hermoso…

En su último proyecto ha colaborado con Erika Lust, una directora de cine porno para mujeres, así que, cómo no, le hemos preguntado por los estereotipos de género y raza asociados a este tipo de películas y al resto, que también los hay.

Aquí van sus respuestas:

¿A qué se debe tu pasión por el cine?

Me fascina lo visual. Lo más probable es que venga de mi familia. Mi madre es diplomada en historia del arte y restauración así como pintora y mi padre es fotógrafo deportivo y ha sido director de revistas, también. Recuerdo que, durante años, a principios de mes, siempre me traía un montón de revistas y me pasaba horas recortando y recolectando mis imágenes favoritas. Mi abuelo belga hacía cortometrajes, ficción y animación, incluso ganó un primer premio en el festival de Cannes en 1960. Es innegable que mi obsesión por lo visual y el lenguaje de las imágenes y los cuerpos, viene de ellos.

¿Cómo iniciaste tu andadura en este mundo?

Con unos 17 años decidí que no quería ir a la universidad y no sabía qué quería hacer con mi vida. Mi padre me dijo que, al menos, hacer un curso de fotografía para poder echarle a él una mano con su trabajo y así lo hice. Me hizo empezar desde lo básico, con cámaras totalmente mecánicas que no tenían ni fotómetro (medidor de luz), para que pudiera entender realmente cómo funciona la luz. Nunca me he dedicado a la fotografía pero esos conocimientos básicos me han ayudado siempre una barbaridad en mi trabajo en cine. Algo que la gente que empieza directamente en digital creo que se pierde un poco.

Años después, al hacer una especialización en fotografía digital ya me di cuenta de que no quería ser fotógrafa pero la producción y el estilismo para fotografía me llamaban la atención.

Llegué a Mallorca, me ofrecí de asistente en algunas sesiones de fotos sin cobrar y uno de los fotógrafos me dijo que si hablaba idiomas por qué no me acercaba a una productora grande que había allí y me ofrecía para trabajar. Y eso hice. Empecé de aprendiz de producción de fotografía y después, ya viendo las cosas más desde dentro, decidí trabajar de asistente de vestuario. En cada proyecto iba aprendiendo más y más sobre la industria.

Yo había estudiado foto, danza contemporánea, teatro, diseño gráfico… pero nunca me había planteado trabajar en rodajes audiovisuales y ficción.

Desde fuera, el mundo del cine parece muy cerrado, sin embargo, tú diriges películas y antes, has trabajado en producción, pensando en todas las personas que querrían trabajar en el sector, ¿cuánto de complicado es acceder a una profesión así y qué consejos les darías?

 

Creo que hay muchas maneras de entrar en este sector, muchísimas. Yo entré gracias a los idiomas, pero me quedé y crecí por trabajadora y por estar muy comprometida con mi trabajo. Trabajar en cine es muy duro. En todos los sentidos. Cuando ruedas no tienes vida. No hay tiempo ni para amigos, ni familia, ni para hacer la compra prácticamente. Desapareces durante meses, aún más si te tienes que desplazar geográficamente. Son muchas, muchas horas de trabajo. Y si quieres crecer los sacrificios son grandes. Hay que saber vivir en la inestabilidad económica y en la duda de cuándo volverás a tener un proyecto. Aunque hay puestos fijos también en empresas del sector, pero son los menos creo.

Es una opinión extendida entre los profesionales de la industria, basado en la experiencia, de que mucha gente que se queja de lo cerrado que es acceder a este sector, es porque no están dispuestas a sacrificarse o trabajar tanto.

No digo que este bien tal y como está organizada la industria y lo injusto de las formas de contratación, muchas veces, o los favoritismos que, por supuesto, están muy presentes, pero creo que hay tanta variedad de contenido audiovisual producido en la actualidad, que hay muchas formas de poder entrar. Hay que ser creativo y estar dispuesto a hacer cosas que uno no pensaba que tendría que hacer, nunca esperar un éxito inmediato y estar dispuesto a trabajar la que más.

Entrevista a Sally Fenaux: "Como mujer, no me permito ciertos comportamientos o imponerme de la misma forma que un hombre director"

La Academia del Cine de Hollywood, una de las más potentes del mundo, es fundamentalmente blanca, masculina y de avanzada edad, ¿qué hay del panorama español? ¿Y eso en qué se traduce para una mujer negra? 

Sí, este es problema del cine americano. Pero creo que el hecho de que “Moonlight” ganara mejor película en la última edición de los Oscar es prueba de que toman nota de sus errores y están haciendo algo al respecto.

No soy la más indicada para hablar del panorama español, la verdad. Yo me muevo en un ambiente internacional, siempre estoy buscando becas, financiación y oportunidades fuera porque, al tener yo un perfil más internacional, es donde me va mejor. Así que no tengo mucha idea sobre la situación actual.

En Cataluña, sí me parece interesante el panorama audiovisual que existe. Veo muchas operas primas dirigidas por mujeres que llegan muy alto, se trabaja de forma muy fluida con empresas y entidades en el extranjero (más que en el resto de España) y veo una voluntad real e infraestructuras para apoyar los proyectos que se crean aquí. Mi experiencia al mudarme a Barcelona ha sido extremadamente positiva y he sentido que estoy constantemente creciendo y recibiendo nuevas oportunidades.

¿En qué se traduce todo eso para una mujer negra?

Es una pregunta difícil de contestar. Soy muy consciente de la problemática racista que se vive en España, pero he de reconocer que yo no la he sufrido directamente. Sí vivo situaciones racistas, sobre todo comentarios plagados de ignorancia, pero no creo o no soy consciente de haber sufrido discriminación racial, de un nivel que me haya limitado en mi vida. Soy más víctima del machismo que del racismo, pero creo que es porque no soy afroespañola, soy extranjera de todas formas y eso, por alguna razón, me hace más aceptable a nivel social. Es como si pudieras ser negro sin problemas en España, mientras no pretendas ser de aquí. Estoy segura de que cuando me preguntan de donde soy y respondo “belga”, asumen que debo de tener raíces en Congo y eso “lo explica todo”. También será porque soy de tez bastante clara y el colorismo aún existe (algunas personas creen que cuanto más clara de piel, más blanca eres, y por eso eres mejor).

¿Necesitas contar, quieres contar o debes contar? ¿Cuál es tu premisa narrativa? ¿Qué cosas sueles contar? ¿Y qué te gustaría contar ?

Expresarme visualmente se ha convertido en una necesidad. Tengo que contar. Tengo un gran imaginario visual y una gran sensibilidad por lo que me rodea. Sean personas, situaciones, lugares, eventos, energías… Me gusta coger una de esas emociones o sentimientos y encontrar una forma visual de transmitirlos. Por lo que imagino que, normalmente, trato temas en mis cortos de forma metafórica, que me interesan a nivel social o individual.

En mi primer corto, Skinhearts, fue la falta de tacto en las interacciones sociales que estaba viviendo cuando residía en Amsterdam (Países Bajos). Allí, la gente se toca mucho menos que en España, el código social incluye menos abrazos, menos besos, menos con-tacto en el día a día. Sentía un gran peso físicamente, algo me estaba enfriando, me estaba afectando profundamente pero no sabía qué era. Primero me vinieron unas imágenes a la cabeza, llenas de soledad y poco a poco fui descubriendo que era por la falta de tacto. Entonces, empecé a investigar las consecuencias físicas, psicológicas y emocionales que podemos vivir los seres humanos si nos falta tacto y la información que encontré fue muy chocante. Esta investigación personal le dio validez y forma a mi intuición y a mis sentimientos, y con ello escribí y dirigí el corto.

No siempre mi proceso es así, pero me pasa a menudo que tengo una conexión muy visceral con mis historias y vídeos más personales. Y, creo, esto da lugar a mis mejores trabajos.

Hablo de lo que me preocupa y de lo que me llega emocionalmente. Por eso creo que me gusta la ciencia ficción. Puedo crear mundos inexistentes, metáforas humanas que representan cosas de las que quiero hablar.

En la lista de proyectos de ficción que tengo pendiente por realizar voy hablar de la falta de espiritualidad real en occidente; de la imposición de la cultura occidental sobre todas las demás como la única correcta; de aquellas cosas que escondemos de los demás en nuestro día a día y nos mantienen alejados del amor propio y por tanto de nuestro máximo potencial como personas…

Y gracias al trabajo de ficción que estoy desarrollando para Erika Lust, también puedo hablar de cómo nos tratamos en la intimidad, del tacto, de nuestra humanidad más privada, de lo íntimo, de lo vulnerable… es fascinante. Mi formación en danza además hace que tenga una grandísima pasión por los cuerpos y cómo se pueden expresar sin palabras.

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Has colaborado con Erika  Lust, de quien se dice que es una “directora de cine porno para mujeres”, ¿eso qué quiere decir ?

Quiere decir varias cosas para mí. Es una directora mujer en el cine porno, que ya es una novedad y que implica una visión femenina de la sexualidad. El porno, es una palabra que se ha convertido en sinónimo de algo feo, mal grabado y en la mayoría de ocasiones perpetuando estereotipos sexuales basados en la humillación y utilización de la mujer como objeto.

Me gusta utilizar esa palabra para definir lo que yo hago y lo que hace Erika y las demás directoras invitadas a dirigir porno para su plataforma XConfessions, porque le damos otro significado a esa palabra robada.

Pero es verdad que en ciertos contextos prefiero usar el termino “Erótico” para que nadie confunda el tipo de cine para adultos que hacemos, que nada tiene que ver con las características que he citado.

Y “para mujeres” indica que está enfocado a un público femenino y al imaginario femenino. Está enfocado en lo que a nosotras nos puede interesar, en elaborar unas imágenes dignas de nuestra sensibilidad y en darnos la oportunidad de disfrutar de nuestra sexualidad sin culpabilidad, sentimientos encontrados, ni tapujos.

¿Qué proyecto has dirigido para/con ella? 

He dirigido un corto llamado “Touch Crimes”, basado en el mundo futurista que creé para mi primer corto “Skinhearts”. El corto empieza donde el anterior acababa, más o menos, y tenía la intención de seguir investigando la prohibición de tocarse piel con piel, llevándolo al extremo de tener una escena de sexo explícito en el corto. Me pareció una grandísima oportunidad poder hacerlo.

¿Cómo ha sido la experiencia para ti? 

Ha sido una experiencia súper interesante que voy a repetir pronto con nuevas historias que estoy terminando de desarrollar en este momento. Tengo que decir que soy nudista, veo el cuerpo como algo natural y bello, la desnudez no me parece chocante, me fascina en lenguaje corporal. Poder rodar sexo es algo precioso en mi opinión y tener varias oportunidades para hacerlo es genial, porque el aprendizaje es continuo y las posibilidades infinitas.

Lo que me encanta de trabajar para Erika Lust es que los cortometrajes no solo son sexo, sino que el sexo está integrado en un contexto, en una historia, en una emoción, como en la vida real, lo que para las creadoras y para el público también, es mucho más interesante.

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¿Qué es lo que más te ha gustado? ¿Y lo que más te ha costado? 

Lo que más me gusta es trabajar con gente. Los actores, el equipo. Me encanta colaborar. Me encanta meterme en una aventura con un equipo humano. Lo llevo mal cuando alguien no está en sintonía con el proceso colaborativo y quiere imponer sus opiniones, sobre todo siendo yo la directora, claro.

Ese ha sido el mayor reto en este proyecto, que no tiene nada que ver con que fuera porno o no. He aprendido que, como mujer, no me permito ciertos comportamientos o imponerme de la misma forma que consideraría “aceptable” en un hombre director. Y he tenido un proceso personal bastante importante justo después de este rodaje, que ha sido revolucionario para mí.

Lo que más me gustó fue nuestra actriz Luna. Estoy encantada de haberla tenido a ella como mi primera actriz porno. Por su nivel de entrega, su cariño, su compromiso con el proyecto y por su apoyo, ayudándome con cosas que no necesariamente podía yo saber al encarar mi primera experiencia rodando porno. También, por ser una mujer muy fuerte, que dice lo que piensa y no se corta ante nadie, libre y directa. La admiro mucho.

¿Es posible incluir no sólo la dimensión de género sino la de raza en el cine, en general, y en el porno, en particular, sin caer en los estereotipos ? 

¡¡¡Sí!!! Se puede. Con honestidad. Estando informado de cuáles son los estereotipos peligrosos en los que podemos caer, estudiando de dónde vienen y cómo afectan a ese colectivo en concreto y buscando apoyo en gente que sepa más sobre el tema que tú. Me parece un proceso crucial.

Hace poco estuve terminando de escribir un corto para un concurso, enfocado en la colonización europea del oeste de África. Y podría pensar que siendo mi madre de Guinea Ecuatorial y buscando un par de referencias en Internet ya tendría suficiente información para escribirlo con propiedad… pero NO. He tenido que leer mucho, buscar libros, hacerme muchas preguntas y consultar con expertas en el tema. Eso es mucho más enriquecedor y tengo menos posibilidades de perpetuar estereotipos si hago los deberes.

¿Cuáles son tus próximos proyectos? 

Estoy en un momento en el que tengo varios proyectos sobre la mesa, haciendo malabares con ellos, hasta ver cuál se realiza primero.

Estoy con la escritura de un par de cortos para concursos, esperando el resultado de dos competiciones, escribiendo los próximos guiones porno para Erika Lust, y con dos proyectos publicitarios por rodar.

Aparte de todas las ideas que tengo apuntadas en mis libretas y que están esperando para ser realizadas en cuanto tenga un hueco libre. Siempre estoy maquinando algún proyecto nuevo.

Después de 8 años trabajando en la industria del cine y la publicidad, me he cogido unos meses para distanciarme de los rodajes y poder enfocarme en mi propio trabajo como directora. Un sacrificio que creo es importante, apostar por una misma, creer en una misma y no parar de crear.

Que tengas suerte en todos ellos y, por favor, tal y como comentas, no pares de crear.

¡Gracias!

 

LUCÍA

Lucía Mbomío

Periodista, actualmente en “Aquí la Tierra” en TVE
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Istagram: luciambomio

Un comentario

  1. Genial, denota gran soltura en expresarse porque dices lo que piensas y te sale de ti y has experimentado. Además siendo Lucía la que entrevista, no puede salir mal. Es una maestra.

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