Mujeres negras en espacios de liderazgo. El racismo que nadie quiere ver

Businesswoman.

“¡Mona maloliente, vuelve a la senzala!(1) Tu lugar no es este”. Esas palabras de odio, fueron enviadas anónimamente hace algunos años a una mujer negra brasilera que en ese momento ocupaba una jefatura en un gobierno municipal.

En la sociedad machista, las mujeres enfrentarán toda suerte de barreras para ejercer el poder; en una sociedad machista y racista las mujeres negras serán fuertemente obstaculizadas: humilladas, ridiculizadas, violentadas al tratar de hacerlo.

La discusión sobre el empoderamiento de mujeres no puede evitar un análisis interseccional que posibilitará el reconocimiento de que en una sociedad racista, las mujeres negras enfrentarán dificultades innombrables sólo por el hecho de ser negras.

Brasil es un país racista, con un largo período de esclavitud, un proceso abolicionista perverso que se convirtió en realidad en proceso de descarte de mano de obra y no elevó a la población negra al estatus de ciudadanía, con severas dificultades en reconocer los impactos del racismo, que disimula la perversidad de la esclavitud en el mito de la democracia racial, pero en la práctica “demoniza” los saberes tradicionales e invisibiliza la contribución africana en la construcción del país.

En la población los efectos son de un racismo que se supone velado pero que explícitamente impone una sub ciudadanía y existencia, como regla para la población negra. Tenemos que ser realistas y admitir que aunque casi nadie en este país se reconozca racista, la mayoría se siente muy feliz cuando el bebé que nace es clarito, cuanto el yerno o la nuera no tienen la piel oscura y cuando se le puede decir libremente al hijo que se bañe porque tiene olor a negro. Difícilmente reconozcamos la capacidad productiva de las personas negras y para ser francos la mayoría espera que esa joven negra en la sala de reuniones sea la que se ocupa del café.

Los últimos años fueron pródigos en ejemplos de cómo la sociedad racista trata a las mujeres negras en espacios de liderazgo y poder. Escuchamos las duras vivencias de mujeres negras ministras, senadoras, diputadas, secretarias políticas. Si analizamos los estudios acerca de racismo institucional, veremos que no importa el puesto de trabajo: las mujeres negras enfrentaron y enfrentarán una violenta resistencia a su presencia en espacios de liderazgo, por ser mujeres y principalmente por ser negras.

¿Cuándo vamos a empezar a hablar de eso?

Pensar un mundo mejor para las mujeres no será posible sin pensar en el Brasil racista, en la cuestión racial, mujeres negras, mujeres indígenas, mujeres gitanas… Todas nosotras somos cotidianamente violentadas y el lugar del liderazgo no acepta a nuestra presencia, se resiste a ella.

Las mujeres negras que ocupan espacios y cargos de  liderazgo en los gobiernos escuchan amenazas, son ridiculizadas y explícitamente enfrentadas por ser negras. Compañeras de los sectores privados ven diariamente cómo sus ideas son robadas, su presencia invisibilizada y transformada en algo innecesario, su saber colocado en lugar secundario, superfluo y descartado, y todo eso por ser negras. ¿Y cómo sabemos que la cuestión racial es lo que está pesando?

Por el silencio.

Las mujeres negras en lugares de liderazgo se están enfermando y literalmente muriendo. Aún así, sus historias de violencia no resuenan, son desacreditadas, minimizadas y silenciadas. Responde sinceramente ¿a quién le importa cuando una mujer negra es violentada?

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A nadie le importa.

Por el hecho de ser negras, esas mujeres ven sus voces e historias de violencia silenciadas, tienen una existencia regida por la lógica del “por lo menos” y la esperada “gratitud”. Para las mujeres negras las cosas siempre llegan por la mitad y aun así ellas tienen el deber de bajar la cabeza y agradecer. No reciben el mismo salario ni del hombre blanco ni de la mujer blanca que estuvo antes que ella, pero por lo menos están en el puesto: ¡deberían agradecer por eso! No reciben el soporte necesario para desarrollar sus prácticas y su quehacer no se toma en serio, pero por lo menos están trabajando ¿no? Deberían agradecer por eso.

Enfrentan un descrédito intencionalmente construido por quien se niega a aceptar su autoridad y capacidad de liderar; todos los días encuentran una tercerización infantilizada de lo que dicen y una desestimación de su contribución. ¿Cuántas mujeres negras fueron responsables por proyectos y prácticas hoy institucionalizadas en los más diversos sectores y cuya autoría les fue negada?

La trayectoria de las mujeres no es única y necesitamos evidenciar la violencia racial que acompaña a las mujeres negras en los espacios de poder; identificar las especificidades vivenciadas por las mujeres posibilita su emancipación, mientras lo contrario garantiza el agravamiento de las desigualdades. El problema del poder en el Brasil y en el mundo no es sólo un problema de género. Somos una sociedad con múltiples formas de discriminar, y en este sentido me estoy refiriendo a una causa raíz de la desigualdad en el Brasil, la racial, aun sin el enfrentamiento del racismo en sus más variadas expresiones y principalmente las del racismo institucional.

Para nosotras, mujeres negras, el desafío en esos espacios es el del auto cuidado y compasión. Es entender que a pesar de que la sociedad racista nos diga que no importamos, tenemos valor, somos competentes, somos capaces, que nuestras vidas de mujeres negras sí importan. Necesitamos aprender a respirar y sobre todo a expirar lentamente, regulando nuestras emociones. Que renovemos la capacidad de encontrar espacios seguros donde podamos llorar nuestros dolores y también celebrar y ver celebrados nuestros triunfos, es tratar de entender que luchamos todos los días, pero para continuar vivas precisamos cuidar de nosotras mismas y así, día a día, en esa mezcla de lucha y autocuidado, construiremos y reconstruiremos nuestra existencia en espacios de poder y tendremos más cerca nuestro buen vivir, sobreviviendo y aprendiendo a vivir mejor.

No existe posibilidad de construcción de un mundo justo para las mujeres, sin considerar el impacto del racismo que nos mata a las mujeres negras día a día. Al dejar de lado el análisis de la dimensión racial, estaremos dejando atrás, una vez más a todas las mujeres negras. ¿Hasta cuándo se cerrarán los ojos a esta realidad?

(1)  Alojamiento de esclavos

Viviana Santiago

 

Viviana Santiago

Creadora del Blog Palavra de Preta

Este artículo es de Palavra de Preta y ha sido traducido por Pressenza . Gracias desde Afroféminas

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