jueves, febrero 19

La normalidad también la quiero para mi hija

Tengo una hija afrodescendiente, su padre es español. Ha nacido en España y desde ese momento no paran de asaltarme preocupaciones

En los medios de comunicación españoles e incluso en el lenguaje coloquial suele usarse siempre la frase «de origen tal» que inconscientemente excluye a esas chicas y chicos nacidos aquí.

Lo peor es que a la mayoría de ellos no se les acoge dentro de ese «origen» por la sencilla razón que su apariencia es afro, si, pero su manera de hablar, sus comportamientos, su cultura corresponden efectivamente a dónde han nacido, a España.

Aquí, sin embargo, no se acaba de entender que en España hay negros. Y desafortunadamente aún se identifica lo afro con lo marginal, inmigración indocumentada, pobreza.

Si ves niños y niñas negras en la tele o prensa escrita corresponderá con casi total seguridad al reclamo de una ONG para que se donen juguetes, comida o cualquier otra cosa, incluso para criticar el consumismo. De ahí que comenzamos a adaptarnos a verlos solo en ese contexto. Sin advertir en ello, los medios tradicionales y no tradicionales los han convertido en iconos de pobreza.

«La única canción donde aparecen niños de otras razas es cuando se quiere hablar de igualdad»

El otro espacio reservado para ellos es cuando se quiere resaltar que todos somos iguales. Esto lo podéis ver, por ejemplo en el último DVD de los Lunnis, el dibujo animado más seguido por los niños españoles. Este DVD se hizo por sus 10 años y la única canción donde aparecen niños de otras razas es cuando se quiere hablar de igualdad. En el resto de los temas en los que se habla de la llegada del verano, de cuando los niños despiertan, de la Navidad, ahí ya esa visibilidad desaparece.

Dejamos de existir cuando se hablan de las cosas normales de la vida.

¿Cómo se pretende entonces que se nos vea dentro de la normalidad si reiteradamente nos excluyen de ella?



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70 comentarios

  • Adina

    Al igual que muchas de las que comentáis, vine a España muy pequeña, con 5 años y, salvo un verano cuando tenía trece, nunca he vuelto al país en que nací, Guinea Ecuatorial (donde por cierto, me llamaban «la española»)
    Como muchas de vosotras, he tenido que responder y sigo respondiendo a día de hoy, y tengo 41 años, a la pregunta de «y tú, ¿ de dónde eres?». Si dijera que me siento discriminada por ello, mentiría. Si dijera que no me resulta molesto, también mentiría.
    Hace muchos años asumí que siempre tendría que responder a esta pregunta.
    ¿Qué suelo responder yo?, que soy de Guinea. Es lo que la persona que me pregunta quiere oír, porque es la respuesta que le «encaja».
    ¿Hago mal respondiendo así? ¿Debo culparla por preguntar?
    Creo que no, porque al igual que yo, entiendo que esa persona también es víctima del contexto histórico y social que le ha tocado vivir.
    Nos guste o no, España, Europa, ha sido y es, mayoritariamente blanca. Eso no es ni bueno ni malo, es la realidad. Cómo será en un futuro, no lo sé.
    Significa eso que debemos aceptar sin más las conductas o los comportamientos que nos hacen sentir que no pertenecemos al país en el que hemos crecido, nos hemos formado, desarrollado como personas y a cuyo sostenimiento también contribuimos?
    Rotundamente, NO.
    Esa es la batalla de nuestra generación.
    Pero creo que no nos hacemos ningún favor a nosotras mismas si no analizamos las cosas dentro de su contexto. Hace 2 días estábamos peleando por ser considerados iguales en derechos ( el siglo xx fue ayer) y hoy nuestra discusión se centra en el color de los lunnis.
    Por favor, no quiero que me entendáis mal. No quiero que nadie piense que me conformo con lo conseguido; porque no es así. Queda mucho, muchísimo, por hacer; pero, de la misma forma que nosotras no conseguimos romper nuestras barreras en un día, es justo aceptar que los demás tampoco puedan romper las suyas en el mismo espacio de tiempo.
    Romper esas barreras es un trabajo de todos.
    Las iniciativas como ésta son las que contribuyen a conseguirlo. Un saludo.

    • Me parece muy bien tu posición. Sólo aclarar que aquí no se discute el color de los Lunnis, sino del disco que sacaron los Lunnis por su 10 años y que aparecen niños reales. La única canción dónde parece una niña negra es para decirnos que todos somos iguales y responsables. ¿ Que pasa que los niños negros sólo sirven para hablar de necesidad, igualdad, hambrunas y no de cosas alegres? Ojo que esto no es ingenuo. Nada que sale en los medios de comunicación lo es.
      Por otra parte no estoy de acuerdo en asumir que aquí todos son blancos y ya está. Me niego a seguir pensando de esta manera porque precisamente esa es la primera razón para crear un problemas de identidad a nuestro hijos. Desgraciadamente no vale solo lo que le enseñemos, sino lo que encuentran en el colegio y fuera de casa. Yo no he vivido el caso directamente porque mi hija es muy pequeña, es decir no es un tema personal lo que hablo, pero no será la primera vez que escucho que la niña o niño llega a casa y pregunta: ¿Mamá de dónde soy yo? Y esto no significa negar raices. Pero cuidado con esas denominadas raices no se conviertan en motivo de exclusión, que es lo que se critica aquí.
      Hoy precisamente le estaba poniendo dibujos cubanos a mi hija. Y se la estaba pasando muy bien. Es decir ese llamado «origen» ella lo está recibiendo de manera natural y muy a gusto. Pero siempre le dejaré claro que esta es su tierra y nadie tiene ningún derecho a extrajerizarla. Porque lo peor será que cuando vaya a Cuba, que ya fue, pero sólo tenía 6 meses, no le acogerán como cubana sino como «La española» tal como te ha pasado a ti. La pena es que si hubiese sido blanca a nadie se le hubiese ocurrido cuestionar su origen que como he dicho no es malo, más bien es una suerte, siempre y cuando no se convierta en un motivo de exclusión. Esta misma pregunta hecha en Londres o Montreal probablemente sea otra cosa, pero no es el caso.

      • Adina

        En ningún momento he dicho que como España es un país de población mayoritariamente blanca hay que cruzarse de brazos y aguantar lo que nos pase.
        Lo que sí he dicho es que analizar las cosas dentro de su contexto nos proporciona una visión mucho más completa de las mismas.

        A diferencia de otros lugares que tanto se mencionan, la diversidad racial y cultural en España es muy reciente ( yo misma me he pasado toda mi vida siendo la única negra en todas partes: colegio, instituto, universidad, trabajo ) y eso hace que todavía no se hayan conseguido muchas de las cosas de que habláis.

        Y la diversidad, entre otras cosas, genera preguntas. Imaginad un patio de colegio dentro de unos años en el que jueguen niños blancos, negros, chinos, hindúes. Todos serán españoles, todos habrán nacido aquí. Pero cuando pregunten, que preguntarán, sobre el por qué de la diferencia de sus aspectos, ¿qué habrá que decirles?
        Tengo una hija de 5 años que cuando tenía tres me preguntó por qué ella y yo éramos marrones y los demás no. No me preguntó de dónde era . Sólo me preguntó por lo que veía: el por qué de la diferencia entre nuestro color y el de los demás.

        Nos preocupa que se mencione el origen de nuestros hijos . Creemos que lo harán para excluirlos. Habrá quién sí y habrá quien sencillamente busque la explicación a todas las diferencias que observa a su alrededor.
        Me niego a creer , y no lo creo porque vivo aquí, que la mayor parte de la gente utilice la diversidad como motivo de exclusión.
        Nos preocupa que se ocasionen problemas de identidad a nuestros hijos porque algunos no les consideren españoles. Es comprensible pero, en un mundo en el que las identidades nacionales están cada vez más desdibujadas, en el que cada vez es mayor el número de personas que nacen en un sitio, viven en otro, se casan con gente de otras razas, religiones y culturas ¿por que no esperamos a ver qué se sienten nuestros hijos.?

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