«Os habéis pasado»: cómo culpar a las víctimas del ascenso de sus verdugos
Hay un argumento que se repite con insistencia cada vez que la ultraderecha gana terreno. Lo pronuncian voces que se presentan como sensatas, moderadas, incluso progresistas. Dice así: si la extrema derecha crece, es porque el feminismo, el antirracismo o el movimiento LGTBI han ido "demasiado lejos". Han pedido demasiado. Han sido demasiado ruidosos. Han incomodado demasiado.
Daniel Gascón, desde las páginas de Letras Libres, lo formula con la elegancia que se le presupone a un intelectual de su círculo: "Lo que en todo caso ha creado un espacio para la ultraderecha es la inhibición de los medios y partidos que durante mucho tiempo se han negado a tratar o reconocer un problema". El problema, según él, son las denuncias falsas por violencia de género. El libro que reseña con entusiasmo...




















