Mi pelo no es tu parque de atracciones

“Ay me encanta tocar tu pelo” “Pareces una esponja” “Tienes un estropajo en la cabeza” “Cuando vas de viaje no necesitarás almohada” “Deberías alisártelo, yo creo que te quedaría mejor” “Si te caes al suelo, rebotas y no te haces daño”

¡5 frases que TODAS hemos oído sobre nuestro pelo!

Uno de los aspectos en los que tristemente me he sentido más vulnerable en mí día a día ha sido sin duda mi pelo. Lo he considerado mi enemigo durante mucho tiempo y constantemente lo comparaba con el de mis amigas pero… ¿Cómo pretendía tener un pelo que por genética no me pertenecía?

PELO Y PLUMA. Xavier Bas

Pelo y pluma explora desde dos cualidades supuestamente representativas de la masculinidad y feminidad, la construcción titubeante de una identidad personal transitando la sexualidad, el cuerpo, el género y el deseo.

Tener el pelo afro no debería costar tan caro

Si me dijeran con 12 años que los productos para el pelo que utilizan mi madre o mis  amigas no sirven para el mio, me hubiese ahorrado bastante tiempo aplicando en mis rizos  productos que en vez de ayudar a su cuidado, lo estaban empeorando. Pero también hubiese  entendido que ante esa ignorancia de no saber que hacer con mi afro, la mejor solución para  tratarlo no era alisármelo, si no encontrar una rutina adecuada para su mantenimiento. 

En la peluquería

No es fácil para una niña percibir que su pelo es considerado “poco real” escuchando a menudo frases del tipo “Vaya, parece que lleves una peluca” o “¿Si se te cae una trenza, te la vuelves a pegar con pegamento?” (comentarios hechos incluso por personas adultas) o bien que estas sean vistas como algo bonito pero no lo suficientemente común para ser aceptado y normalizado.

La transición hacia la aceptación

La transición capilar puede sonar como algo desconocido para aquellos que carecen de la virtud que te otorga tener el pelo afro. Decidir dejar crecer tu pelo natural es una decisión de valentía que requiere de seguridad y se convierte en un paso más allá hacia la aceptación de uno/a mismo/a.

Mi cabello es expresión de mis raíces

Las mujeres en condición de esclava en su cabello afro encaraban una lucha por liberarse de la opresión, convirtiendo sus cabellos en una memoria en el cuerpo; y hoy la lucha perdura sobre la estigmatización de mi cabello, de tú cabello, de nuestros cabellos, al ejercerse sobre ellos la presión social de alisarlos con productos químicos que niegan nuestra propia cultura.

Nunca ha sido pelo malo

A nosotras, las negras mujeres, desde que ocurrió lo que llaman “la conquista” junto con todas las imposiciones que vinieron detrás de ella, se nos dijo que la textura natural de nuestro pelo no era bella o presentable, o profesional, o bien vista o aseada o peinada. Es decir, nuestro pelo, su forma, como crece y como vive, nos la han prohibido.

Madres, prejuicios y pelo afro

Como mamá, acepta a tu hija y ámala. Enséñale que no se deje llevar por los prejuicios de la sociedad y demuéstrale que llevar el cabello rizo no es malo. Motívala a que se acepte y disfrute de ella, ayúdala a conocer cómo tratar su cabello, a hidratarlo y nutrirlo, que comprenda los beneficios de tener el cabello rizo y que no es desventaja, que vea lo positivo de eso. Sin embargo, para ello debes entenderlo tú como madre, para que también lo haga ella.

Belleza Colonizada: Pelo Malo

Lo que para mí fue únicamente un cambio en mi cabello debido a la caída de él tras el excesivo uso de productos desrizantes, supuso un despertar sobre tantos conceptos negativos que existen en lo referente a las mujeres negras y su cabello.

Credo del Pelo Afro

Estos versos pertenecen al próximo poemario de Yolanda Arroyo pizarro, Afrofeministamente: «un Tratado de afroamor propio para niñas y jovencitas, niños y jovencitos, niñes todes. Una herramienta de afrodescubrimiento, afroautoestima y afroempoderamiento para adolescentes y tode adultx que necesite estos versos de AfroResistencia.»

El pelo afro está de moda

Cualquiera que lea el título va a pensar que eso no es así. Ya, ya lo sé. Pero durante estos últimos dos años estoy observando, cómo la gente considera que lo afro mola. Que sí, no tiene que ver con nosotros, tiene que ver más con nuestro pelo y la envidia que genera y como les gustaría tenerlo. O eso dicen.

Pelo Afro que empodera

El cuidado del cabello es un rito de iniciación para las mujeres negras. Pasamos de sentarnos entre las piernas de nuestras madres mientras nos trenzan, la silla de una peluquería después de esperar horas para nuestro turno. Trenzamos nuestro amor e historia en diseños intrincados que invitan a comentarios no deseados de nuestros compañeros de trabajo y de extraños que pasean por la calle.

¿Por qué corremos a alisarnos el cabello?

Tener el cabello liso, al menos para mi, se traduce en soportar las consecuencias físicas que dejan las cremas alisadoras y el alicer, como el debilitamiento del cabello, las caídas por secciones, la calvicie, las quemaduras en el cuero cabelludo

“Si no se lo harías a una persona blanca, ¿por qué te parece correcto hacérmelo a mí?”

La narrativa se podrá haber actualizado y ya no nos ponen en jaulas, pero la esencia queda intacta. Porque todavía somos “los otros”. Porque el privilegio blanco aún es la narrativa oficial sino no habría gente que necesita “saber cómo se sentía”. Gente que ignora que ese privilegio blanco es el motivo por el que piensa que está bien actuar sobre la curiosidad que le genera lo “otro”. Gente que piensa que está bien tocar una parte del cuerpo de ese “otro” que se ve tan distinto a ellos sin pedir permiso, sin preguntarle, sin mirar, gente que considera que su derecho de “saber cómo se sentía” está por encima de reconocer al “otro” como una persona.

¿Qué le paso a tú cabello?

Se nos ha enseñado que despójanos de nuestro cabello equivale a mutilar nuestra feminidad, cosa a mi me parece absurda, es por ello que raparse el cabello se ha convertido en un acto subversivo y trasgresor debido a que se opone al planteamiento occidental de feminidad.