FAKALI denuncia ante la Fiscalía las difamaciones racistas que se publicaron en redes del caso Álvaro Prieto


La Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas (FAKALI) ha presentado una denuncia ante la Fiscalía respecto a la proliferación de comentarios y contenidos difamatorios de carácter racista en relación al caso de Álvaro Prieto, los cuales se han propagado a través de las redes sociales, en especial por parte de perfiles como Alvise Pérez y Vito Quiles. Estos individuos dieron pie a una teoría que sugiere que el joven cordobés había perdido la vida a manos de miembros de la comunidad gitana.

La denuncia se fundamenta en la posible existencia de indicios que sugieren la comisión de un delito de odio, según lo establecido en el Código Penal. Tanto tras el hallazgo del cuerpo sin vida de Álvaro Prieto, quien desapareció el pasado jueves mientras intentaba tomar un tren de Sevilla a Córdoba, como durante las cien horas previas, figuras influyentes y otros usuarios anónimos habrían aprovechado esta tragedia para justificar, según lo afirman las asociaciones gitanas, sus actitudes racistas y antigitanas.

Beatriz Carrillo de los Reyes, presidenta de Fakali, quien ha trasladado sus «más sinceras condolencias a familiares y amigos de Álvaro Prieto», asegura que han denunciado ante la Fiscalía esta «oleada de bulos racistas y la cascada de antigitanismo con un impacto horrible en las distintas redes sociales a raíz de la desaparición». «No podemos consentir que los agitadores del odio aprovechen el foco mediático para linchar a la ciudadanía que es gitana, vertiendo más racismo y más odio en un caso tan doloroso como este», indica.

En la mayoría de los casos analizados, la narrativa racista se originó a partir de capturas de supuestos mensajes enviados por el círculo cercano de Prieto. Estos mensajes sostenían que había tenido un altercado en una discoteca sevillana con una joven que, según se decía, tenía un novio gitano. Algunos de estos mensajes alegaban que «sus amigos lo buscaron y lo asesinaron, dejándolo en las vías del tren».



El ultraderechista Alvise Pérez, conocido por su presencia en las redes sociales, compartió en su canal de Telegram supuestos audios de un amigo que relataba haber visto a «20 o 30» chavales «corriendo con muy mala pinta». También publicó otro audio bajo el título ‘Voz de Álvaro Prieto; gitana de fondo’. «Cogen peso las pruebas del posible homicidio a manos de un grupo de gitanos», aseguraba él mientras iba hilando su propia conclusión a base de «pruebas».

Incluso cuando el cuerpo fue descubierto, la teoría persistió sin disminuir su fuerza. Siguiendo la misma línea, Vito Quiles, otro personaje de la extrema derecha, compartió información de una supuesta conversación con un empleado de Renfe que descartó la posibilidad de que Álvaro Prieto hubiera ingresado entre los vagones de forma voluntaria. Según esta versión, «El CTT [Centro de Tratamiento Técnico] se encuentra a 2 km de la estación de Santa Justa, y para acceder a él, es necesario contar con una acreditación, ya que cuenta con vigilancia las 24 horas. Por lo tanto , o el joven descubrió una vía de acceso desconocida, o corrió desesperadamente durante 10 minutos, equivalente a media hora de huida, o alguien lo llevó hasta allí».

Los mensajes en Twitter comenzaron a desaparecer una vez que se conoció, el martes, que la autopsia realizada al cuerpo de Álvaro Prieto confirmaba finalmente que el joven cordobés había fallecido a causa de una electrocución alrededor de las 10 de la mañana. Según explicó el delegado del Gobierno, Pedro Fernández, se trató de una «muerte accidental sin implicación de terceras personas», tal como se informó en la cadena SER.

La presidenta de Fakali también ha destacado el esfuerzo constante que se ha realizado para promulgar una Ley de igualdad de trato y no discriminación, con el propósito de sancionar los abusos cometidos contra grupos sociales que han sido históricamente discriminados. Esta ley incluye la modificación del código penal para perseguir el antigitanismo como una forma explícita de intolerancia y como un elemento motivador de los delitos de odio. En consecuencia, se cuentan con herramientas más adecuadas para asegurar que la incitación al odio no quede impune.

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