Lo negro, pero sin negros

Hay un clamor en las redes, que incluso ha derivado en agrios enfrentamientos, a cuenta de las premieres que se hicieron en Latinoamérica de la película “Black Panther: Wakanda Forever”. La escasa representación de personas afrodescendientes y racializados como invitados a estos estrenos de promoción, muestra bien a las claras el racismo que domina todos los estamentos de la sociedad latinoamericana.

Wakanda Forever, es una película negra, muy negra. En esta segunda parte con la incorporación del personaje de Namor (Tenoch Huerta) se ha hecho un guiño a la población indígena de Abya Yala. La intención de esta saga es básicamente la representación positiva de una comunidad, la negra (y ahora también la nativa), que desde hace 500 años ha estado sometida al olvido, el oprobio y la estigmatización. Cuando una persona negra ve esta película, sale del cine con una sensación de orgullo difícilmente entendible para aquel que no es negro.

Por eso resulta tan sorprendente la falta de presencia afrodescendiente en la premieres latinoamericanas, en países donde la comunidad negra tiene un presencia importantísima. Los casos más sonados son los de Bogotá (Colombia) y Lima (Perú), pero también en Buenos Aires (Argentina) o el mismo Madrid, donde la presencia afrodescendiente fue testimonial.


Premiere en Bogotá

En Colombia, adquirió connotaciones racistas en redes, al denunciar la diseñadora Lia Samantha, no sólo la falta de representación afro, sino la utilización de la moda y elementos simbólicos de la comunidad para vestir y maquillar a los invitados blancos de la premiere. La respuesta fue brutal, con ataques personales a la diseñadora y ese racismo que de vez en cuando aflora en Colombia y sus redes.

La cuestión es, que en nuestro entorno hispanohablante se pretende un mundo donde lo negro, lo afro esté presente, pero sin negros. Lo más asimilable es el star system racializado de Hollywood. Ya sabemos el complejo de nuestras sociedades ante lo norteamericano.

No es una casualidad, ni un olvido. Quién organiza estos eventos en cada lugares con toda seguridad blancx, y el racismo sistémico e interiorizado de que adolecen nuestras sociedades lo padecen también sus ciudadanos que invitan a sus iguales y que siguen considerando que una Vicepresidenta negra, por ejemplo, debería estar fregando el piso de un blanco, ya que es el único lugar donde pueden situar a las personas afrodescendientes: en el servicio.

El mundo que se pretende es uno en que las personas racializadas estén sin estar. Presentes en la pantalla de un cine, sin poder salir de ella, para no importunar sus saraos con nuestra presencia, para que no lo quitemos ni un resquicio de su representación, que todo lo ocupa, que de todo se apropia.

Afroféminas



Una respuesta a “Lo negro, pero sin negros”

  1. No sé quién organice los estrenos de promoción, pero en el caso mexicano, tal vez porque Tenoch Huerta y muchas de las personas que participaron en la película son mexicanas, si vino la comunidad afroamericana a la premier, estuvo el director y gran parte del elenco.
    Igual y también tiene que ver que en México hay un movimiento llamado «orgullo prieto» encabezado por actores, uno de los principales es Tenoch, que piden la representación de actores no blancos en los medios de comunicación en papeles que no estereotipen a las personas morenas en los roles clásicos de sirvientas, narcos (que en la realidad la mayoría de los grandes capos mexicanos son blancos) y demás; sobre todo en un país donde más del 80% de las personas somos morenas.
    Porque historias interesantes fuera de esos estereotipos las hay.
    «Orgullo prieto» también cuestionó a empresas como Netflix el hecho de que en América Latina no sé de la inclusión como lo hacen en producciones gringas.
    Incluso aquí se han hecho promocionales de las personas que trabajaron en la película fuera de cámaras, como el asesoramiento en lengua maya.
    Tenoch dijo que cuando le hicieron el casting a el director le llamo la atención la conciencia que el tenía sobre la inclusión de gente no blanca.
    Creo que la posición del caso mexicano tiene que ver con nuestra incorporación paulatina a América del Norte y como hay mucha gente que va a trabajar allá, incluyendo a actores nos damos cuenta de cosas que los otros Latinoamericanos no.

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