Si no es ahora, no será nunca. El mensaje que deja la supremacía blanca que tomó el Capitolio en Washington

Como cualquier persona negra en este planeta el ataque al Capitolio me dejó demasiadas preguntas y más preocupaciones. Ver que los abanderados del racismo pueden desplegar su intolerancia, su violencia y su desdén por la Ley de una manera tan abierta, tan veloz es un claro llamado a la organización negra y racializada en Estados Unidos y en todo lugar en donde haya diáspora africana. Si el mensaje de ellos es ahora o nunca, el nuestro, como exaltó Alexandra Ocasio Cortez, debe ser NUNCA MÁS. Ese despliegue de fuerza, como debemos entenderlo porque así fue, tiene que ser el sacudón que todes necesitamos para dejar de respetar que otres tengan opiniones racistas, homofóbicas, transfobicas, xenofóbicas, islamofóbicas, clasistas, misóginas y si me falta algo en esta lista, queride lectore, agrégala por favor. Dimos paso a que esto se consolidara de la manera en que sucedió, hemos tratado de entender que son posiciones que se agitan cuando ven amenazado el status quo y, por ende, tratamos de crear un diálogo, ¿no lo hemos hecho desde todas las latitudes? En cambio, ellos (hombres y mujeres cisgénero blancos) no tienen ningún interes en dialogar, ni escuchar; solo imponerse. 

Me cansé de dar explicaciones, de cargar con la culpa blanca, de los excepcionalismos. La supremacía blanca está aumentando a nivel mundial, justamente porque las personas blancas y blanco mestizas desvían la conversación de lo que hemos señalado por siglos. Existen opresiones reales, sistémicas, estructurales y si ustedes no las quieren ver no está en nuestras manos el que ustedes abran los ojos. Ahora, tenemos que fortalecer a nuestra comunidad, nuestra negritud, gritar más fuerte, sostenernos la mano entre personas negras y racializadas, los demás podrán y, si quieren de verdad ayudar,  sabrán esperar a que este sea un llamado colectivo a todes. En este momento la urgencia es otra. Hoy y en cara de cómo se mueve la política y los civiles la construcción de la que debemos encargarnos está al interior de las minorías étnicas, raciales, de identidad de género y orientación sexual. Contribuir a economías negras y racializadas, fomentar el cuidado de le otre a través de redes de comunicación, que las personas negras y racializadas sepamos que alguien está pendiente de que regresemos a casa, usar el acceso que tengamos a redes, plataformas digitales o espacios comunitarios para hablar de soluciones tangibles desde el lugar de enunciación de cada unx. 

¿Por qué a nosotres se nos obliga a la calma y al decoro?, ¿por qué tendríamos que ser los negres quienes asumamos una posición de negociación? Ustedes que me leen, ¿creen que estas personas entraron al Capitolio pensando en resolver algo a través de un intercambio de ideas? Saben que no. Mi llamado no es a la violencia. Mi llamado es a la desintoxicación. No más favores a la intolerancia, no más entender que todes tienen derecho a su opinión, cuando la realidad es que si una opinión violenta a alguien se debería perder cualquier opción que favorezca la manifestación de dicha opinión. Las palabras construyen realidades, las perspectivas también, ¿qué pasó cuando salimos a la calle a pelear por el movimiento de las vidas negras?, somos censurades; sin embargo, cuando un montón de supremacistas blancos salen a escupir veneno (físico, verbal y criminal) se encuentran con la complicidad y complacencia de las autoridades Un presidente no debería ser el catalizador de atentados terroristas, pero a sabiendas de las acusaciones por crímenes sexuales que enfrentó Trump, a sabiendas de sus posiciones racistas, a sabiendas de sus planteamientos antimigratorios la gente votó por él. Y los demás, que por estar inmersos en este sistema imperialista, nos vimos afectades; tuvimos que guardar silencio, a veces reírnos por tanta estupidez y otras, muchas -demasiadas veces- agarrarnos el pecho por tanto miedo y tantísimo dolor. 

¿Qué esperábamos de un grupo de personas que celebró que hubiera niñes encerrados en jaulas y separades de sus familias? Lo vimos venir y eso es una herida con la que todes debemos lidiar ahora y buscar cambiar el curso en nuestres países. Esto no es algo que solo le competa a Estados Unidos, la supremacía blanca inunda a Europa en forma de xenofobia e islamofobia, inunda a Latinoamérica bajo aclamaciones de mestizaje, exclusión, clasismo y el empeño por conservar el pensamiento colonial. Inunda a Asia con sus estereotipos inalcanzables de belleza, sus deseos de tezes claras, su censura, sus campos de conversión a las personas de la comunidad LGBTIQ+ y las personas de fé islámica. La pandemia nos ha mostrado la dura cara del capitalismo en su forma más salvaje, los gobiernos tomaron medidas regulatorias para acelerar procesos de biopolítica que han resultado en la disminución demográfica de las personas más vulnerables (que por demás son negras y racializadas) de cada nación; y aún así nos sorprendió ver que un masa blanca de lobos insaciables arremetió contra  uno de los símbolos de “democracia” más laureados en la Tierra. 

Ahora solo nos queda la cruda cara de la verdad, tenemos que detener estos avances de raíz. No más aceptar el humor que se burla de las personas negras o racilizadas, no más no confrontar a los hombres cisgénero que siguen rotando pornografía en sus grupos de chat, no más educarnos solo con referentes eurocentrados, no más aceptar “es mi opinión” cuando enmascara violencia contra algún sujete. No más aceptar la transfobia como un llamado a salvaguardar a la mujer o al feminismo. No más el no decir o hacer algo, porque es mejor no incomodar. 

Si no es ahora, no será nunca.


Carolina Rodríguez Mayo

Egresada de Literatura con opción en Filosófia de la Universidad de los Andes. Especialista en Comunicación Multimedia de la Universidad Sergio Arboleda. Colombiana de Bogotá.  Feminista interseccional y defensora de las preguntas como primer paso al conocimiento. Escribir poesía es lo único que me reconforta. Todo lo demás que escribo es una invitación al diálogo. Viajera, fashionista, cinéfila y amante de la buena comida. 


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