Racismo y negritud en la infancia

¿Cómo afecta el racismo en nuestra infancia? ¿Cómo lleva una niña su negritud a tan temprana edad? ¿Cómo lidia al sentirse diferente al resto de sus compañeros? ¿Cómo combate las preguntas constantes para las que ni ella tiene respuesta? 

Viví mi infancia siendo adoptada de Etiopía como cualquier otra niña, o al menos algo parecido. Comentarios, preguntas, comparaciones, miradas y situaciones que cualquier otra niña no hubiera experimentado a tan temprana edad.

– Oye, ¿y tú manchas?, – ¿De dónde eres?. – ¿Puedo tocarte el pelo?

Todas estas preguntas y muchas más son con las que niñas y niños como yo, se han acostumbrado a vivir. Para algunas de ellas tenías una respuesta clara, pero había otras que te hacían reflexionar hasta el punto de cuestionarte si realmente tu piel se desteñía y manchaba, como la de aquel rey mago en el que te sentabas cada Navidad.

Y como no, llega el momento. El primer negra de ******, por desgracia lo recuerdo en detalle. Me encontraba en el patio con mis amigas, hasta que de repente aquel niño que siempre se metía en problemas sin motivo alguno me lo gritó, no supe cómo reaccionar, no entendía que había hecho para que me dijera algo así. Me puse a llorar de la impotencia que sentía, a día de hoy sigo agradeciendo a mis amigas, que pese a ser todas unas niñas inocentes de 8 años y no saber cómo reaccionar, estuvieron a mi lado en todo momento. El daño ya estaba hecho, pero no quiero imaginarme lo que hubiera sentido si no hubiera tenido ese apoyo.

Los niños usan tu color de piel a modo de insulto y de discriminación, dando por hecho que es malo, que por tu negritud eres inferior a ellos. Esto no sucedería si en las escuelas recibiéramos una educación adecuada, no es suficiente con repetir curso por curso que todos somos iguales si al final del día hay niños y niñas que llegan a casa sintiéndose mal, preguntándose por qué ellos son diferentes, reflexionando sobre las preguntas que reciben a lo largo del día, sintiéndose perdidos al no saber a quién acudir. ¿Qué hace falta para que el sistema educativo se dé cuenta que lo que se necesita es una educación intercultural? En la que se explique una historia que represente a todos los niños y niñas, es muy triste que a día de hoy todos los niños y niñas negros solo se vean representados en los libros de historia como esclavos, como si no tuvieran una historia suficiente enriquecedora que explicar.

Ser la única niña negra en la clase tiene momentos duros, sobre todo al ser tan tímida y querer pasar siempre desapercibida. Los peores momentos que recuerdo son cuando el profesor mencionaba la palabra África, todos los niños lo relacionaban conmigo y sentía como todas las miradas recaían en mí, no sabía cómo actuar, se me humedecían los ojos de lo agobiante que me resultaba.

Otra situación común era que te tocaran el pelo, venía tanto por parte de docentes como de compañeros. Daba igual el momento, la situación, el lugar, tu pelo siempre generaba en la gente la necesidad de tocarlo, y muchas veces sin siquiera preguntar, y ofendiéndose si les decías que pararan, como me pasó con una profesora de secundaria.

No es solo el hecho de que invadan tu espacio personal, es también sentirte una vez más diferente a los demás. ¿Por qué solo a ti? ¿Por qué a tus amigas no? Con el pelo que tenían, que se les movía de lado a lado al caminar, que les caía en los hombros sin ningún esfuerzo, ese pelo con el que fantaseabas al salir de la ducha y que podías tener durante tan solo lo que tardara en secarse y volver a su forma natural.

El rechazo a mi cabello afro estuvo bastante presente en mi infancia, al fin y al cabo solo aspiraba a tener aquello que veía diariamente, fuera donde fuera, en la calle, en la escuela e incluso en la televisión, todas las chicas negras que aparecían, si es que había, lucían su pelo alisado y sometido a químicos o con unas melenas largas y lisas que conseguían a través de pelucas.

A medida que fui creciendo y siendo cada vez más consciente del mundo que me rodeaba, algo dentro de mí me decía que ante tantas injusticias no podía quedarme sin hacer nada, sentía que debía aprovechar la oportunidad que otros niños no tuvieron. Y eso es lo que hago a día de hoy, en la medida de lo posible.


Lihem Giménez

Activista antirracista y afrofeminista

IG: missafrogirl


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