La desigualdad en República Dominicana ¿Desarrollo ético?

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Según la FAO, en la República Dominicana el nivel de pobreza es de un 25.5%. El índice de desarrollo humano está en 0.736 y el crecimiento económico es de 7.1. Pero como no toda variable es usualmente medible en tantos estudios, hay un sesgo increíble en el panorama ofrecido porque se pretende evaluar lo cuantificable constantemente, pero ¿qué del acceso a los bienes públicos, por ejemplo?  El ranking de brecha de género es de 0.47, la tercera más alta de la región, pero en esta medición NO se hace una especificación de cuál es la proporción de afrodominicanas, por ejemplo. 

Cuando se abordan los ejes de desigualdad para hablar de vulnerabilidades, vemos que hay grupos, -a veces llamados minoritarios, aunque no siempre lo sean-,  que no reciben solo violencia sistémica desde los siglos de los siglos, sino que cuando por fin se pone en boga el desarrollo –¿para quién?- y la disminución de la desigualdades estos no son medidos ni abordados de forma adecuada porque importan taaanto que nisiquiera hay modelos o herramientas adecuadas para hacer mediciones que identifiquen las desigualdades que se pretenden disminuir. 

Las mujeres dominicanas son más pobres, la tenencia de tierra es prácticamente nula, y la mujer negra, pobre y dominicana -y ojo si no es heterosexual, ni cisgénero, si es neurodisidente, desnacionalizada, de ascendencia haitiana, con discapacidad físico-motora o audiovisual, etc- es sometida a todo un tema de opresión por parte del sistema que no parece tener salida para evadir el análisis y la opresión racial –y todas las otras- del género masculino –hetero, cis, no racializado, no empobrecido ni marginado-. Si no ha quedado claro, cuando en 2010 y 2014 los niveles de pobreza disminuyeron, el índice de mujeres pobres aumentó. 

Hablemos de mujeres y tenencia de tierras en América Latina: “en Costa Rica, en 1990, la Ley de Promoción de la Igualdad Social de la Mujer estableció la titulación conjunta de la propiedad inmueble e inmediatamente se empezó a titular a las esposas y adjudicar tierras a mujeres en uniones de hecho. La reacción negativa por parte de los hombres y un juicio para frenar la titulación a las mujeres fue superada en 1994, y se prosiguió con la titulación conjunta para parejas casadas. Después, poco a poco, otros países establecieron la titulación conjunta. A pesar de estos esfuerzos, una proporción reducida de mujeres pudo obtener títulos de propiedad”. 

Basta dar una vuelta y ver quiénes son las personas que están en situación de calle, bajo explotación laboral, quienes no están en televisión, puestos políticos y hasta concursos de “belleza” –el tema de la belleza lo veremos en otra ocasión-.  Se necesita que los estudios socio-económicos aborden la situación de mujeres negras y racializadas de forma específica, aún si el país no se reconoce como afrodescendiente gracias a la negación y falta de identidad racial, lo cual es sólo uno de los resultados violentos y atroces del sistema de alienación: de la colonialidad. 


Isis Yael Amador Campusano

Afrodominicana, feminista, garabatera wannabe, lunática. Militante por lo que implique el derecho a ser lo que a unx le dé la gana.


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