Perderse en una misma

En una sociedad en la que en cierto modo todos nos sentimos invisibles, nosotras estamos emergiendo con fuerza. Una fuerza bendecida por nuestra etnia, nuestra cultura, nuestros orígenes conocidos, o a veces ignorados por las mezclas de sangre que corren por nuestras venas y oxigenan nuestro corazón.

En un mundo que constantemente se mueve con cambios, nosotras queremos reafirmar nuestras figuras de mujeres capacitadas por ese duro aprendizaje que nos caracteriza. Para muchas mujeres de otras culturas somos desconocidas, para otras, iconos, para otras simples sufridoras sin voluntades aparentes. ¿La verdad? solo la sabemos nosotras, porque conocemos el alcance real de nuestro equipaje cultural y la incidencia que ello ejerce sobre nosotras y el entorno más inmediato que nos rodea.

Esto a veces nos hace querer vivir en el anonimato, el querer renunciar a nuestros sueños, el abandonar nuestros más inmediatos proyectos porque la incertidumbre que nos plantea el cómo empezar, hace que sigamos relegadas a nuestra zona de confort aun sabiendo que ¡podríamos haberlo logrado!. Y es porque la sociedad y el entorno que nos toca vivir, nos crea una sensación de estar perdidas esperando esa ayuda del exterior que nunca llega y mientras continúan menguando a nuestro alrededor las opciones de emprender cambios que nos lleven a alcanzar nuestras metas, por pequeñas que sean.

¡Y lo entiendo! porque nada de lo que escribo aquí es inventado, hablo desde lo personal y sin rencor. Porque hablo desde la coherencia ya que apostar por uno mismo es apostar por un cambio positivo, es prepararse a experimentar a través de un cambio personal para emprender nuevos caminos que nos llevarán a crecer y sentirnos fuertes, libres y orgullosas, aparte de entender y compartir con otros afines a nosotras quiénes somos realmente.

No somos un símbolo ni una moda, sino unas mujeres capaces de reivindicar con su forma de ver, pensar y actuar un modelo de vida arraigado en la cultura. Por lo que os invito a que aprendamos a querer perdernos en nosotras mismos porque perderse en una mismo, nunca es intención, pero pasa, y nos pasa muy a menudo debido a nuestra gran carga cultural y nuestras raíces, que a veces ejercen de muro reflexivo y no nos deja pelear por nosotras mismas.

Algunas de nosotras somos capaces de encontrar la señal del camino y seguirla a través de nuestra intuición, para volver de nuevo a nuestro centro y otras nos quedamos atrapadas en una especie de nebulosa invisible, pero tangible que nos sacude con cariño y enturbia con inquietudes que somos incapaces de afrontar por miedo a empezar algo que sabemos con seguridad que nos va a cambiar y que quizás eso no es lo que queremos, cambiar, aunque lo gritemos a viva voz.

¿Qué nos hace no querer vivir nuestra vida?, ¿qué no nos deja atrevernos a apostar por nosotras mismas buscando ese rayo de sol que nos brinde el calor suficiente como para querer volver a soñar?

Debemos sentirnos lo suficientemente fuertes como para querer bailar bajo una lluvia tormentosa sintiendo que las gotas dolorosas se resbalan sobre nuestra piel oscura y acarician nuestra alma inyectándola de aliento y empoderamiento personal.

Quisiera deciros a todas vosotras afrofeminas que no os sintáis solas, que juntas podemos lograr sostenernos las unas a las otras, que juntas podemos creer y crear una comunidad de mujeres fuertes que se ayuden entre sí a ser un hogar donde podernos cobijar y hallar las enseñanzas necesarias para cuando sintamos cualquier inquietud, porque juntas somos una familia, de muchas mujeres con una sola madre: “nuestras raíces culturales”.

No sintamos lástima de nosotras mismas cuando tengamos la necesidad de girar nuestra mirada insegura hacia el espejo positivo que nos alineará para enseñarnos a querer pelear nuestras propias batallas, respirar nuestro propio aire y agotar nuestra energía sin dejar de sentirnos valientes.

A veces me pregunto a mi misma a que temo cuando no me defiendo como persona, cuando doy mi voluntad a otros, cuando me rindo sin haber intentado equilibrar mi balanza, si sé con seguridad que mi propia fuerza y confianza interior es la fuerza y la bandera que otros seguirán para querer encontrarse a ellos mismos. No sé quién eres ni dónde estás, pero sí estoy segura que eres esencial para ti como persona e importante para mí, porque juntas creamos abundancia y logros que nos guiarán hacia nuestro éxito, aparte de ayudarnos a alcanzar la mejor versión de nosotros mismas.


Rosamunda Nguema Abuy

Barcelona

2 comentarios

  1. Hace gracia que dices “hablo desde lo personal” mientras lo pones todo en plural como si de fueran cosas objetivamente globales a todas las de tu”etnia o cultura” como tú dices.

  2. Yo creo que esta bien lo que dices pero lastimosamente, en general, negros o no, mujeres o no, no se suele aplicar lo que dices. Ojala se forjen mas mentalidades como la que dices.

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