Porque ser antiracista no significa odiar a los blancos

Porque ser antiracista no significa odiar a los blancos

Si una persona blanca se siente ofendida por la lucha antiracista, quizás esa persona podría ser racista. Y para que quede claro desde el principio: no, no odio a la gente blanca.

Algunas personas blancas que lean este post pensarán que lo que quiero es cargar la culpa de lo que han sufrido mis antepasados por la esclavitud. Una noticia: soy hija de padres nigerianos, así que técnicamente mis antepasados no fueron enviados esclavizados a América.  No voy por ahí.

Lo que quiero es hablar del racismo hoy, que si que sufro. Cierto es que lo ocurrido hace cientos de años ha afectado y afecta todavía a los negros. El pasado no se puede cambiar, pero debemos conocerlo para transformar el presente, que es urgente corregir.

El hombre blanco occidental ha tenido a lo largo de la historia una cantidad enorme de fuerza, de recursos y de autoridad política en el Mundo. También otros grupos humanos han tenido la voluntad de esclavizar y conquistar, es innegable.  Pero lo cierto es que el hombre blanco ha sido el que más acierto y ahínco ha puesto en ello. Es verdad que los conquistadores y esclavistas están todos muertos y han pasado muchos años. Pero el primer paso para solucionar un problema es reconocer el origen.

El antiracismo avanza y un grupo, cada vez mayor, de personas racializadas asume sus luchas, que poco a poco consiguen más éxitos. Pero paralelamente hay más gente que piensa que es una estratagema para atacar y reducir los derechos de la gente blanca.

Los antiracistas no quieren acabar con los blancos. Puede que haya alguno que en su fuero interno desee acabar con ellos (yo no conozco a nadie), pero realmente si los hay son muy malos haciendo este trabajo. Otra noticia más: también hay gente blanca antiracista.

Por que ser antiracista no significa odiar a los blancos2

Ser antiracista no es odiar a los blancos. Luchar por nuestros derechos no es querer eliminar a nadie.  Lo que queremos, y genera tantas dudas, es que pierdan parte de su privilegio. Para que haya igualdad real tienen que perder ventajas que les da el racismo latente. En la mayoría de los casos, las personas ni siquiera son conscientes de tener estos privilegios y asumen como ataques lo que es trtar igualar la situación. Es inevitable que la gente se sienta amenazada cuando se quitan lo fundamentos de su poder, incluso si el poder se distribuye más uniformemente.

Pocos de nosotros queremos renunciar a los privilegios que nos ponen por encima de los demás en la sociedad (porque hace nuestras vidas más fáciles), incluso sabiendo que hacerlo haría las cosas más igualitarias para todos. Nacer blanco en un país con una mayoría blanca es un privilegio. Los antiracistas queremos desmantelarlo.

Si eres de los que piensas que el racismo es algo del pasado o pequeño, no te engañes, sigue muy vivo.

La discriminación racial afecta a la educación, a la representación política, al acceso a la vivienda, a la justicia, en fin, a todo. El anitracismo es indispensable en el mundo en que vivimos.

El antiracismo no considera que todas las personas con privilegios son malvadas. Incluso las personas con privilegios blancos también pueden ser oprimidas como mujeres, LGBTQIA, personas con discapacidad, y más. Pero ninguno de ellos niega su privilegio blanco.

Tampoco la gente blanca tiene que sentirse culpable por tener privilegios blancos. La culpa blanca nunca ha beneficiado a la gente racializada, y la gente racializada no quiere esa culpa, sino resultados y cambios.

La gente blanca debe utilizar en la causa su privilegio para cambiar las cosas. Pueden decir cosas que la gente negra ha estado diciendo durante años y ser felicitado por ello. Pueden trabajar para contrarrestar el racismo y el privilegio blanco mientras mantengan ese privilegio.

El antiracismo es contra el racismo, no contra una raza en particular. No es contra la gente blanca como individuos. Es contra un sistema de opresión, no un grupo de personas.

Cuando trabajamos para contrarrestar el racismo, también estamos trabajando para hacer de los privilegios que da el sistema algo común a todos los habitantes del planeta, independientemente de su raza. Me imagino que para la gente blanca que no reconoce que estas ventajas no son universales, esto podría parecer injusto.

Los antiracistas quieren que la gente blanca entienda y se involucre en su trabajo como aliados. De hecho, las personas blancas que realmente trabajan para desmantelar sistemas de privilegio y discriminación hacen una labor inestimable no dejando solo a la gente racializada la pesada carga de poner fin a su propia opresión. Es tarea de todos.

Si tu eres blanco ni te odio, ni estoy en tu contra. Si eres racista me tendrás enfrente.

 

Feminismo racistaAyomide Zuri

Madrid

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4 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. “A pesar de ser blanco en un país, tradicionalmente, de blancos”. Creo que hay un problema con esto de los derechos. ¿Realmente en qué me perjudica a mí que otras personas tengan los mismos derechos que tengo yo? Nada afecta a mi derecho al voto que otros puedan votar, a mi derecho a la sanidad o la educación que otros tengan también tal derecho y lo ejerzan, a mi opción a un buen trabajo que otra persona pueda optar a lo mismo (si acaso nos limitarán nuestras capacidades y nuestra aptitud para un determinado puesto).
    Los derechos no son objetos, la libertad no se cuantifica. No están limitados en cantidad, sino que son algo de una materia diferente. Cuando empecemos a verlo así y nos demos cuenta de que la extensión de los derechos, su universalización nos mejora a todas las personas quizás empecemos a ver al otro /otra, no como una amenaza en la lucha por algo escaso, sino como alguien que me da la oportunidad de extender algo bueno para todos y en la medida que mas personas tengan derechos, yo también tendré mas derechos y de mayor calidad.
    Muchos de los problemas que nos encontramos vienen de una visión mas propia de otras épocas que de la actual. Una visión propia del darwinismo social del siglo XIX. Se empieza cosificando los derechos y se termina cosificando a las personas.

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