6 cosas que personas aliadas de la lucha anti racista no pueden olvidar

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Las personas negras pasamos por eso todo el tiempo: tratamos de visibilizar el impacto del racismo en la vida de la población negra y entonces somos acusadas de lloronas, furiosas, victimistas. Tres segundos después de haber hablado, una persona blanca repite todo usando las mismas palabras y pasa a ser autoridad incuestionable en el tema racial apareciendo en mesas, publicaciones y todos los espacios posibles e imaginables para hablar de la vida de las personas negras. Y de repente lo que decimos no tiene valor y lo curioso pasa a ser una persona blanca quien habla de temas de negros. Cuando son escuchadas, esas personas dirán “Pero yo soy un aliado en esta lucha, soy un militante anti racista…” ¿Será así? ¿Qué significa realmente ser una persona no negra y actuar en la lucha contra el racismo?

A continuación, algunas pistas para quien todavía no entendió cómo es y qué hace para realmente ser una persona aliada en la lucha anti racista:

1. Entender la diferencia entre ser aliado/a y ser protagonista

Ese es el principio de actuación en luchas sociales. ¿Eres negra? ¿Eres negro? ¿No? Entonces eres una persona aliada a la lucha, no puedes hablar de la situación de opresión en primera persona porque no vives esa opresión. Tu lugar es el de quien se sensibiliza y usa su voz para enfrentarla. ¿Notas la diferencia? Es la diferencia que existe entre ser seguida por todo el personal de seguridad de una tienda que te ve como alguien que va a robar, o indignarse cuando te enteras que alguien fue seguido.

2. Apoyar sin excluir

Ese es el desafío que enfrentan todas las personas blancas aliadas: somos un país racista; la vida de las personas negras, las personas negras no importan; nadie quiere oír ni lidiar con una persona negra… Siendo así, ser aliada es usar tu voz, no puedes esconder la presencia de las personas negras que perderán entonces la capacidad de hablar de sí mismas y serán reducidas a sujetos de tercera persona. Se sincera: tú sabes que los medios adoran el blues, el jazz, el soul, el samba, mientras sea una persona blanca cantando o tocando. ¿Quieres un ejemplo concreto de cómo aliados vienen fortaleciendo el ocultamiento de las personas negras? ¿Quiénes son las cantantes de axé más queridas del Brasil? (No son negras. ¿O sí?)

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3. Hable del racismo con las personas blancas

Cada vez que alguien publica, twitea, comenta algo sobre racismo, generalmente la primera reacción de los aliados es: marcar, comentar, compartir con todas sus personas negras amigas. Pero considera este consejo: si te ves como alguien que quiere enfrentar el racismo ¿no te parece que sería super eficiente hablar con las personas blancas que lo practican? Hablar con tus amigas, tus amigos, tu madre, tus hermanos, tus primos, tus primas…

4. Sin hay personas negras para hablar, son ellas quienes deben hablar

Este es el clásico: mesa para hablar sobre todo y cualquier tema en la vida de la población negra compuesta sólo por personas negras, de inmediato alguien va a cuestionar eso en la platea y todo el mundo se va a apurar a explicar que el evento se preparó de apuro y que de todos modos ahí las personas están super relacionadas con el tema racial. ¿Vamos a hablar en serio? Si hay una mujer negra, un hombre negro, un niño negro, una adolescente negra, una anciana, un anciano, si hay cualquier persona negra que pueda ocupar ese espacio, es imperativo que sean esas personas las que hablen, de lo contrario es supervisión, invisibilización, exclusión.

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5. Nunca quieras enseñar a las personas negras cómo será la liberación

¡Y sí…! Abandona ese paradigma mesiánico estilo Anatomía de Grey de matrimonio blanco exitoso que adopta una niña negra africana y construye una vida feliz para ella. Por favor, no reiteres estereotipos racistas de subordinación y falta de gestión del pueblo negro. Acepta el hecho de que serán las personas negras los sujetos y actores de su proceso de liberación.

6. No te pongas a la defensiva

¡Es así! Siempre que una persona negra cuenta el impacto del racismo en su vida, de inmediato los aliados comienzan a enumerar a todas las personas negras que frecuentan su casa, que han sido sus amigos de infancia, que bautizaron a sus niños… De acuerdo,  pero eso no significa que el racismo no exista.

La diferencia entre decir y realmente ser una persona aliada es esa: entender cuál es su lugar en la lucha, promover la discusión con los blancos, no invisibilizar o excluir a las personas negras en la discusión y estar siempre atento a revisar su propio discurso, sus prácticas, sus afectos y actuar efectivamente para enfrentar el racismo.

Por Viviana Santiago para  Palavra de Preta

Este artículo es de Palavra de Preta y ha sido traducido y cedido por Pressenza . Gracias desde Afroféminas

8 comentarios en “6 cosas que personas aliadas de la lucha anti racista no pueden olvidar

  1. Primero de todo, felicitaros por este fantástico blog. Creo que es muy importante visibilizar los problemas que tenemos en nuestra sociedad desde una visión de género y color que no todos quieren entender. El racismo no son sólo skinheads dando palizas, y tanto el racismo de alta intensidad como el de baja, debe ser señalado y condenado.

    Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con la posición que defiende este artículo. Para empezar porque creo que comienza desde un presupuesto erróneo. No sólo las personas negras sufren el racismo. Los europeos de origen mediterráneo lo podemos sufrir en otras partes de Europa (por ejemplo, Austria, te lo puedo asegurar), los occidentales se quejan frecuentemente de sufrir racismo en Japón (y otras partes de Asia), en España lo sufrirán también los asiáticos, magrebís…

    La lucha por la IGUALDAD es cuestión de todos (hombres, mujeres, personas de cualquier género y raza). Hacer una distinción por raza o género en una lucha que busca la igualdad de todos, independientemente de nuestra condición; es inherentemente incorrecto e incongruente. Uno no debería buscar una posición de igualdad a través de un proceso desigual (o un proceso de izquierdas a través de uno de derechas). El medio nos llevará al fin.

    Lo importante es acabar con la discriminación, no ponerse el mérito de haber sido quien lo ha conseguido. A mí no se me ocurriría nunca decirle a mi mujer que debe opinar desde un segundo plano sobre los temas nacionales por no haber nacido en España (ni le diría: eres “aliada”, lo que implica que ella me ayuda a mí en mi lucha, pero no deja de ser un elemento secundario). Considero que ese sería un comentario xenófobo y discriminatorio. Seguramente os haríais eco aquí si algún político comentara así.

    Imaginad que le dijéramos a un extranjero que debe “entender cuál es su lugar en la lucha, promover la discusión con los extranjeros, no invisibilizar o excluir a las personas españolas en la discusión y estar siempre atento a revisar su propio discurso, sus prácticas, sus afectos y actuar efectivamente para enfrentar la xenofobia”. No os parecería un caso de paternalismo y whitexplaining?

    Insisto, las luchas por la igualdad son responsabilidad de todos. No tengo ninguna intención de “liderar” vuestra lucha, porque no me siento superior ni más capacitado que vosotras. No nos veáis como competidores.

    Gracias por este espacio de diálogo. Estoy encantado de poder leeros, y me gustaría poder debatir más sobre este tema, ya que creo que es importante.

    Un saludo!

  2. Tampoco estoy de acuerdo. Soy blanco, de familia negra (esposa, hijos, hijos adoptivos, familia política). En mis 21 años de matrimonio y 20 de paternidad cualquier situación de discriminación nos ha afectado anivel conyugal y familiar de forma común e indiferenciada. ¿Quién ha dicho que si denunciamos actitudes racistas no lo hacemos en nuestro entorno blanco? ¿Quién excluye o invisibiliza al negro/a de estas denuncias? ¿Quién adopta actitudes “mesiánicas”/paternalistas entre los blancos que combatimos el racismo? (al revés, las detestamos) ¿Qué blanco antirracista “presume” de sus relaciones con negros? (valiente tontería, esa actitud es más propia del que no entiende nada de nada).

    Creo que la tesis del artículo se basa en apreciaciones muy subjetivas y discutibles y un extraño prejuicio frente al legítimo compromiso de los blancos que CONOCEMOS el problema, no en primera persona pero sí muy de cerca y lo suficiente como para tener derecho, primero, a opinar, y segundo, a denunciar desde “el otro lado de la barrera”.

    Sólo espero contribuir constructivamente al debate. Gracias.

    Twitter: @nsimalen

  3. Los comentarios previos en esta publicación, dan clara muestra de la necesidad de este decálogo y de la incapacidad de muchos para entenderlo. Gracias por el artículo, tan necesario en un mundo de gente tan delimitada racional y empáticamente.

    • Si en vez de llamar “gente delimitada racional y empáticamente” a los demás, te abrieras a intentar entender a los que piensan diferente a ti (precisamente, de forma empática) y participar de un diálogo constructivo y educado aportando argumentos, seguramente conseguirías comunicarte mejor.

      • Evidentemente en el artículo se usó el argumento y la búsqueda de empatía, y como puede ver: en uds no funcionó. Si uds estuvieran abiertos a tal diálogo, hubiesen comprendido el artículo. No perderé energía en este tipo de discusiones estériles.

      • Compartir opiniones nunca es estéril. Que alguien opine diferente uno mismo no deberías tomarlo como una agresión, sino como una oportunidad de aprendizaje. Un saludo.

  4. Entiendo perfectamente a qué se refiere el artículo y me parece un tema muy importante a debatir. Este no es, ni será, el primero ni el último ámbito en el que el tema de los actores de una lucha social se pone en cuestionamiento. En la lucha feminista es algo que se debate mucho: el lugar de los hombres dentro del feminismo, y en ámbitos latinoamericanos indigenistas me ha tocado también escucharlos. Yo aún estoy tratando de definir una postura respecto a este tema, por un lado siento que el artículo tiene razón, el privilegiado suele tener mucha más libertad dialógica y apertura social para tocar estos temas, mientras que el “otro” termina siendo silenciado bajo una voz paternalista, ignorado o excluido de su propia lucha o historia. Por lo mismo, el sentimiento de colocar límites es una situación cotidiana. Pero en ese proceso de colocar fronteras, hago el mea culpa como latina y mujer, y acepto que construimos murallas desde los mismos sentimientos e ideologías xenofogas que combatimos, “No hables porque no sabes” “quédate atrás” ” Es nuestra historia” “Mi tierra” ( y sé que es porque nos aferramos al pequeña visibilidad que hemos ido tomando en los espacios sociales, y en ese sentido ¿qué diferencia hay con el “yo te enseño” del sujeto privilegiado? Creo que sí, el aliado de cualquier lucha debe saber el lugar que ocupa en esa lucha, saber que no es el protagonista de los beneficios que se reciban en esa lucha ( a menos no directamente) pero también los actores protagonistas de la lucha debemos saber el papel que ocupan esos actores, como aliados, como ayuda, como parte de un frente defensivo y ofensivo en una sociedad machista, racista y clasista, como la que nos oprime.

  5. ¡¡Excelente artículo!! Las mujeres negras debemos escoger mejor a nuestras aliadas, aquellas que de verdad estén dispuestas a reconocer sus privilegios y a ponerlos en pro de nuestras luchas. ¡¡¡Basta de robar méritos y de pasar por propias las epistemes de otras!!

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