Pequeño manual de cómo No ejercer el feminismo blanco

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Lo que es

Primeramente, definamos que es el feminismo blanco. No es una nomenclatura oficial del feminismo ejercido por todas las mujeres blancas, ya que el término surge como burla para categorizar el feminismo universal, también conocido como hegemónico, o para facilitar aún más: el feminismo no inclusivo.  

Las feministas no blancas pueden practicar el feminismo blanco

Sí. Siempre y cuando asuman una postura paternalista delante de las minorías y no contemplen como necesidad propia la necesidad de las demás mujeres que se encuentren en distintas situaciones de privilegio.

Como los privilegios interfieren en la cuestion

Digamos que los privilegios construyen una cortina de humo, capaz de invisibilizar cuestiones importantes de mujeres que posen realidades menos privilegiadas. Si el feminismo es la lucha por la libertad e igualdad, la realidad de la mujer más vulnerable de nuestra sociedad siempre debería ser la base de esta lucha, porque cuando la mujer más vulnerable crece, todas crecemos con ella.

Como no ser paternalista si partimos de una posición de privilegios

Debemos aprender a no decidir por las demás basándonos en nuestras vivencias y nuestra visión de mundo. La postura verdaderamente inclusiva es escuchar a las demás mujeres y aprender a través de sus vivencias y perspectivas, incluso en el caso de luchar en nombre de estas mujeres, deberemos antes entender a través de ellas cuáles son sus prioridades y de que manera podremos ayudar.

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Las feministas musulmanas han decidido lanzar una campaña para enviar un mensaje colectivo común. “¿Me habláis de libertad? Pues déjame ser libre para usar hiyab”. Es un manifiesto crítico sobre la mirada colonial de occidente, que insiste en ser paternal sin el permiso de estas mujeres.

Como estar segura de entender las necesidades de las demás mujeres

Preguntándoles en primera persona y empezando a creer que ellas saben de lo que hablan. Valorando la participación y opinión de feministas no blancas, cuyas vivencias fueron distintas y cuyas perspectivas puedan aportar visiones hasta entonces no contempladas en la lucha feminista hegemónica.

Todas las opresiones salen de la misma fuente

Como dijo Audre Lorde, “no me puedo dar el lujo de luchar contra una sola forma de opresión. No puedo creer que la libertad de la intolerancia sea el derecho de un solo grupo. Y no puedo permitirme elegir entre los frentes en los que debo luchar contra estas fuerzas de discriminación, dondequiera que surjan para destruirme. Y cuando surjan para destruirme, no pasará mucho tiempo antes de que aparezcan para destruirte.”

Es decir que toda la opresión no combatida se volverá contra nosotras tarde o temprano, por eso la importancia de centrarnos en los problemas de las personas más vulnerables que son los que reflejan de manera más clara y violenta los fallos de nuestro sistema social.

Metafóricamente, es la diferencia entre cerrar el grifo o seguir achicando el agua del suelo, como si fuera fruto de fenómenos aislados y desconectados entre si, necesitamos analizar las estructuras de opresión en profundidad, comprendiendo lo que es la causa y lo que son sus efectos.

La interseccionalidad a contrapunto del feminismo blanco

Si el feminismo blanco es el feminismo “ciego” a las luchas de “las demás”, el pensamiento interseccional es el mecanismo que nos ayuda a contemplar cuestiones fuera de nuestro rango de privilegio. Sugerimos un pequeño ejercicio generador de empatía y “despertador” de la visión interseccional:

Dibuje en una hoja blanca un pequeño círculo central que represente la posición de privilegio máximo dentro de nuestra sociedad. Después, posiciónate con relación a este círculo de privilegio máximo en relación a los siguientes factores:

  • Apariencia;
  • Genero;
  • Orientación sexual;
  • Edad;
  • Color de piel;
  • Salud física;
  • Salud mental;
  • Escolaridad;
  • Situación económica;
  • Trabajo;
  • Situación legal en el país;
  • Si puedes hablar tu lengua madre;
  • Religión;

La propuesta del ejercicio es no apenas situarnos frente a los privilegios que no contemplamos tener (pero que gozamos de ellos), pero también sensibilizarnos a las distintas realidades de las personas que componen nuestra sociedad que pueden estar en desventaja según el mismo ranking de privilegios.

 

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Autora: Mariana Olisa

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4 comentarios en “Pequeño manual de cómo No ejercer el feminismo blanco

  1. Pingback: La tontuna nuestra de cada día – El Incorrecto

  2. Wow, muchísimas gracias por este artículo. En muchas ocasiones me he encontrado hablando de feminismo con otras personas (blancas) que mantenían una postura durísima hacia otras realidades (especialmente el Islam), y no he tenido recursos para intentar concienciar de que ese tipo de discurso podía resultar peligroso, aunque lo planteasen des del feminismo (que en principio era el punto de partida).

    La idea de “feminismo blanco”, tal y como la has presentado, me parece enormemente necesaria y útil para mantener discusiones con otras personas que disfrutamos de los privilegios del color y acabamos cayendo en la construcción de argumentos paternalistas y de base post-colonial.

  3. Me parece muy importante lo que anotas en el folleto, creo que es inevitable llevar a discusión de fondo y radical el tema del feminismo para ir moldeando qué es por lo que realmente se lucha, creo que la lucha de clases es un tema que debe estar considerado en esa discusión y que debe ser tomado con postura fuerte y crítica.

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