Las madres blancas de niñas negras. Un enfoque desde el Feminismo Negro

feminismos negros afroféminasEn la medida en que el mundo se globaliza hay una serie de cuestiones que desde el feminismo negro podrían quedar desapercibidas. Una de ellas es esta nueva figura que antes era como poco algo rara, ahora ya bastante menos.

Me refiero a la madre blanca de niña negra. Esa mujer que tuvo hijos  con un hombre negro; la madre blanca casada con hombre blanco y que decide adoptar;  también la pareja de mujeres lesbianas que deciden ser madres a través de la adopción y por último la madre soltera o la familia monoparental como suele llamarse aquí en España.

No es la primera vez que algún padre o madre pregunta a Afroféminas cómo gestionar la educación de un niño o niña que lleva en su sangre dos culturas.

En el caso de la madre negra de niña negra esta parte puede quedar solventada. Aún las mujeres tienen un papel muy relevante en la educación de los hijos,  lo cual espero que algún día cambie y los hombres blancos y negros entiendan que es tarea de los dos, pero esto ya es otro asunto.

Decía que la madre negra de hija negra encontraría ciertas soluciones que a la madre blanca en principio le resultaría más complejo. La madre negra generalmente está adaptada a que se le juzgue no sólo por mujer sino por su raza, con lo cual ha ido construyendo a lo largo de la historia sus propios mecanismos de resistencia.

Sin embargo para la madre blanca hay cosas, incluso preparándose, que les descoloca. Me refiero a que el color de su hija comienza a tomar una relevancia en los espacios sociales, algo a lo que ellas  no están acostumbradas, que aprenden por el camino y que algunas crean también sus soluciones como formas de resistencias. En cambio, en otros casos, desgraciadamente, se niegan a prestar atención a estas cuestiones. Y digo desgraciadamente porque evidentemente esto acarrea a consecuencias que con toda probabilidad la niña arrastre de adulta porque lo que es una clara realidad para ella para su madre no existe.

En estas familias colisionan dos corrientes feministas que históricamente se han desarrollado de manera muy diferente. Saber esto es primordial para entender.

Hay que saber que la negritud no es la cantidad de melanina que lleves sino cómo se ha construido social e históricamente el término  negra o negro.

Reconociendo esto, se pasa de manera natural al tema pelo afro natural y todos los debates que encierra.

Por todo esto me alegra que cada día lleguen a Afroféminas  más madres que responden a este perfil  y que las madres negras se mantengan y también lleguen como nuevas lectoras.   Eso significa que quieren saber, y que los debates sobre los niños y niñas negras nacidos en España,  que a día de hoy despiertan tantas pasiones, en un futuro quedarán en eso, en historia.  

AntoinettetsCV_AfroféminasAutora: Antoinette Torres Soler

Directora de Afroféminas

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18 comentarios en “Las madres blancas de niñas negras. Un enfoque desde el Feminismo Negro

  1. Querida Antoinette,

    Gracias por tus palabras. Pero veo en tus escritos algunas incongruencias. En primer lugar, la relación que haces entre sangre y cultura. De la misma manera que aludes a que el término negra es una construcción social, deberías tener en cuenta que las culturas también lo son y que, por ello, no pueden estar presentes en la sangre de ninguna manera. Las culturas no son compartimentos estancos, ni homogéneos, ni estables que podamos portar en la sangre por el hecho de ser personas con una experiencia racializada determinada.

    En segundo lugar, dices que una madre negra encontrará soluciones para gestionar la educación de su hija negra. Creo que la educación es un tema complejo y a mi personalmente no me queda claro lo que pretendes decir con esto. No sé si te refieres al hecho de que una mujer y madre negra, cuya experiencia vital es racializada, sabe de antemano que deberá gestionar este hecho en la educación de su hija a diferencia de una mujer y madre blanca que no haya percibido ninguna experiencia de este tipo (que no significa que no haya podido experimentarla en su propio contexto en el contexto de otros países donde la población negra sea mayoritaria) y comience a hacerlo al tener una hija/o negro/a. Totalmente de acuerdo contigo que hay madres blancas con hijos adoptivos de fenotipos no blancos que no quieren ver colores ni que la experiencia racializada que puedan tener sus hijos pueda ir acompañada de discriminación y racismo lo cual, como dices, acarrea consecuencias. A la hija, especialmente pero también a la madre.

    De nuevo, gracias por tus palabras.

    Besos,

    Ángela

    • Buenos días Angela. No te he entendido cuando me preguntas sobre la relación de sangre y cultura. No creo que haya utilizado la palabra sangre. En cualquier caso el texto lo que pretende es reivindicar otra mujer más dentro del Feminismo Negro partiendo de la premisa que Feminismo Blanco u occidental, nacido durante la Ilustración, no es lo mismo que Feminismo Negro, ni tienen las mismas reivindiaciones. Precisamente por eso enlazo en la palabra “entender” el último texto que escribí sobre Feminismo Negro. Me apoyo en la historia de esta corriente feminista pero intento comentar sobre las nuevas realidades. Hace 20 años era poco probable que hubiesen tantas niñas negras con madres blancas, pero la vida ha cambiado y creo que el Feminismo Negro debe hablar sobre ello. Un Saludo.

      • “No es la primera vez que algún padre o madre pregunta a Afroféminas cómo gestionar la educación de un niño o niña que lleva en su sangre dos culturas.”

        A esto me refería…

      • Tomalo como una expresión sin mucha importancia. La esencia de la reflexión radica en lo que te he explicado y en lo que algunas madres o hijas han comentado a través de sus testimonios. Saludos

  2. Yo soy negra parida y criada por mamá blanca….. Me crio fuerte y con la consciencia del ser negra y enfrentar los señalamientos y cuestionamientos mi madre blanca aprendió también a peinar pelo de negra y crear sus propios códigos de resistencia esa es mi mamá

  3. Yo soy una de ellas. Desde el principio, no vi problemas… hasta que el pediatra me preguntó ¿su hija (de 15 dias) tiene algun sarpullido? y ahí me dije, “…bua! y yo que sé. Al tacto no noto zonas con granitos. Pero claro, tampoco puedo ver si tiene alguna zona más “rosita” de lo normal…”. Personalmente, ahí me “caí del guindo”. Ya pasaron casi 7 años, y 2 hijos más…Aunque ahora que lo pienso, el primer primer primer momento fue cuando mi bebé tenía horas. Al verla mis familiares blancos me preguntaron “eh…. ¿no es un poco blanca para ser mulata?…” ahí, “recien parida” casi me orino encima. Tuvo que explicar mi marido (que es negro) que los mulatos nacen claritos. 🙂
    Aún con todo, repetiría una y otra vez. Mi marido negro y mis hijos mulatos son lo mejor que tengo.

  4. Tambien las mamás mulatas con niños blancos y rubios….estamos en las mismas con los temas raciales y sociales. Aún me preguntan si los cuido!!!! Siii 365/6 días al año!!! 😉😘.

  5. Soy madre blanca de dos niñas mestizas, desde que nacieron han vivido con familiares negros y blancos, aunque más con estos últimos, pero en un país, España, mayoritariamente de blancos. Desde niñas aprendí a cuidar su pelo y su piel, con gran esfuerzo y dedicación. Pero al llegar la preadolescencia me di cuenta de los pocos referentes negros femeninos que encuentran y de los modelos estéticos blancos que les invaden, pelos lisos y largos, maquillajes para pieles blancos, moda para cuerpos con otro tipo de constitución. Si hablamos de los profesionales negros o mestizos que encuentran en su vida ya ni te cuento. Nos hemos mudado recientemente a Londres y están fascinadas de encontrar a mujeres negras y mestizas en cualquier tipo de trabajo, llevando una vida que hasta ahora solo asociaban con gente blanca y por supuesto mucho referente estético pensando en la población de raza negra. Tenemos tanto que evolucionar en España, sobre todo los blancos, jamás alguien de raza negra me ha preguntado si eran adoptadas, daban por hecho que su padre era negro. En cambio los blancos me lo han preguntado mil veces

  6. Siendo hombre, lector del feminismo, debo decir que este teto corto ilustra y responde preguntas, ademas el enfoque de la autora es bueno, y es abordar un tema que ahora es visible y, en consecuencia tiene repercusiones sociales. Felicitaciones.

  7. Yo soy madre blanca de hija negra y su educación lleva intrínseco el acompañarla a saber enfrentarse a situaciones que yo nunca había vivido o sentido. Ahora lo hacemos juntas pero pronto tendrá que afrontarlo sola. Por encima de estas “dificultades” del camino tambien gozamos de la parte positiva, aprendiendo de su historia para que sienta orgullosa de ser como es y sepa de aquellas personas que han luchado y vencido porqué estan en su sangre y espero que tambien en su corazón.

  8. Soy hija mulata de madre blanca y rubia. También soy madre mulata de una niña blanca y rubia. Tengo 42 años y mi madre sigue sin saber que soy mulata, de hecho cuándo alguien se lo pregunta se extraña pues ella no me ve mulata, pero es la única, en consecuencia nunca ha aceptado el 50% de mi negritud, no se lo recrimino, eran otros tiempos y en Barcelona no deberían haber más de un centenar o menos de mulatos. A veces cuando veo a mi madre blanca, a mi hija rubia y a mi marido blanco paseando juntos, pienso que qué pinto yo en medio de todos ellos, soy como un escalón perdido. Perdona el pensamiento en voz alta, creo que es la primera vez que lo exteriorizo.

    • Te agradezco tu comentario porque responde a uno de los objetivos de este post que por cierto ya se ha leído cerca de 3 mil veces. Lo que relatas en tu comentario es una realidad que se niega más de lo que nos gustaría.
      Detrás de todo esto pueden haber muchas causas: un mal recuerdo por ejemplo, pero me atrevo a decir que en la mayoría de los casos se trata además de la percepción negativa que se tiene de la negritud por más que se intente negar y dizfrazar de supuestas contradicciones. Esta es una prueba más, además de los otros comentarios, que el Feminismo Negro se nutre intensamente de la experiencia vital de la mujer afrodescendiente. Somos nosotras quienes tenemos que poner todos estos temas sobre la mesa. El resto no lo hará porque quien no lo vive, no lo ve, no le interesa y hasta podría dedicarse a descalificarlo por el simple hecho de no responder a su realidad. Espero que en el futuro el Feminismo deje de ser una teoría de corte colonial y comience a mostrar las realidades de todas las mujeres. Un saludo. Antoinette Torres Soler

      • Yo estoy aprendiendo mucho con vuestras reflexiones, por mucha empatía que intentemos tener las madres blancas de hijas negras estamos muy lejos siquiera de imaginar lo que viven nuestras hijas cuando no estamos con ellas y las blanqueamos. Por eso, cuando oigo los casos de hijas negras con madres blancas que viven en mundo blanco que tardan décadas en reconocer que han vivido o viven algún episodio racista me resulta curioso. Porque si no han vivido en una burbuja, me cuesta creerlo.Mi hija los ha vivido desde los 6 años. Por eso comprendo que las mujeres negras tienen realidades muy distintas a las occidentales, aún siendo de clase alta.

  9. Soy madre de piel blanca de un joven negro cuyo padre salió de nuestras vidas hace muchos años.
    La separación fue complicada y supuso parar un tiempo alejada de mis entornos negros, pero buscando que mi hijo tuviera referentes y supiera quién es.

    Doy gracias cada día a las familias negras y mezcladas en el colegio donde estudió, pues pudo seguir socializando y aprender a ser hombre negro en España junto a sus amigos. Cambiamos de casa varias veces pero mantuve ese colegio, aunque estuviera a casi una hora de casa en algunas épocas. De ahí sacó primos a los que sigue viendo pasados los 20 años y con quienes supo buscar soluciones en grupo a la ciudad que mutaba a su alrededor.

    También doy gracias a las hermanas negras que se pusieron de mi parte en cuanto supieron lo que estaba pasando y me enseñaron a cuidar su pelo, su piel, su mente. A quien me enseñó a hacerle los dreads cuando era adolescente y quería probarlos. Quien me enseñó cómo cuidarlos mes a mes. Quien me contestó sobre las dudas que tenía por reacciones de su piel que no sabía leer.

    Y doy gracias a mi manada, cada día más extensa, y donde nos acompañamos, defendemos y sanamos unas a otras.

  10. Q columna tan hipócrita, discriminatoria y vomitativa. Resentida social totalmente. Soy madre de una hija negra y esta publicación es una real pavada.

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