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sábado, abril 20

Sopuerta: No somos racistas, pero…

En el hasta ahora aparentemente tranquilo municipio de Sopuerta, en la provincia de Bizkaia, la reciente noticia de la apertura de un centro de acogida para menores migrantes ha generado una oleada de tensiones y prejuicios que revelan profundas grietas en la sociedad local y han puesto de manifiesto la persistencia del racismo en nuestra sociedad.



La Diputación de Bizkaia anunció la apertura del centro en un palacete anteriormente dedicado a una residencia de mayores. Aunque se han pronunciado llamamientos a la tranquilidad por parte de las autoridades locales, las protestas no han cesado. Los residentes, preocupados por el desconocimiento sobre la situación y temerosos de la posible llegada de menores que son percibidos, solo en base a rumores y desinformación racista, como conflictivos, han expresado su oposición de manera vehemente.

Una de las decenas de excusas que ponen los vecinos para estar en contra de la apartura del centro, es la falta de servicios en la zona. Con un acceso limitado a servicios básicos como el transporte y la atención médica, los residentes temen las repercusiones que la llegada de un gran número de menores migrantes pueda tener en la comunidad. Lo curioso es que no se conocen manifestaciones recientes para exigir la mejora de esos recursos antes del anuncio de la llegada de los menores migrantes.



Las tensiones se han evidenciado en manifestaciones, recolección de firmas y pintadas en las inmediaciones del centro propuesto. Los mensajes escritos en las paredes reflejan la desconfianza y el racismo. Un racismo que se esconde debajo de la alfombra mientras el diferente permanece alejado, pero que salta en cuento tienen que confrontar con la convivencia con el otro.

Las tensiones racistas han derivado en el esperpento. Hace unos días un vecino incluso ofreció nada menos que un millón de euros para adquirir el inmueble y evitar la instalación del centro para mantener a los menores migrantes alejados y que fueran llevados a otro lugar. Durante un pleno municipal de la corporación gobernada por EH Bildu, las intervenciones de los representantes del Gobierno local revelaron la división y el descontento entre las autoridades y la comunidad. Argumentos tan poco edificantes como “No somos racistas, pero preferimos que vengan noruegos” o “¿Qué va a pasar cuando empiecen a caer las víctimas? ¿Cuando roben a los mayores o abusen de las chicas?” la comunidad de Sopuerta se ha quitado la careta y mostrado una cara que no podemos ni aceptar ni justificar.

Poner paños calientes y ser comprensivos con las actitudes racistas de estas personas no nos hará ningún bien como sociedad. Hay que ser radical en la denucia y visibilización de esta vergonzosa actitud racista imperdonable, incomprensible y denunciable.

En Afroféminas estamos estudiando si las actitudes de los organizadores de las protestas racistas pueden inscribirse en un delito de odio.

Afroféminas


Si has sufrido acoso racista, o conoces alguien que lo haya sufrido, contáctanos. Podemos ayudaros.

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