Presentan la primera demanda contra Japón por el racismo sistémico de la policía


Tres residentes de Japón nacidos en el extranjero presentaron ayer lunes una denuncia contra el estado nipón por la discriminación racial «diaria» por parte de la Policía, en la que supone la primera acusación de este tipo en el país asiático.

Los tres ciudadanos presentaron la demanda ayer lunes en el juzgado del distrito capitalino contra el estado de Japón, el ayuntamiento de Tokio y el gobierno de la prefectura de Aichi por los supuestos frecuentes interrogatorios dirigidos por la policía de acuerdo a la etnia o la raza del sujeto.

Uno de los denunciantes, Zain Syed, quien se mudó a Japón desde Pakistán con su familia cuando tenía ocho años y se convirtió en residente a los trece, afirma en la denuncia que ha sido interrogado por la policía 15 veces desde que se trasladó a Nagoya (capital de Aichi) en 2016.

«Creo que hay una asociación directa entre extranjero y criminal», dijo ayer Syed en rueda de prensa.

Los otros denunciantes, de nombres Maurice, de ascendencia afromamericana, y Matthew, nativo del Pacífico Sur, narraron incidentes similares sobre abusos en los que los agentes no les habrían aclarado los motivos por los que eran obligados a detenerse o eran interrogados en la vía pública, hasta 70 desde 2002 en el caso del segundo.



«Todo lo que sé es que si la policía me para en la carretera y no me va a multar, ¿para qué lo hace?», observó en rueda de prensa por su parte Matthew, interrogado en más de una decena de ocasiones en diez años y quien advirtió que este tipo de sucesos habían aumentado en el pasado quinquenio.

Además de pedir una indemnización de 3,3 millones de yenes (unos 22.000 dólares) cada uno, los tres buscan la confirmación oficial de que es ilegal por parte de la policía parar e interrogar a alguien únicamente por su raza o nacionalidad, y la aceptación de que la Agencia de Policía Nacional de Japón es responsable por no asegurar que el cuerpo de seguridad no incurre en prácticas racistas.

El abogado de los denunciantes, Motoki Taniguchi, afirmó que, ya que el gobierno intenta atraer a más trabajadores extranjeros para paliar los efectos del envejecimiento de la población, «la sociedad se debe estructurar para que todos podamos vivir con gente de procedencia diferente».

Si bien en aumento, los residentes nacidos en el extranjero en Japón solo representan el 2,3 por ciento del total de la población, uno de los índices más bajos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El Parlamento de Japón aprobó el pasado junio una controvertida reforma legislativa sobre inmigración, criticada por la oposición y por organizaciones de derechos humanos por endurecer las ya estrictas condiciones establecidas para los solicitantes de asilo, con un índice anual de reconocimiento de refugiados que no suele superar el 4 % de las peticiones.

EFE


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