6 Maneras de Relajarte que no implican Pantallas

Desde bien pequeñita siempre me ha gustado estar activa. Si no estoy haciendo cosas, ya sea trabajar, estudiar, leer, hacer ejercicio, cocinar, o limpiar, siento como que no soy suficiente. Que si mi contribución al avance de la humanidad no es sustancial cada día que siento que estoy cambiando el mundo, pues eso, que para que estoy aquí. 

Obviamente esto tiene cierta relación con ser una persona negra y tener que demostrar mi valía en todo momento, pero también está relacionado con que nadie nos enseñó a descansar y a cuidarnos más allá de que hay que dormir 7 u 8 horas cada noche, comer tres veces al día, lavarnos los dientes y ducharnos. 

Vivimos en una sociedad donde lo único que cuenta es nuestro esfuerzo, nuestra resiliencia, nuestra capacidad de balancearlo todo y no romper ni un solo plato. Cómo mujeres trabajamos, cuidamos, lloramos, dormimos, y volvemos a empezar al día siguiente.


Sawabona, palabra que proviene del África del sur, significa “Yo te respeto, yo te valoro, eres importante para mí”. Si te gusta nuestro contenido con cada donación Ko Fi nos estás diciendo SAWABONA.


Y si se nos ocurre la brillante idea de tomar un respiro y descansar, nos queda tan poca energía que nos conformamos con tirarnos en el sofá un par de horas y consumimos cualquier chorrada en Netflix o gastamos ese tiempo en observar la vida de ricos y famosos a través de la manipuladora lupa de Instagram. La idea es apagar el cerebro y dejar de pensar en la lista interminable de tareas y obligaciones que nos espera mañana. 

Relajarse parece ser otro privilegio reservado para algunos y fuera del alcance del resto, o por lo menos es lo que pensé durante bastante tiempo, ya que mi único concepto de relajación eran unas vacaciones en algún sitio paradisíaco que no me puedo pagar.

Como profesora de yoga y meditación he aprendido que una de las mejores cosas que podemos hacer es cuidarnos a nosotras mismas y ponernos a nosotras PRIMERO, y que para vivir una vida plena lo más importante es encontrar armonía; entre demasiado y demasiado poco hay todo un mundo llamado equilibrio. 


La Librería de Afroféminas



Encontrar equilibrio en nuestras vidas significa entender que, por cada periodo de intensidad, debemos encontrar periodos de suavidad. En un mundo ideal sería todo 50/50, pero eso es improbable. Considera que, si realmente quieres crear equilibrio y armonía en tu vida, es importante que le des prioridad. Para mí, todo aquello que es importante y quiero cultivar, está escrito en mi agenda, ¡como si fuera otra tarea más y así tengo muchísimas más probabilidades de hacerlo!

Aquí comparto unas cuantas ideas para que empieces a relajarte y encuentres equilibrio en tu vida, dándote la oportunidad de pasar un tiempo contigo misma, y para ti misma, porque quieres y porque puedes, sin más necesidad de justificarte.

1. Lee un Libro de Ficción

Sentarse a leer un libro parece que se esté perdiendo, y aún así, también parece que hay más y más escritores increíbles para explorar. Es una gran manera de desconectar de la vida cotidiana especialmente si escoges leer ficción; cómo más se aleje de tu realidad diaria, más te dará la oportunidad de adentrarte en un mundo paralelo y olvidarte del estrés y obligaciones durante un ratito sin tener que salir de tu casa.

Y si invertir en libros no es una opción para ti ahora mismo, hazte socia de la biblioteca, dónde podrás tomar libros prestados en persona, o para tu lector electrónico en formato eBook. 

2. Sal a pasear 

Seas de mar o de montaña (¡o de los dos!) vale muchísimo la pena salir a pasear ya sea a pie o en bicicleta. Es una actividad que es básicamente gratuita (a menos que necesites transporte público o privado para llegar) y simplemente estar en contacto con la naturaleza durante unos 20 minutos puede ayudarte a descargar estrés y encontrar un poco más de espacio para respirar y para ser, y además ¡el aire fresco, el sol y la vitamina D son antidepresivos naturales!

3. Medita o haz Yoga

Mover el cuerpo con intención y respirar con consciencia es una de las mejores maneras de salir de tu cabeza y sentir cómo realmente te encuentras. 

El yoga y la meditación no son prácticas religiosas, sino espirituales y pueden ayudarte a conectar contigo misma y con tu esencia, así que todo el mundo puede practicarlas. Hoy en día puedes buscar una profesora que te guste en un estudio presencial en la localidad donde vives, o puedes explorar clases en streaming con profesoras de todo el mundo, dándote la oportunidad de probar distintos estilos, haciéndolo más accesible ya que hay variedad de precios, incluso clases gratuitas si escoges videos de YouTube.

Si el yoga y la meditación no te llaman la atención, considera cualquier otro tipo de movimiento, ya sea bailar, ir a correr, jugar a futbol con las amigas, hacer pilates, o patinar por el paseo marítimo. Mover el cuerpo es necesario y extremadamente beneficioso, y un gran componente para encontrar equilibrio en nuestras vidas. 

4. Escucha Música

Una manera simple de cambiar el chip es escuchar música, y lo mejor de todo es que hay tantísimos estilos, cantantes, y tipos de música y tantas plataformas para acceder a ella que es un recurso estupendo. Puedes crear tu propia lista de reproducción con tus canciones favoritas, o puedes dejar que el buscador te de recomendaciones; puedes hasta escoger un mood y descubrir música nueva que nunca habías oído.

5. Sal a tomar un café con tus amigas

O una infusión, o unas tapas. Simplemente únete durante un rato con tu gente, aquellas personas con las que puedes realmente relajarte y charlar de lo que te estresa y lo que te preocupa y que también dan soporte a tus ideas más locas y te apoyan en todo momento.

Si puedes, júntate con ellas en persona, pero si como yo, tus amigas están esparcidas por el mundo, utiliza una de las aplicaciones de videollamada para hacer lo que yo llamo un te virtual.

6. Date un Capricho

Me duele llamarlo capricho porque esa palabra implica extravagancia, lujuria… Y en realidad es una necesidad. Darte el capricho de un masaje, o ir a una sesión de reiki o acupuntura, incluso ir a la peluquería Afro y hacerte unas trenzas. Cómprate ese jersey que has visto 10 veces cuando pasas por delante del escaparate. O una bolsa de chuches después del trabajo. 

Si quieres, considéralo hacerte un regalo. De la misma forma en que le harías un regalo a alguien que quieres sin pensártelo dos veces. No es porque se lo merezcan o no, sino porque sabes que les va a gustar y les hará sentir bien. 

Tú no eres menos, ¡celébrate! 

Planea una actividad ‘capricho’ una vez al mes o una vez a la semana. 

La cantidad de actividades que puedes explorar para relajarte es tan infinita como tu imaginación. Lo más importante es empezar a desempacar la culpa que sentimos cuando nos cuidamos a nosotras mismas y darnos cuenta de que si no nos cuidamos, que si no nos damos espacio para disfrutar y hacer cosas que nos iluminan el alma, vamos a seguir perpetuando un modelo de sociedad caduco y dañino que nos causan enfermedades físicas y mentales a nosotras y las generaciones futuras. 

Quiérete un poquito más cada día. Te lo mereces.


Laia Bové

(she/her/ella) es una mujer Afro Catalana residente en Tampa Bay, Florida EEUU. 

Laia es escritora, profesora de yoga (E-RYT 500, YACEP) y patinadora sobre hielo profesional retirada. Su foco ya sea en clases, talleres, retiros y cursos para profesores es en la accesibilidad, diversidad e igualdad. 

Ha publicado artículos en publicaciones como Ekhart Yoga y Elephant Journal y le encanta escribir en sus tres lenguas principales; catalán, inglés y español, compartiendo su experiencia en el mundo del deporte, mindfulness y otros temas relacionados con salud y bienestar. 


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