Del amor entre mujeres negras

Pensar en el amor entre mujeres negras me hace retroceder a mi yo de 13 años comparándose con sus amigas a ver cuál era la más bella y que cuando terminaba de penúltima en la escala de belleza, de la más clara, la de la textura más suave y de rasgos más finos, se sentía derrotada, pero a su vez victoriosa porque al menos no era la última sin pensar en lo que estaría sintiendo esta. Eso es lo que nos enseñan, así nos educan, tan distantes las unas de las otras en medio de una competencia donde no nos toca ningún premio porque al final quien se beneficia es el patriarcado.

Así como mi historia existen muchas parecidas, quizá donde alguna sea la vencedora pero que no se las cree o de esas donde la búsqueda de aprobación masculina se reduce al desprestigio de la otra, pero así nos enseñan desde luego, en vez de ver a compañeras a nuestro lado, vemos a las rivales, a temer a las uniones, a los lazos fuertes porque lo reducen a la destrucción. A las mujeres nos enseñan a derribarnos entre todas, pero no a levantarnos juntas porque levantarse en colectividad implica luchar con más fuerza contra el sistema, es por eso que cuando se oye hablar del amor entre mujeres se demoniza y hablar de amor entre mujeres negras, es pecado.

Pero yo estoy aquí para decirles que el amor entre mujeres negras me salvó, ese amor que surge a través de experiencias, que se caracteriza por cuestionar la estructura y se teje en medio de luchas, que más allá de lo que se nos impone, nos abraza y nos mantiene repitiendo constantemente que somos amadas. Es un amor al que dentro del movimiento negro entre otros se ha intentado destruir, al que tildan de separatista porque no saben qué fuerte es nuestra unión, es un amor que lo reducen a “marimachas” porque nos invita a decidir cómo mujeres libres y no a través de ellos, aquel amor que describen desde el romance porque creen que es la única forma en la que nos podemos amar.

Es claro que el sistema insiste en perpetuar esas ideas, un sistema misógino que nos hace mirarnos con ojos de odio hacia a la otra, basado en la envidia que impide celebrar el triunfo de las demás, aquel sistema que nos invita a conformarnos con cualquiera porque nosotras no somos suficientes, el que incita a buscar aprobación masculina para validar nuestra existencia, el mismo sistema que hace que se pelee por el amor de un hombre, ese que nos culpa por ser violentadas e involucra que también ejerzamos violencias sobre las otras, que los juicios siempre nos recaigan más fuertes, que nos impide la posibilidad de perdonarnos y que finalmente nos castiga, nos separa.

Se le teme tanto a nuestra unión porque impide la perpetuación de ese sistema. Porque para mí el amor entre mujeres negras rompe barreras, el amor entre mujeres negras transforma. El amor entre mujeres negras son las palabras que surgen de la voz de mis amigas, son sus brazos que me rodean y aquellas manos que no me sueltan, son esas risas de complicidad y aquellas lágrimas que se entremezclan con la tristeza, son esas voces que me repiten que cada rasgo que poseo, esa nariz, esos labios, ese cabello, esa piel negra, cuentan una historia  que mi yo de 13 años se alegra de escuchar, ese que me recuerda que yo soy suficiente,  el amor entre mujeres negras es escucharlas hablar a cada una desde sus experiencias, es la admiración que nos tenemos las unas a las otras, es recordarnos a diario, lo inteligentes, lo bellas y  talentosas que somos, es apoyarnos mutuamente, es ponernos a conversar acerca de cualquier cosa, es esperar ese mensaje de: “ya estoy en casa” y sentir ese alivio, son ese cuidado y esa compresión en medio de los dolores, son sus miradas de apoyo y no de juzgarte, son esos llamados de atención que te hacen reflexionar, es creernos cuando nadie más lo hace, son sus aplausos cada vez que una triunfa, son ellas estando ahí cuando siento que estoy sola. El amor entre mujeres negras es la colectividad, la confianza y la más grande barrera que existe para protegernos del sistema y luchar contra él. 

A mis hermanas, a mis amigas, a mis compañeras, a las brujas, a mis amadas mujeres negras, con las que soy demasiado unida y a las que no tanto. Les invito a seguir conspirando, a fortalecer esos lazos, a mirarnos con ojos de admiración y de apoyo, a alimentar esos sentimientos de hermandad, de camaradería, de compañerismo, les invito a abrazarnos, a abrazar nuestros dolores en colectividad, a hacernos un poco menos difícil la vida, a cuidarnos entre nosotras, a protegernos de quien busca nuestro fin, a luchar juntas, les invito a envolvernos en la mutua ternura, a creernos, a transformar nuestra historia, a derrocar el sistema. Les invito a amarnos entre nosotras porque es la única forma en la que lograremos nuestras emancipaciones definitivas.

La de al lado no es la competencia, es tu hermana, tu compañera, tu amiga y la acompañan miles de ancestras más, abrázala. Gracias hermanas por salvarme la vida amándome como lo hacen.

Dedicatoria especial a la poderosísima COLECTIVA MATAMBA ACCIÓN AFRODIASPÓRICA.


Isamary Quinto Mosquera

Cocodreams Coco, arusiseña, negra, marica, escritora, nieta de mi abuela y en proceso de ser abogada que apela a la ternura, incomodando, resistiendo, transformando las estructuras. Al coco le debo mis sueños transformados en realidades y a la marea mis más grandes revoluciones. Me gusta hacer cocadas, escribir a las 12AM, bañar en la marea y pintarme el pelo de colores fantasía.


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