Racismo laboral en Francia: la invisibilización de una realidad devastadora

El racismo y la discriminación racial son los grandes olvidados de las políticas de lucha contra la discriminación laboral en Francia. Es la principal conclusión del libro Le racisme et la discrimination raciale au travail (2019) de Anaïs Coulon, Dorothée Prud’homme y Patrick Simon.

Este libro se adentra en el mundo laboral francés con el fin de identificar cómo se manifiestan el racismo y la discriminación racial. Para eso, se apoya en numerosas fuentes, entre las cuales hallamos entrevistas con profesionales, con víctimas de situaciones de racismo y de discriminación racial laborales y casos de jurisprudencia. Este trabajo de investigación cualitativo da cuenta de la magnitud del racismo en los espacios de trabajo franceses, constituyendo una práctica que no se limita al proceso de reclutamiento sino que se extiende a lo largo de toda la vida laboral (durante las interacciones con los clientes y los colegas, en el ascenso profesional, etc.).

Evidentes o sutiles (microagresiones), las expresiones de racismo hacen que el ambiente de trabajo se sienta incómodo, inseguro y tóxico para las personas racializadas. Hoy en día, pocas son las víctimas que consiguen un reconocimiento y una reparación de los daños sufridos.

Entonces, ¿por qué a las organizaciones les cuesta tanto actuar de manera efectiva contra semejante fenómeno?

En primer lugar, a pesar de su gravedad, el racismo laboral es raramente denunciado por sus víctimas, ya sea porque desconfían en las instituciones, o por temor a represalias, o porque ignoran que es un delito. Además, las víctimas que se atreven a señalar los hechos se enfrentan a varios obstáculos ; por ejemplo la falta de preparación de los administradores para lidiar con este tipo de situaciones. El libro enfatiza que en muchos casos, las denuncias de las víctimas son consideradas como un elemento que podría desestabilizar el orden laboral. De hecho, una de las respuestas de los administradores al racismo consiste en cambiar a la víctima de puesto o de departamento, alejando así el elemento perturbador. Infelizmente, la acumulación de estos factores contribuye a la invisibilización del racismo y a su negación, dificultando así el combate de este problema.

En segundo lugar, el libro subraya que generalmente, las entrevistados abordan el problema racial desde la perspectiva de la intención. Suelen condenar con contundencia únicamente una forma de racismo que califican de “intencional” o “ideológico”. No obstante, esto significa restarle importancia a muchas situaciones de racismo y de discriminación racial.

Por último, existe en Francia un tabú en torno al criterio etno-racial que subyace  detrás del famoso discurso daltónico de “yo no veo los colores”. El daltonismo racial es una postura que pretende erradicar el racismo tratando a las personas por igual sin mirar hacia la etnia del sujeto en cuestión. Este contexto cultural e institucional daltónico impide a las organizaciones francesas implementar planes de acción orientados directa y claramente al criterio etno-racial.

Por ende, asistimos a una paradoja que desemboca obviamente en un fracaso. En efecto por no tener una política ambiciosa, sólida y efectiva en materia de racismo y de discriminación racial, las organizaciones francesas tienden a poner en marcha acciones insuficientes o superficiales así como iniciativas vinculadas a los barrios desfavorecidos o en favor de la internacionalización. Aunque estas acciones puedan potenciar la diversidad de la plantilla, resultan incompletas para atacar el problema de raíz porque los empleados reclutados gracias a éstas podrían sufrir de nuevo racismo o discriminaciones raciales mientras se siga soslayando el problema principal. No basta con tener una plantilla diversa, si no es acompañado del fomento de una cultura inclusiva y respetuosa de los derechos de las personas racializadas.

Por consiguiente, ¿ cuáles son las claves para actuar de manera efectiva contra el racismo y la discriminación racial laborales ?

Según los autores, es imprescindible hacer del racismo y de la discriminación racial un eje prioritario de las políticas de lucha contra la discriminación laboral. No se puede seguir descuidando el criterio etno-racial. Este cambio tendría cuatro pilares :

  • Medir : producir estadísticas cualitativas y cuantitativas sobre el racismo y la discriminación racial laborales es el primer paso para poner fin a la invisibilización del fenómeno.
  • Formar : educar y sensibilizar a los empleados sobre este asunto ya que los sesgos racistas están presentes en todo el mundo. Los administradores deberían estar capacitados para prevenir, identificar y manejar cualquier situación de racismo y discriminación racial. 
  • Reaccionar : un ambiente de permisividad puede incitar a que se produzcan nuevos casos de discriminación laboral.
  • Sancionar porque el racismo y la discriminación racial constituyen una forma de violencia hacia las víctimas.

Giselle Diampova

Estudiante de ciencias políticas. Francia.


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