“Les disidentes sexuales no entramos en la categoría de personas. Se nos considera escoria, brujes y cosas de blancos”. Gonzalo Abaha, activista por los derechos LGTBIQ+ en Guinea Ecuatorial

Gonzalo Abaha es escritor,  coordinador adjunto y responsable de las relaciones institucionales y asuntos legales de la organización pro derechos de la comunidad LGTBIQ+ “Somos parte del mundo”, en la región continental de Guinea Ecuatorial.

Gonzalo Abaha

Recientemente, el colectivo del que forma parte ha elaborado un durísimo informe titulado “Homofobia de Estado” en el que enumeran y describen, de manera detallada, las sucesivas vulneraciones de derechos que padecen las personas disidentes sexuales en su país y en esta entrevista, explica varios de sus puntos.

No les resultará fácil leer sus respuestas, pero les animo a que lo hagan, a que denuncien y a que compartan. 

¿Cuánto ha condicionado tu existencia el hecho de ser gay (en términos afectivos, escolares, laborales)?

Ser gay en Guinea Ecuatorial es un problema constante, es cargar con la cruz todo el rato. Desde el momento en que se descubre que eres gay, entran las restricciones, ya no eres una persona normal como las demás, empiezas a representar la vergüenza dentro de la familia y en tu círculo de amistades, todo el mundo te evita, te abandonan, ni siquiera te saludan. En la familia, muchos de los parientes te piden que te alejes de sus hijos, porque piensan que, en cualquier momento,  puedes acabar contagiándoles, no recibes el mismo trato que reciben los demás, se te excluye dentro del entorno familiar, no eres miembro con todos sus derechos. Cuando ellos quieren te pueden dar de comer y cuando no, pues te buscas las vida, hasta te desalojan en ocasiones. Es una exclusión total, tanto en el seno de la familia, como en el de las amistades y hasta en el de las personas conocidas. 

¿A raíz de qué decidiste  formar parte de SPDM?

Decidí forma parte del colectivo porque ahí me sentía como en casa. Era como encontrar una familia a la que llevabas buscando durante mucho tiempo, fue algo necesario y muy beneficioso el hecho de poder formar parte del colectivo SPDM. Con elles me sentía identificado. La primera vez que me presenté en la organización fue gracias a un compañero de la facultad, sentí una sensación de paz muy grande, podía hablar sin miedo a que me atacaran, sin miedo a que me rechazaran solo por ser quien soy. Al fin la gente prestaba atención a lo que salía de mi boca sin importarles el hecho de que yo fuera gay o no. Me enamoré de SPDM  poco a poco porque sabía que esa paz que sentía cuando estaba con elles se podía conseguir para cualquier persona disidente sexual que vive aquí, en Guinea Ecuatorial. Con el colectivo, tal y como indica su propio nombre, siento que formo parte del mundo. 

¿Cómo ha cambiado tu vida desde que decidiste convertirte en activista por los derechos de las personas disidentes sexuales en Guinea Ecuatorial?

Desde que soy activista el nivel de rechazo ha aumentado. La mayor parte de gente me ve como el diablo/sodomita en persona, he perdido amistades, familiares, compañeres, etc…  solo por defender a gente que ellos consideran brujos. Me ven como alguien que promueve maldades, aquel que trae maldiciones, cosa de brujería, quien ayuda a les blanques a implementar sus ideas sodomitas. Todos los días, son agresiones verbales. Muchos me evitan e incluso mi familia me echó a la calle, más tarde gracias a mi madre,  pude regresar a casa, aunque no tengo las puertas abiertas en los hogares de mis otros parientes.

La situación empeora si te dedicas a dar charlas en los centros culturales extranjeros (francés y español) , ya que en los ecuatoguineanos no se puede ni pronunciar las siglas LGBTIQ+ (sobre todo en Bata). Las consecuencias de participar en coloquios o impartir conferencias pueden ser que salgas con millones de insultos o, incluso, acabar recibiendo palizas o amenazas.

¿Por qué consideras que, a pesar de los riesgos, es importante formar parte de un colectivo así?

Es importante primero porque me identifico con la ideología que persigue el colectivo, y segundo, puesto que considero que es posible el cambio a través del trabajo que realiza el colectivo. Sí que estamos en riesgo, pero la labor que realiza el colectivo es por una buena causa, y yo formo parte de esa causa. Es necesario también porque se necesitan referentes LGTBIQ+, en el país, se cree que una persona no hetero y/o cis no puede llegar a nada en la vida (social, económica y académicamente). Esa es la razón por la que aquí, un montón de personas disidentes sexuales no tienen formación académica, debido a que sus progenitores no apuestan por ellas y no les apoyan en sus estudios, en muchos casos tampoco tienen acceso a la salud (el servicio sanitario público es muy limitado) ni son reconocidas como lo que son, personas, dentro de la idiosincrasia de la sociedad. Sin embargo, gracias al arduo esfuerzo del colectivo se están mejorando estos aspectos, para eliminar la mancha que la sociedad ha puesto a la población LGTBIQ+.   

Tuve la oportunidad de entrevistar a Rusly Ehapa, una joven trans que me comentó que las mujeres trans son una de las caras más visibles del colectivo LGTBI en Guinea, ¿qué hay de los hombres cis gais, qué lugar ocupan en la lucha y cuáles son sus realidades específicas? 

Es cierto, aquí existe un problema con eso, ya que se relaciona la disidencia sexual con la apariencia física, no solo sucede con las mujeres trans, sino con todas las personas trans, de tal forma que las personas cis pasamos desapercibidas. Cuando pillan a una pareja disidente sexual, en caso de que la relación se haya dado entre una persona trans y otra cis, se culpa a la trans por haber “contagiado” a la persona cis.

De modo que sí, la mayor parte de las caras visibles del colectivo son las personas trans, que han sido desalojadas y, por otro lado, un porcentaje importante de los hombres cis gay que apoyan al colectivo lo hacen de manera clandestina y al margen, por miedo a sufrir la exclusión social. No se implican de manera directa, pero cuando tenemos  casos graves ayudan con fondos económicos, sobre todo cuando se producen encarcelamientos, hospitalizaciones o desalojos.

“Homofobia de estado” es el nombre que le habéis dado al  informe que acaba de publicar “Somos parte del mundo” , ¿por qué?

Porque anteriormente el Estado no se pronunciaba frente a los casos de abuso de los derechos humanos de las personas homosexuales. Se entendía que “el problema de la homosexualidad” era un tema exclusivo de la familia, ya que representaba el deshonor de los hombres. Se torturaba a las personas homosexuales en las dependencias policiales, se les sometía a castigos inhumanos en las curanderías, conventos y en las iglesias mesiánicas donde pasaban días sin comer ni beber agua. En todo ese proceso, el Estado no se pronunciaba. Se registraban agresiones físicas por homofobia, exclusión en algunos ministerios, muertes repentinas por falta de atención en los hospitales públicos, abandono escolar en los centros educativos y el Estado tampoco se pronunciaba. Incluso entre las Organizaciones Internacionales, Guinea Ecuatorial negaba la existencia de personas disidentes sexuales en el país. 

Desde SPDM hicimos informes sobre la situación de nuestros derechos y solicitamos audiencia en varios ministerios, pero el Estado continuó sin pronunciarse. Todo cambió con la presentación del colectivo en la EPU (Examen Periódico Universal de Naciones Unidas), como miembros de la sociedad civil, puesto que fue ahí donde visibilizamos varias de las situaciones infrahumanas que vive la gente LGTBIQ+ en nuestro país. Después de aquello, el Estado mostró su homofobia abiertamente, se disgustaron por la participación del colectivo en la EPU y supimos que también era una de las causas por la que la legalización del colectivo estaba bloqueada. Se prohibió la pronunciación de la palabra homosexual y  se bloqueó la presencia de personas trans en los ministerios. 

¿De qué otras formas se articula esa violencia institucional de la que habláis en el informe?

Les disisdentes sexuales no entramos en la categoría de personas, se nos considera escoria, brujes y cosas de blancos. En Guinea Ecuatorial, se tiene la costumbre de rechazar todo lo desconocido desde un punto de vista social, pero también político. Les disidentes sexuales, sobre todo las gente trans, no pueden estar en lugares públicos sin ser agredidos física o verbalmente. La entrada de una persona trans en una institución genera barullo e incluso se le puede expulsar o el funcionariado puede negarle la atención. 

Una persona LGTBIQ+ no puede denunciar una violación en la comisaria porque le dirán que “”no saben si es hombre o mujer”. Esto se traduce en que las agresiones que padecemos se lleven a cabo con absoluta impunidad merced a un Estado que normaliza la violencia hacia nosotres. Esto explica que un montón de disidentes sexuales estén indocumentades, dado que evitan realizar trámites en instituciones públicas que pueden derivar en escarnio o/y agresión.  

Habéis hecho dos informes en un solo año, ¿a qué se debe? ¿Qué arrojaba el anterior y qué hay de nuevo en este?

La situación de vulnerabilidad de las personas homosexuales está aumentando, el “proyecto de ley regulador de la prostitución y de la homosexualidad” no viene a proteger a las personas LGTBIQ+ sino que, más bien, pretende “reinsertarles” en la sociedad. Eso implica que, dentro de este proyecto de ley, se nos ve como enfermes, como aquelles que van contra la moral social. 

Por otro lado, las medidas que se adoptan dentro de este proyecto de ley son discriminatorias y anticonstitucionales. 

Comentáis que este informe es el producto del acompañamiento en prisiones, juzgados, salas de parto (por los embarazos forzados) o escuelas (por el abandono escolar al que abocan a jóvenes disidentes sexuales), ¿hasta qué punto ese acompañamiento resulta transformador o sanador tanto para quien lo necesita como para quien lo da?

Las personas homosexuales están en exclusión social y familiar constantemente, el acompañamiento que hace el colectivo en momentos de detenciones, en escuelas, en las salas de urgencias para ellas es una muestra afectiva que nunca han recibido de sus familias o amistades. Para las personas LGTBIQ+ en Guinea Ecuatorial, el colectivo es nuestra familia. Por otra parte, para quienes día a día hacemos todo lo posible para ofrece esa ayuda, nos hace bien saber que estamos cumpliendo con uno de los objetivos que el colectivo se ha marcado: hacer que todas las personas LGTBIQ+ se sientan parte del mundo. Eso conlleva que se sientan queridas, apoyadas, importantes, que sepan que sus vidas también son tan importantes como las del resto. Nos orgullece trabajar para que les disidentes sexuales de Guinea Ecuatorial sean tratades como seres humanos.

¿Y qué hay de las personas que trabajan en los organismos a los que vais en esos acompañamientos, vuestra presencia  sirve como mediación? ¿o actúa de forma disuasoria contra posibles actos violentos?

Son pocos los casos en los que nos han tratado con respeto, es más, yo diría que a ninguna persona disidente sexual se le trata con respeto en ninguna comisaría de Guinea Ecuatorial, tampoco al que le visita o le acompaña. Las comisarías son los espacios en los que nos identifican a los miembros activos del colectivo para luego atacarnos. Para sacar a un homosexual /trans/ lesbiana/bi de la cárcel, casi siempre lo hacemos pagando, son quienes trabajan ahí quienes deciden sí sale o no. Y eso a pesar de que no hay ninguna normativa jurídica vigente en Guinea Ecuatorial que condene a las personas LGTBIQ+, por ser LGTBIQ+.

Guinea Ecuatorial ha participado en el Examen periódico Universal de las Naciones Unidas correspondientes a 2019 y, según explicáis en el informe, “Somos parte del mundo” participó, ¿cómo se tomaron desde los ministerios que estuvierais y dierais vuestra opinión? 

El informe que decimos enviar a la ONU en 2019, es el que hizo que el gobierno visibilizara su homofobia, y precisamente el informe actual, que en esa entrevista es tema de conversación, es la consecuencia de la homofobia del estado ecuatoguineano después de que “Somos Parte Del Mundo” participara en la EPU. De ahí el nombre del informe “Homofobia de Estado”.

A tenor de lo que contáis en el informe, las consecuencias han sido tan terribles que, incluso, ha supuesto que en la televisión pública del país hayan eliminado un programa de índole social y hayan echado a periodistas con una línea más crítica hacia la homofobia imperante. 

Los dos programas de televisión con una línea crítica ante el machismo y la homofobia eran “A Fondo” y “Guinea en Femenino”, ambos de Televisión Guinea Ecuatorial. Uno de ellos fue suspendido (Guinea en Femenino) y en el otro se cambió a los presentadores, que fueron sustituidos por otros con una crítica más velada. 

Hablando de la televisión, aún recuerdo una noticia que llegó a España que salió en Asonga, un canal de televisión de país, cuyo titular era “4 jóvenes detenidos y acusados por ser homosexuales” y en julio de 2019 se publicó una “ley reguladora de la prostitución y el derecho de los homosexuales en Guinea Ecuatorial”, ¿por qué vinculan estas dos realidades y qué novedades arrojaba esa norma?

Señalar primero que no existe una “Ley reguladora de prostitución y el derecho de los homosexuales en Guinea Ecuatorial” lo que sí existe, es un “anteproyecto de ley reguladora de la prostitución y el derecho de los homosexuales” que está en curso de aprobación. Lo que tienen en común ese anteproyecto de ley con la detención de esos cuatro chicos acusados por ser homosexuales es simplemente el hecho de que en Guinea está en vigor la “Ley de Vagos y Maleantes” del Franquismo, ley que se utilizó para detener a esos cuatro chicos, misma ley que ha sido copiada, en gran medida, para escribir el “anteproyecto de ley reguladora de la prostitución y el derecho de los homosexuales” que se publicó en Julio de 2019. Ese anteproyecto de ley, no es nada más que una copia de la “Ley de Vagos y Maleantes” del Franquismo, que viene a LEGITIMAR todas las discriminaciones que la comunidad LGTBIQ+ ya sufría antes.  

Por desgracia todavía está vigente en Guinea Ecuatorial. 

Señaláis en el informe que la publicación de esa ley supuso que se sitiaran viviendas de mujeres trans o que se encarcelara a unas cuantas entre otras cosas… ¿cómo encajasteis tamaña reacción y qué estrategias de resistencia y protección diseñasteis?

Nosotres trabajamos con las Embajadas, estamos en contacto con ellas, una de las estrategias fue acudir a las Embajadas a fin de que presionaran al Gobierno de Malabo para que cesaran las persecuciones y los encarcelamientos. 

Para las personas LGTBIQ+ en Guinea Ecuatorial (sobre todo los y las trans) no es novedad que nos encarcelen, nuestro día a día es el encarcelamiento, ya sea en casa (a nivel familiar), como en la comisaría conocida como “Guantamo” (a nivel Gubernamental), no tenemos ninguna escapada, ninguna zona de confort. Resaltamos esa persecución en el informe porque fue un acto premeditado del Gobierno, algo planeado. 

Comentáis que las autoridades afirman que la homosexualidad es algo importado y, por lo que leo y señalas en esta entrevista, las leyes que la reprimen también, dado que son heredadas del Franquismo español… Como el juicio en el que se acusó a una militar (ahora, exmilitar) por “actos deshonestos con individuos del mismo sexo” y a la tortura que padeció por sus excompañeros por el hecho de ser lesbiana. 

El código de justicia militar, tanto esa ley como el juicio que se acusó a una militar por practicar “actos deshonestos con individuos del mismo sexo” representa la contradicción de que según el Gobierno, en Guinea Ecuatorial no hay homosexuales, pero se puede apreciar que sí hay una ley militar que les condena.

Hay algunos párrafos del documento que habéis redactado que aluden, directamente, a la forma en la que las familias actúan cuando descubren que sus hijes son disidentes sexuales, ¿o sea, que la represión comienza en casa y en el vecindario? 

La represión empieza desde casa, luego en el vecindario, la escuela… de tal forma que cuando la familia ya se ha cansado con los castigos correctivos porque el homosexual “no se ha curado”, pide ayuda al vecindario, al equipo docente del colegio, etc…. Y si no hay solución, se pasa a la siguiente fase: las palizas en las comisarías y, finalmente, se interna al homosexual en los centros “curativos” de la homosexualidad: las iglesias y curanderías.

Se habla de “maternidad forzada”, ¿podrías desarrollar este tema? ¿También os afecta a los hombres cis, os obligan a tener relaciones sexuales con mujeres cis para que seáis padres?

La maternidad forzada, es un “proceso curativo” constante a la que están sometidas las mujeres homosexuales (sobre todo las mujeres lesbianas “masculinas”). Cuando la familia se desespera con sus poco efectivos métodos de conversión en las curanderías e iglesias y tras haber pasado por el protocolo marcado para poder “desposeer del maligno al homosexual”, terminan buscando a un hombre para que las violen y se queden embarazadas. En ocasiones las obligan a embarazarse para que la familia no pase vergüenza entre las demás. Se fuerza a estas a tener hijes que, en ningún momento desearon. Son aquellas que más hijes abandonados tienen, abandonados porque al final no los quisieron tener, los tuvieron porque la familia sí los quería. Y existe otro problema, que eses niñes suelen ser abandonades por las familias, al caer en la cuenta de que a pesar de los embarazos, la chica lesbiana no cambia. Terminan entregándola a ella a sus  niñes y esta, sin formación ni profesión, suele acabar prostituyéndose, amargada y con unes hijes que no quiso tener que sufren los problemas mentales o de alcoholismo de su madre y que crecen prácticamente soles, sin cuidados y educades por la tele.

No obstante, sí, también nos afecta a los hombres LGTBIQ+, pero son casos que no se visibilizan tanto porque la mayor parte de ellos se quedan dentro de las familias debido a que los hombres cis, mayoritariamente, están dentro del armario, no visibilizan esos casos a diferencia de las transexuales.

Sea como fuere, tal y como digo, la maternidad forzada es un método de curación de la homosexualidad para todas las personas LGTBIQ+.  

¿Y qué hay de las detenciones? ¿qué sucede en las comisarías, una vez os detienen? 

Si detienen a une menor de edad, o si una familia voluntariamente manda a detener a su hijo/a por ser homosexual, el castigo correctivo estándar es la paliza, primero empiezan por ahí. Después le hacen jurar (a veces bajo documento) que dejaría de ser homosexual. El siguiente paso es buscar y perseguir al individuo que según la policía y la familia ha contagiado la homosexualidad a su hije.

No obstante, tal y como apuntáis en el informe y has comentado unas líneas más arriba, hay más instituciones que atentan contra la dignidad y la salud de las personas disidentes sexuales como las diferentes curanderías, iglesias y/o lugares de culto… 

Las iglesias y las curanderías, son instituciones que también atentan contra la dignidad de la salud de las personas homosexuales, sus prácticas de conversión son demoledoras, en las curanderías se raja el cuerpo del homosexual con las hojas de afeitar, beben sangre de gallinas, cabras y patos recién degollados, picante ungido en todo el cuerpo, etc. En las iglesias, se pasan semanas sin comer ni beber (ayuno seco), música alta durante varias horas, etc… Esas instituciones anexas, supuestamente eficaces, atientan gravemente contra la salud de las personas disidentes sexuales.

¿Hay un epígrafe titulado “normalización de prácticas restrictivas? ¿A qué se refiere exactamente? 

En este epígrafe nos referimos a las prácticas que impiden el desarrollo y el respeto de los derechos de las personas LGTBI+. El Estado no solo criminaliza los actos consensuados entre personas del mismo sexo, también establece practicas que restringen el ejercicio de los derechos de dichas personas.

El apartado del derecho a la salud es tremendo, se habla de brujería, redes de trata de menores en las que también participan occidentales gracias a asociaciones fantasma creadas para poder llegar a elles con más facilidad, es una acusación grave, ¿cómo sabéis esto? ¿lo habéis denunciado? Y, de ser así,  ¿qué consecuencias ha tenido para vosotres hacerlo?

Lo sabemos por las continuas amenazas que recibe el colectivo. El colectivo está siendo amenazado constantemente por toda esa gente que explota sexualmente a les menores. Muchos de les menores abandonades por sus familias terminan cayendo en estas redes de trata y de explotación sexual. Al estar desesperades y ser menores, acaban en la prostitución. El colectivo se da cuenta más tarde de la situación, cuando ya existe un problema sanitario con le menor, algunes menores trans vienen con los anos rajados, todo eso en situaciones complicadas que más tarde elles mismes confiesan, aun con miedo, ya que también vuelven a correr el riesgo de haber delatado al explotador, un señor con algún poder adquisitivo que puede llegar a hacerle algo en caso de haberle delatado.

A nivel nacional no hemos denunciado, el colectivo no es considerado ante las instituciones públicas, tiene las puertas cerradas en todos los lugares. Lo único que hacemos es denunciar este tipo de tropelías a través de informes.   

La consecuencia, de nuevo, son amenazas. Cada vez que el colectivo publica algo,  las recibe, las recibimos. 

El informe que habéis elaborado es demoledor, ¿cuáles son los pasos a seguir desde su publicación?

En el colectivo vivimos el día a día, no tenemos ningún plan trazado, no podemos, pasamos gran parte del tiempo resolviendo los problemas diarios. Las personas LGTBIQ+ necesitamos una asistencia individualizada inmediata. Nuestros planes son puntuales, para resolver problemas puntuales de las personas LGTBIQ+. No hay ningún día que pase sin que algune de nosotres se encuentre en una situación de desalojo, de abandono, de rechazo, de encarcelamiento y/o de maltrato. Ese es el talón de Aquiles del colectivo no poder hacer planes a medio o largo plazo. 

¿De qué forma podemos apoyar desde fuera? 

Una de las formas en las que se nos puede ayudar desde fuera es conseguir una presión internacional sobre el Gobierno de Guinea Ecuatorial por parte de las organizaciones internacionales, colectivos de otros países, activistas internacionales, etc… También, visibilizar lo que ocurre en este país en la esfera internacional. Queremos que el Gobierno entienda que las personas que sufren discriminaciones por razones de orientación sexual en Guinea Ecuatorial también forman parte del Estado, que, de hecho, somos un porcentaje importante de los ciudadanos de este país. No entendemos por qué el estado viene a por nosotres, si también formamos parte de él. “Somos parte del mundo” está haciendo el trabajo que le correspondería hacer el Estado (asistencia a las capas más vulnerables de la sociedad), necesitamos apoyo del Gobierno, no rechazo ni discriminación. 

Gracias por vuestra labor, Gonzalo, a ti y a todas las personas que integráis “Somos parte del mundo”.


Lucía Mbomío

Periodista, actualmente en “Aquí la Tierra” en TVE
Twitter @luciambomio 
Istagram: luciambomio



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