4 etapas de amor y aceptación de nuestra negritud, según el poema: «Me gritaron negra» de Victoria Santa Cruz

La destacada artista peruana, Victoria Santa Cruz, en su poema: “Me gritaron negra”, revela un proceso de amor y aceptación de nuestra negritud.  Ella logra simbolizar en sus versos  las vivencias que nos llevarán de un auto-odio hacia una liberación personal.

He caracterizado ese proceso en 4 etapas principales: reconocimiento, consciencia, auto aceptación y amor propio en su totalidad, con el fin de que al  leer  el poema  lo miremos desde una perspectiva distinta, cuestionándonos la etapa en la que estamos y continuemos  motivadas nuestra construcción.

Si bien cada una de nosotras funciona a  ritmos distintos, nunca es tarde para amar nuestra  identidad negra.

1.       Reconocimiento

“Tenía siete años apenas,  ¡Qué siete años!  ¡No llegaba a cinco siquiera! De pronto unas voces en la calle me gritaron ¡Negra!, ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!  ¿Soy acaso negra?, me dije,  ¡SI! ¿Qué cosa es ser negra? ¡Negra!”

Así empieza el poema, con un descubrimiento, un cuestionamiento existencial: ¿Soy negra? ¿Qué es ser negra? Nos percibimos como lo otro, nos reconocemos, pero desde una mirada externa, desde unos imaginarios negativos  de nuestra negritud, automáticamente sentimos el racismo y la discriminación.

“Y yo no sabía la triste verdad que aquello escondía. ¡Negra!  Y me sentí negra, ¡Negra! Como ellos decían ¡Negra!  Y retrocedí ¡Negra! Como ellos querían ¡Negra! Y odié mis cabellos y mis labios gruesos y miré apenada mi carne tostada. Y retrocedí ¡Negra! Y retrocedí … ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! Y pasaba el tiempo, y siempre amargada. Seguía llevando a mi espalda mi pesada carga ¡Y cómo pesaba!…Me alacié el cabello, me polvee la cara, y entre mis entrañas siempre resonaba la misma palabra ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra! siempre resonaba la misma palabra ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra!”.

Al darnos cuenta que para la humanidad lo “negro” es igual a lo malo, a lo feo,  empezamos a odiarnos, a despreciar nuestros cabellos, nuestras pieles, nuestras facciones, nuestra cultura; de ahí, inconsciente o conscientemente decidimos habitar en un cuerpo más aceptado, menos molesto socialmente, por ello, algunas nos alaciamos los cabellos, empolvamos o blanqueamos nuestras pieles, cambiamos nuestros gustos, nuestra forma de expresarnos, como una forma de encajar, de evitar el rechazo.  

2.       Consciencia

“Hasta que un día que retrocedía, retrocedía y qué iba a caer  ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!,  ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!, ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¿Y qué? ¿Y qué? ¡Negra! Sí, ¡Negra! Soy, ¡Negra! Negra ¡Negra! Negra soy ¡Negra! Sí ¡Negra! Soy ¡Negra! Negra ¡Negra! Negra soy”.

Llega un momento decisivo en nuestras vidas, a raíz  de una serie de situaciones que nos llevan a despertar: nos quitamos las vendas y hacemos consciencia. Comenzamos a investigar sobre nuestra historia,  a entender un poco más sobre nuestras raíces y luchas,  nos autodefinimos como negras, construimos una identidad en la que nos reconocemos,  esta vez no desde una visión externa, sino desde un auto reconocimiento de ser negras, negras orgullosas  y  con una ancestralidad poderosa.

3.       Auto aceptación

“De hoy en adelante no quiero,  laciar mi cabello,  No quiero. Y voy a reírme de aquellos,  que por evitar, según ellos, que por evitarnos algún sinsabor. Llaman a los negros gente de color   ¡Y de qué color! NEGRO ¡Y qué lindo suena! NEGRO ¡Y qué ritmo tiene! NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO, NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO, NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO, NEGRO NEGRO NEGRO”. 

Empezamos un camino de aprendizaje, eliminando creencias limitantes, auto aceptándonos. Nos desprendemos de cada uno de los estereotipos  que cargamos las mujeres negras. Entendemos que reconocernos bellas y amarnos  tal cual somos es un acto de reinvindicación y libertad.

4.        Amor propio en su totalidad 

“Al fin, Al fin comprendí, AL FIN, Ya no retrocedo,  AL FIN, Y avanzo seguro, AL FIN Avanzo y espero, AL FIN, Y bendigo al cielo porque quiso dios, que negro azabache fuese mi color, Y ya comprendí,  AL FIN , ¡Ya tengo la llave!,  NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO/ NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO,  NEGRO NEGRO,  ¡Negra soy!”.

Pasamos de la aceptación al amor total. Nos aceptamos negras y nos amamos, viéndonos completas y  perfectas; irradiamos poder.  Nos hemos apropiado de nuestras raíces. Somos seguras y con carácter, felices y  orgullosas de ser ¡Ser negras!.

“Me gritaron Negra” es un poema  que deja un gran   espacio a la  reflexión, nos lleva de una connotación negativa del término “negro” hacia una positiva, un cambio que sucede a raíz de nuestras experiencias y construcciones propias, nuestra negritud  se vuelve un motivo de orgullo, una gran herencia, un gran poder. ¡Libertad total!

«Entonces hoy sé quién soy. Hoy nadie me puede insultar. Y hoy sé qué cosa es compartir. Y hoy sé que tenemos un compromiso. El compromiso empieza con uno. Quien no es leal consigo mismo, no puede ser leal con nadie».

Victoria Santa Cruz.


Bibliografía 

Íñiguez, S. K. (2019). “Me gritaron Negra”: entre la negación y la reivindicación. Procesos: Revista ecuatoriana de historia.

https://www.youtube.com/watch?v=754QnDUWamk


Eliza Ramírez

Administradora de empresas, mercadóloga digital y bloggera de temas raciales y de género.
Instagram: @elizaramirez___
E-mail: Elizaramirezrivas2019@gmail.com


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