La mujer que fundó el #MeToo: Tarana Burke

Aunque no nos resulta tan conocida, sí lo es el movimiento fundado por Tarana Burke, en 2006, con el nombre de “Me Too”, que se viralizó en 2017 cuando muchas mujeres empezaron a utilizarlo para tuitear sobre el escándalo de los casos de abuso sexual contra Harvey Weinstein en Hollywood. Pero, además, ella ha sido activista afrofeminista desde muy joven y se ha dedicado a trabajar especialmente con adolescentes que, como ella, han sufrido abusos sexuales.

Tarana Burke nace en Nueva York el 12 de septiembre de 1973. Es una activista por los derechos civiles estadounidenses, reconocida por haber fundado el movimiento social “Me Too”, cuando en 2006 empieza a utilizar la frase en redes sociales para hacer conciencia sobre el abuso y la agresión sexual que sufren todas las mujeres, aunque este grito compartido se hizo conocido mundialmente en 2017 mediante su uso por numerosas actrices, como Alyssa Milano, que fue la primera en emplearla el 15 de octubre para denunciar los abusos sexuales del productor cinematográfico Harvey Weinstein. Eso le valió a Tarana ser escogida por Time como la persona del año.

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Burke funda el movimiento “Me Too” en 2006, pero este se viraliza a partir de las denuncias de abusos sexuales contra Harvey Weinstein por varias actrices de Hollywood. Fuente: Ignitenational.org

Su familia era de clase trabajadora y con bajos ingresos. Durante su infancia y adolescencia fue violada y asaltada sexualmente, entre otros por la pareja de su madre, que la apoyó durante su recuperación y la animó a involucrarse en la comunidad después de lo vivido.

Tras ello, Burke asistió a la Universidad Estatal de Alabama y más tarde a la Universidad de Auburn. Allí organizó conferencias de prensa y protestas sobre la justicia económica y racial, especialmente dura para las mujeres.

En 1989, Tarana Burke se muda a vivir a Selma, Alabama, después de graduarse. Allí trabaja con sobrevivientes de violencia sexual y desarrolla la organización sin ánimo de lucro Just Be en 2003, que está enfocada a jóvenes negras entre 12 y 18 años.

Unos pocos años antes, en 1997, Burke había conocido a una chica que la impactó muchísimo. De nombre Heaven y residente en Alabama, le contó que el novio de su madre había abusado sexualmente de ella. La activista se quedó sin palabras, pero muchos años después reflexionando sobre el suceso, ha contado que le hubiera gustado haber dicho “yo también”, una frase con tanta repercusión en nuestros días.

En 2008 se traslada a vivir a Filadelfia y colabora con Art Sanctuary Philadelphia y otras ONG. Además, es asesora de la película de Hollywood Selma, estrenada 2014, y que se basa en el conocido como Domingo sangriento. Ocurrido el 7 de marzo de 1965, durante esa jornada la policía local y decenas de soldados estatales asaltaron el Puente Edmund Pettusa para detener a la fuerza a 600 manifestantes que marchaban de Selma a Montgomery en su lucha por los derechos civiles.

Después de la enorme repercusión que tuvo en 2017 con su ya mítica frase, declaró haberse sentido agobiada por todo lo que aconteció después de su viralización. “Sentí una sensación de temor, porque algo que formaba parte del trabajo de mi vida iba a ser elegido y utilizado para un propósito que originalmente no tenía esa intención”, ha comentado.

El “Me Too” fue creado para que las mujeres jóvenes de color compartieran sus historias, como una pequeña conversación entre sobrevivientes, con la idea de impulsar el “empoderamiento a través de la empatía, según ha contado ella misma. Su campaña no solo estaba diseñada para facilitar la curación, sino que también quería dar herramientas a esas mujeres, víctimas de la violencia, para trabajar en la comunidad.

En 2018, Burke asiste a la 75.ª edición de los Premios Globo de Oro, aquella en que la mayoría de actrices acuden vestidas de negro para denunciar los abusos, como invitada de la actriz estadounidense Michelle Williams. Recibe el Premio Reindehour al Valor también ese año, un premio que se concede a quienes demuestran una defensa valiente del interés público y un compromiso apasionado con la justicia social, En 2019, por su parte, gana el Premio de la Paz de Sydney en Australia.

Actualmente, Burke es la directora de la organización Girls for Gender Equity en Brooklyn, que organiza talleres para ayudar a las mujeres jóvenes negras a aumentar su desarrollo personal y profesional a través de varios programas y clases, y se centra en ayudar a las víctimas a no culparse por la violencia sexual. Además, ha escrito dos libros recientemente, You Are Your Best Thing: Vulnerability, Shame Resilience, and the Black Experience, en coautoría con Brené Brown, que se publicó el pasado mes de abril, y Unbound: My Story of Liberation and the Birth of the Me Too Movement, que se espera que vea la luz el próximo septiembre.

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“Me Too” nace para empoderar a las mujeres que han sufrido abusos desde la empatía.

La activista ha subrayado siempre la posición en la que se encuentran las mujeres negras frente a las blancas, mucho más precaria, pues la sociedad asume mejor la vulnerabilidad de las mujeres blancas que la de ellas. Pero los datos son claros: una de cada cinco afroestadounidenses ha sido violada, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, aunque presentan muchas menos denuncias que las víctimas blancas. “El Me Too no consiste en compartir con todos tus amigos de Facebook algo traumático que te haya pasado. Puedes contárselo, si quieres, a un amigo o tu hermana, o incluso escribirte una carta a ti mismo si eso te ayuda. Es algo muy privado que no necesita convertirse en público. Pero saber que les ha ocurrido a otras personas y compartir el modo en que han salido de ahí, que se han recuperado, eso sí que ayuda. Eso es el Me Too”, señalaba al respecto.

Con respecto al movimiento #HimToo, que pretendió reivindicar a las hombres que sufren acusaciones “falsas” de abusos, Burke tiene claro que “solo se trata de histeria”, ya que “detrás de cada trol que veo, hay diez mujeres en las calles marchando, exigiendo y organizando, y prefiero enfocar mi energía en eso”.

Según la activista, hay muchas historias ocultas, protagonizadas por mujeres que no se ven representadas y que no se atreven a alzar la voz, que necesitan una voz amiga que las empuje con una frase tan sencilla y corta como “Yo también”.

Natalia Ruiz-González



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