¿Ha sido todo escuchado?

¿Está realmente ya todo escrito? Lo que escribe la literatura universal, lo que oran nuestros profesores, la historia que ya está escrita, ya está narrada, es cíclica y vivimos en una constante condena a repetirla. La historia. Ahí se encuentra la verdadera pregunta, pero nadie ha querido buscarla, o mejor dicho, nadie políticamente correcto a querido gritarla después de buscarla. Porque sí que ha habido personas que han buscado esa pregunta. La han encontrado; quisieron gritarla y les quemaron la piel, quisieron escribirla y les quitaron las letras, desearon contarla y les quitaron su lengua.

Entonces, ¿cuál es la verdadera pregunta? La verdadera pregunta quizá sea ¿ha sido todo escuchado? Las personas a las que castigaron por ser ellas, por ser libres fuera de su sociedad, personas que tienen nombre y apellido; que tanto por fortuna como por desgracia somos demasiadas para presentar, de esas personas que todavía hoy somos castigadas que todavía hoy somos políticamente incorrectas, de todas nosotras podemos presentar nuestra lucha, la lucha feminista y antirracista que no se entienden separadas, la lucha de las mujeres negras y racializadas. Es esta lucha, la que grita porque la respuesta a la pregunta sobre si está todo dicho siempre ha sido la propia pregunta. En la garganta de las mujeres en una manifestación, en la boca de las que conservaron su lengua y tradiciones frente a la colonización, en las memorias que recuerdan la historia con su propia voz aunque no puedan escribirla pero la cuenten, en el desafío que supone nuestra sola existencia y que no se resume en sus opresiones. Y me gustaría decir que esto se sostiene por si solo, pero no. Esto puede morir si no se escucha y no hará inmortal la lucha, hará inmortal la violencia. 

Algunos problemas estaban escritos entre páginas desde antes de ser reales. Porque ha habido muchos hombres blancos en la historia de la humanidad y entre monasterios, batallas campales y un par de colonizaciones les dio tiempo a tener imaginación y a enredarla en libros. Pero cuando hablamos de la dialéctica oprimido – opresor, cuando hablamos de luchas sociales como la de clases, el feminismo o la antirracista el problema no está escrito hasta que no hablan los oprimidos y llegan al papel, alcanzar a las personas a través de las letras siendo el oprimido siempre ha sido muy difícil. Qué no imposible, y por eso tenemos a referentes en la literatura, en la filosofía y para la vida como » bell hooks» o Ángela Davis. Y es importantes, leerlas, escucharlas y entenderlas; son nuestra base teórica, una ayuda para evitar que la herida se desangre y podamos sobrevivir y para que podamos hacerla sangrar y sirva como elixir de la verdad tanto para aquellos que viven y miran una realidad que no ven como a nosotras que la sufrimos. Pero más importante es aún apreciar que no está todo ahí, que las palabras como las preguntas básicas son herméticas pero las personas no. Lo importante en este momento de sobreinformación en el que todos los libros del mundo están en las yemas de nuestros dedos, en el que la memoria del mundo ilumina nuestros ojos por una pantalla lo importante es arañar a las personas perecederas porque es en los breves instantes de una vida donde se encuentra la revolución. A fin de cuentas, las personas de carne y hueso tienen un tipo de esencia que no se puede dejar en herencia de la gente de letras y papel que son los libros; la capacidad de auto explicación sin interpretaciones ajenas y los apellidos; la historia que va más allá de sus fronteras y aún así pueden narrar, que les afecta y las condiciona pero no las define. Las personas de papel tienen apellidos, pero son estos los que explican al nombre y no al contrario. Los libros hacen las preguntas, los problemas, la opresión y la resistencia inmortales; permiten continuar, recordar, nombrar; la brevedad de las personas hará que algún día podamos romper la cadena. 

Quiero, necesito pensar que si esta todo escrito no está todo escuchado. Deseo pensar que mi voz es necesaria, que ensalzará el reclamo, que calentará corazones con el aliento de un 《no estas sola》 . Quiero que no esté todo escuchado porque si no nada de esto tendría sentido.

Se que no está todo escuchado, sé que vamos a escribir todas nuestras voces para que perduran, para romper algún día, esta relación tóxica que tenemos con la sociedad. No nos van a callar ni aún en silencio y vamos expresarnos hilando fino con lana gruesa que pique. 


Selva Ezquerro


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