Estrategia y esperanza ante la amenaza violenta de la extrema derecha

Grupos de extrema derecha en los disturbios en Barcelona. (Emilio Morenatti/ AP)

Estamos en momentos cruciales para el Mundo en general y las personas racializadas en particular. Después de un avance significativo en el último lustro de la extrema derecha populista y el fascismo, el próximo martes en la elecciones de estados Unidos puede darse el primer revés importante a la estrategia de polarización y enfrentamiento violento, que aderezada por el sufrimiento que provoca la crisis pandémica, han seguido las fuerzas reaccionarios en todo el planeta.

Aquí, los últimos días, esta estrategia ha subido un peldaño y ha salido a las calles, con un instigamiento de la violencia callejera que sucede en varias ciudades del estado, con el espaldarazo de los partidos de extrema derecha autóctonos (VOX, España 2000, etc).

Después del fracaso de la moción de censura, que sirvió para mostrar las carencias intelectuales de un líder que pretendía dar la talla haciendo de payaso conspiranoico y rancio, hablando de cosas disparatadas y contando mentiras sin pudor, su frustración ha desembocado en la estrategia del contenedor quemado y el saqueo.

La estrategia violenta es un clásico en el fascismo, desde que los primeros fascistas italianos la usaran a principios de los años veinte del siglo pasado para sembrar el caos en una Italia, que a pesar de ser del bando vencedor en la primera Guerra Mundial, se sentía perdedora y perjudicada por las grandes potencias. El fascismo recién nacido aprovechó este sentimiento para crear una ola de violencia en todo el país, que a la postre desembocaría en la entrega del poder a los fascistas para solucionar una violencia que ellos mismos habían creado.


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Estamos lejos de esa Italia prefascista, pero la estrategia de VOX está clara. Llama a la protesta, y luego acusa a inmigrantes y “menas” de los saqueos. Si no tenemos cuidado estamos a un paso de que VOX utilice a las bandas nazis que les acompañan en sus mítines como seguridad callejera y se normalicen las palizas y agresiones con el aplauso de parte de la ciudadanía. Eso que llaman Ley y orden. Parece una exageración, pero el virus ultraderechista se ha introducido peligrosamente en nuestra sociedad, y no solamente entre ex votantes del PP.

Estamos a punto de entrar en una crisis de dimensiones desconocidas hasta ahora por la inmensa mayoría de la sociedad. Solo los más mayores vivieron situaciones parecidas como la que se nos viene encima. Y en esas circunstancias el chivo expiatorio de la inmigración como explicación culpable de todos los males es una baza que, aunque ya presente en grandes capas sociales, va a aumentar su presencia en los discursos.

Van a ser malos tiempos para la población racializada y solo desde una estrategia de empoderamiento podremos hacerla frente. Tengamos en cuenta que ya vivimos en una sociedad racista, que además tiene dificultades en reconocer sus propios sesgos y que reacciona de manera infantil y quejica ante cualquier señalamiento de los mismos.

Así que toca mucha pedagogía, mucha autoprotección y apoyo. Los negocios de personas racializadas, los pocos que hay, van a sufrir, no solo económicamente, sino también el señalamiento mientras permanezcan abiertos, si otros negocios de ciudadanos blancos van cerrando. Vamos a asistir a estos y aun recrudecimiento de la violencia racial en las escuelas contra nuestros hijes. También en los centros de trabajo asistiremos a un recrudecimiento del sentimiento antiinmigrante y por extensión antiracilizado.

¿Nuestras opciones? organizarnos, protegernos y crear nuestros propios circuitos de defensa económica, legal y comunitaria. Esa debe ser nuestra lucha.

Empezaba este artículo con la idea de que quizás el martes que viene en las elecciones de  Estados Unidos se dé un paso importante para acabar con la estrategia de la extrema derecha a nivel mundial. Quizás contraste con la idea más pesimista del resto de mi artículo, pero pienso que si hacemos piña, saldremos fuertes y vertebrados en colectivos dinámicos y autosuficientes. La derrota de Trump en Estados Unidos dejará sin retaguardia y ejemplo al fascismo autóctono.


Elvira Swartch Lorenzo

Elvira Swartch Lorenzo

Redactora en Afroféminas. He trabajado de todo. Hija de migrantes afrocolombianos.


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