A mí me sirve Kamala

La senadora Kamala Harris ha sido elegida por Biden como candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos. Harris, una estadounidense negra que es hija de madre india y padre jamaicano. Muchos celebraron el anuncio, ya que Harris sera la primera mujer negra que optará a este cargo en la trágica historia racial de los Estados Unidos. Sin embargo, como pasó cuando presentó a su candidatura para las primarias demócratas para presidenta de EEUU, han sido numerosas las personas que no han recibido la nominación con alegria.

No sorprenden los cuestionamientos desde la derecha, si desde el antirracismo, sobre todo europeo y latinoamericano, que consideran mala su elección.

Algunos cuestionan su raza sugiriendo que ella no era realmente negra debido a su herencia birracial y global. La cadena ultraconservadora FOX News ha tomado ese camino, intentando abrir brecha en la comunidad negra. Esta crítica es similar a la hecha al entonces senador Barack Obama, hijo de una mujer blanca de Kansas y padre de Kenia. En ambos casos, el padre se fue y los niños fueron criados por madres que no eran mujeres negras.

Ambas madres entendieron que, en el contexto de Estados Unidos, sus hijos serían vistos y tratados como estadounidenses negros. Así que hicieron lo que las madres negras han estado haciendo durante siglos en Estados Unidos, los prepararon social y culturalmente para sobrevivir.

De hecho, la madre de Harris, científica y activista de los derechos civiles, adoptó la cultura afroestadounidense, sumergiéndose en ella, al igual que a sus hijos, encontrando una cultura rica, enérgica y acogedora.

Harris, que obviamente sabe quién es, vivió su vida como mujer negra en Estados Unidos porque en ese país, particularmente durante su infancia, no tenía otras opción. No se le permitía identificarse de otra manera.

Teniendo la opción de asistir a un colegio o universidad en los Estados Unidos o Canadá, Harris eligió la Universidad negra de Howard. Harris, que podría haber asistido a una gran cantidad de universidades, eligió específicamente esta universidad debido a su legado de educar e influir en los estadounidenses negros y, por lo tanto, en la cultura estadounidense.


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Cuando Harris se presentó a la nominación demócrata para la Casa Blanca, hizo su anunico en los escalones de esta Universidad de Howard. Algunas personas en las redes sociales empezaron a criticarla usando términos como «calculadora» y «manipuladora» para describir a esta mujer, radiante de orgullo, por haber presentado su candidatura en Howard.

Las palabras utilizadas para describir a Harris en las redes sociales encajaban muy bien con el estereotipo de Jezabel, que se utiliza a menudo contra las mujeres negras. Este estereotipo surgió durante la esclavitud para justificar la violación de mujeres negras por parte de sus dueños blancos, incluidos hombres y mujeres.

Pero la preocupación que orbita alrededor de parte del antirracismo, y la izquierda europea y latinoamericana, viene de su anterior carrera como fiscal de California y por lo tanto como parte del complejo industrial penitenciario de ese estado. Paara entender la posición de Harris como Fiscal sería bueno conocer algún dato de la situación de la fiscalía en los Estados Unidos, como por ejemplo, que hoy en día el 90 por ciento de los fiscales son blancos y más del 80 por ciento son hombres, lo que significa que Harris era una flor rara en un mundo ocupado básicamente por varones blancos. Y aquí aparece el problema de la representatividad. ¿Era importante la presencia de Harris como Fiscal General de Californa ( la primera fiscal general negra) o no lo era? No me extenderé sobre este tema ya que pienso tratarlo próximamente.

Su gestión tiene luces y sombras. Abogó por la reforma de la justicia penal e implementó un programa de reinserción para delincuentes no violentos además de aumentar las condenas por homicidios y delitos graves. Muchos, sin embargo, la critican porque en esa época casi no procesó a oficiales de policía involucrados en el asesinato de civiles y se negó a que hicieran pruebas de ADN avanzadas que hubieran podido exonerar a Kevin Cooper, un ciudadano negro sentenciado a muerte. Pero también rechazó pedir la pena capital para el autor de la muerte de un policía en 2004. Esto le puso en contra a poderos sindicatos policiales que pedían su cabeza.

Ha sido una fiscal muy dura con los delitos menores, que afectan especialmente a la población negra. En cuanto a este tema tiene firmes convicciones, que desde luego desde muchos sectores del antirracismo y la política, fuera de Estados Unidos, serían considerados conservadores, como lo era el mismísimo Obama.

Por supuesto Harris no es anticapitalista, como no lo era Obama. Prácticamente nadie en la política norteamericana se sitúa en esos parámetros, que son vistos como peligroso comunismo por la inmensísima mayoría de los ciudadanos norteamericanos. Juzgarla desde esos estándares no deja de ser un ejercicio inútil en relación a la realidad del país, y que quizás tenga que ver más con afirmarse políticamente para quedar bien delante de la audiencia de Twitter, que de una idea realmente pausible en los estados Unidos de América.

Harris tampoco está contra el estado de Israel. La política en relación a este tema, tanto de demócratas como republicanos, dista mucho de la de la Unión Europea y desde luego está en el consenso de ver a Israel como un aliado fundamental de Estados Unidos en Oriente Medio. Con Trump los republicanos han ido más lejos estableciendo la embajada en Jerusalén, rompiendo los consensos implícitos donde el partido demócrata hace equilibrios imposibles para no incendiar la zona del todo. Pero Harris no es Rashida Tlaib ni Ilham Omar, y no se manejará fuera de un apoyo a Israel sin fisuras, a pesar de todas las tropelías que cometen los israelíes en los territorios ocupados.

Seré clara. Más allá de filias y fobias y de mis opiniones concretas a mí me sirve Kamala. El principal ( y nada desdeñable) cometido de Harris, si finalmente los demócratas ganan las elecciones, es ayudar a Biden a desalojar a toda costa a Donald Trump de la Casa Blanca. Esa es su misión y debería ser prioridad de toda la izquierda y el antirracismo a nivel planetario.

Parece que no somos conscientes del peligro que entraña Trump, no solo para la política norteamericana, sino también para la situación del mundo entero. Nunca habíamos tenido que lidiar con una persona con tan pocos escrúpulos, que ha salido indemne de casi todas las barbaridades y ilegalidades que ha cometido.

Trump es enemigo declarado y activo del feminismo, de los derechos civiles, de la libertad de expresión y la prensa libre, de la libertad sexual, del aborto, de la paz y de los derechos humanos. Si es elegido para un segundo mandato quien sabe lo que podría hacernos a todos y las consecuencias que tendrían sus actos.

Trump es amigo de los supremacistas blancos, del KKK, de Steve Bannon, el patrocinador de la extrema derecha a nivel mundial. Es amigo de la Asociación Nacional del Rifle, de las grandes corporaciones que quieres esquilmar Alaska. Trump se está saltando los consensos más mínimos en habitabilidad de este planeta ¿Nos vamos a poner con remilgos?

Los estadounidenses tiene dos opciones sobre la mesa en las elecciones de noviembre. Trump ya está maniobrando para intentar ganar esas elecciones a cualquier precio (voto por correo) y la izquierda y el antirracismo decide ponerse digno en el escaparte de las redes para hacer una competición de quien es más puro. Todos podemos ser purísmos, pero Trump no parará, y eso de «todos son iguales» solo hace que juguemos a su favor.

Muchos se han quedado descolocados con la posición, realista y remando a favor de Ángela Davis. Incluso algunas activistas de redes sociales se han atrevido a criticarla, olvidándose lo primero, que a personas como Ángela se les debe un respeto por años de lucha y compromiso incondicional con la libertad, a pesar de las diferencias que se puedan tener con ella. El silencio en este caso hubiera sido lo más prudente.

Y en el caso de Kamala Harris, el silencio hubiera sido también lo mejor. Porque si no os importa que gobierne Trump o quien gobierne en la Casa Blanca, me parece perfecto. Pero por favor, al menos no reméis en contra.


Marián Cortes Owusu

Educadora. En mis pocos ratos libres escribo en Afroféminas


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