Ella

Es mi amiga. Nos conocimos en mi trabajo, ya que fue convocada con otras dos mujeres afro de su equipo para atender a la población afro víctima del conflicto armado en el Centro Local de Atención. Ella Sabedora Ancestral (Mujeres que tienen conocimiento de la medicina ancestral de nuestros antepasados, y que se enseña de una mujer a otra); Una Psicóloga y una Trabajadora Social. Ella llega con su desparpajo, sus trenzas tejidas, con color azul y negro, su boca con un color rojo fuego y sus ojos delineados con azul cielo. 

Se acerca a mí y me dice, “Mucho gusto, vengo junto con mis compañeras a presentar la Ruta PAPSIVI AFRO (Ruta implementada en el Distrito Capital, Bogotá, para atender enfermedades de tipo psicológico, a personas AFRO, víctimas del conflicto, por cuanto, no nos afectamos igual que el resto de población mestiza, en cuanto a nuestros saberes y apropiación cultural y nuestra medicina proviene de yerbas).

Antes de socializar la ruta, ella y yo conversamos de todo, de nada, de música, de cultura, de comida, de hijos, de alegrías, de tristezas. En un punto, le pregunto que como llego a este trabajo y me dice con sus voz, en decibeles altos, nena yo soy víctima del conflicto. Ante esta afirmación, solo digo Dios que no me diga que fue víctima de violencia sexual, porque voy a llorar. En efecto, es víctima de violencia sexual, dos veces por dos grupos diferentes.

Ella toma un sorbo de aire, y respira y sus lágrimas ruedan por sus mejillas, y me dice, viste lo que lograste, mi maquillaje hermoso se va a dañar. Entonces me cuenta que cuando tenía 14 años de edad un grupo de delincuencia común, la abordo y la abusaron sexualmente. De este abuso, tiene hoy un hijo de 20 años de edad.

Por otro lado, me cuenta, que a su hermano lo mató un grupo armado del conflicto, y por esta razón a ella nuevamente la abusaron sexualmente, como advertencia para que no contará ni denunciará quien había cometido el homicidio de su hermano. Mientras ella llora, yo lloró, pero la miro tan fuerte, tan valiente, tan bonita, y digo como hace esta mujer para ser tan fuerte, tan feliz (creo que es feliz).

No puedo más con la incertidumbre y le digo, “manita como haces o como hiciste para superar todo lo que te hicieron”. Ella me responde, yo decidí que esto que me sucedió es algo una situación que debía pasar, como si me hubiera raspado una rodilla, o como si me hubiera caído de la silla, o como si simplemente me doliera la cabeza.

PD. Las mujeres Afro, definitivamente somos muy Resilientes

PD. Amo a mi madre quién me enseño saberes ancestrales


Marcela González Bonilla

Bogotá (Colombia) Abogada, trabajando con la población víctima del conflicto armado.

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Un comentario

  1. Hola Marcela. Yo una vez supe de una historia parecida. Pero la chica contó con la suerte de que alguien le asignará unos ángeles guardiánes Unos seres humano que la llamaban una vez al mes para saber de ella. Tal vez añgo así puedas hacer por tu amiga. Ayudarle a conseguir angeles guardianes espirituales. Yo me ofrezco como uno de ellos.

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