El Cabello

. Que el día que llego el grupo armado al pueblo, el comandante venía con la información que esta mujer era novia de uno de los policías de la estación y que si ella no indicaba quien era, se atenía a las consecuencias. No sirvieron las suplicas ni el llanto de su amiga.

Pocahontas

“Grego” llega a mi cubículo ofreciendo sus joyas elaboradas en plata, con tejido de filigrana. Me llama la atención, ya que este tipo de tejido se ve a lo largo de todos los territorios colombianos donde hubo asentamientos de afros.

Dignidad

Llego como de costumbre a prestar mis servicios de asesoría jurídica al Centro Local de Atención a Víctimas del Conflicto, y ella ya está esperando con el turno #1 a ser atendida por mí. Es una mujer de 27 años de edad, viste un pantalón ancho de bolsillos a los lados, camiseta de un equipo de futbol.

Ella

Es mi amiga. Nos conocimos en mi trabajo, ya que fue convocada con otras dos mujeres afro de su equipo para atender a la población afro víctima del conflicto armado en el Centro Local de Atención. Ella Sabedora Ancestral (Mujeres que tienen conocimiento de la medicina ancestral de nuestros antepasados, y que se enseña de una mujer a otra); Una Psicóloga y una Trabajadora Social. Ella llega con su desparpajo, sus trenzas tejidas, con color azul y negro, su boca con un color rojo fuego y sus ojos delineados con azul cielo.

La patrona

No solamente la golpearon y torturaron por la escapada de la chica, sino que sentía cada golpe como venganza por ser ella lesbiana, por tener, lo que un hombre macho no podía tener.

Madre

Quiero empezar este texto, contando que este trabajo con víctimas del conflicto armado, me ha hecho ver las pequeñas cosas, aquellas a las que solo prestamos atención, cuando en algún artículo de superación personal, o yo que sé, nos dicen que somos ricos por tener todo lo sencillo y lo simple, en nuestras vidas.

La rumba

La hago seguir y procedo a cerrar la, por cuanto, son relatos que deben tomarse con la más estricta reserva, por motivos de seguridad. Me dice que iba de rumba a un pueblo cercano a su residencia, pues estaban de fiestas patronales en esa época (fiestas que conmemoran algún santo de la iglesia católica), en compañía de su mejor amiga.

La señora

La señora me dice en una voz muy baja, y con lágrimas en los ojos, ese señor es el que me viene persiguiendo y tengo mucho miedo que vuelva a hacer lo que hizo. Yo con los ojos desorbitados casi que horrorizada volteo a mirar, y el señor junto con mi compañera están inmersos en su charla, sin darse cuenta de la situación que estoy viviendo en ese instante. Aun cuando estamos a un metro de distancia.