Afro-punk y la segregación dentro de las subculturas

Muchas de estas Tribus Urbanasen su vigencia siguen apartando a sectores de la sociedad, específicamente: a las comunidades negras y afros. Los Bad Brains en vivo. 1979

Cada persona busca pertenecer, ser parte de aquello que conforma una sociedad. Encontrar opiniones y visiones del mundo en común con alguien más resulta excitante, y de una u otra manera convierte válidos esos pensamientos que  creemos propios. La importancia de sentirse incluido en la sociedad define y definirá muchos aspectos socio culturales de cada ser y así mismo, determinará la manera en la que nos relacionamos el uno al otro. Es aquí donde me remonto algunos años  atrás, y recuerdo aquellas épocas en donde las tribus urbanas se tomaron el foco de atención de nosotros; la comunidad joven e infantil. Las botas Dr. Martens, las cabelleras largas, los solos de guitarra, las crestas, etc; todas las características que hacen parte esencial de las subculturas. Para algunos es un estilo de vida, para otros resulta ridículo, vergonzoso, o cualquier adjetivo que se encuentre para definirlo, pero lo que sí es cierto es que muchas de estas tribus en su vigencia siguen apartando a sectores de la sociedad, específicamente: a las comunidades negras y afros.

Puede sonar absurdo abrir un tema de discusión como este, comenzando con una introducción que pone en el mismo contexto a comunidad afro/negra con tribus urbanas, pero la verdad siempre me ha resultado bastante interesante esta temática. ¿Por qué? Comenzando por el hecho que jamás he escuchado un debate al respecto, y cuando se trata de hablarlo pareciera que las reglas del juego ya estuviesen pre-establecidas, que no pudieran tener un cambio porque son así como “funcionan mejor” o en este caso como “se ven mejor”. Este interés se remonta precisamente alrededor de los años de pre-adolescencia, esta chica negra se preguntaba si podía pertenecer a una tribu urbana, la respuesta era sencilla: un rotundo no. Tal vez nadie nunca lo dijo, pero como discuto a través de mis textos, la simbología, los comentarios, la comercialización y/o publicidad y en este caso la imagen arquetípica mostrada rechazaba todo aquello distinto a un ideal caucásico-ario. Vaya sorpresa.

La música viene siendo un componente importantísimo dentro de las subculturas y tribus urbanas . Recuerdo bien como géneros como el punk, rock alternativo y el post-hardcore se volvieron los más frecuentes dentro de mi galería musical. La forma en que se trataba la imagen visual y corporal resultaba muy atractiva para la mayoría de niños y niñas de mi edad, aquello mundano y un poco prohibido se volvió muy popular y como la mayoría de tendencias; interesante. No pasó  mucho tiempo para que la mayoría adoptaran una imagen específica que, a simple vista, resulta instantemente interesante para los demás. Es como una especie de imán, si llevas puesta cierta ropa con ciertos peinados y un maquillaje específico: haces parte, date por bienvenido. Esto sigue sucediendo, y puedo apostar a que seguirá pasando. Sucede lo mismo musicalmente, si escuchas aquello tendrás más oportunidades de apropiarte del concepto inicial, de pertenecer.

Entonces vienen todos estos referentes artísticos tan interesantes, canciones que se convirtieron en himnos y comienza toda esta era tan atípica pero a la vez recurrente, esos géneros que parecieran aceptar a todos los que no se identifican con ”todo lo demás”. Pero… ¿Qué fue lo malo de estos referentes para algunos de nosotros? Dejemos la moral para otro día y concentrémonos en la imagen obligatoriamente exterior que demandaban estas tribus para pertenecer a ellas y por consiguiente, ser aceptado.

A excepción tal vez de la cultura Rastafari y los tan famosos “Hippies”, los integrantes de las subculturas tienden a apropiarse de las siguientes características:

  1. La piel muy clara y preferiblemente pálida como de porcelana es un requisito casi que obligatorio. Los típicos comentarios de: “me veo re negro”, acompañados de las expresiones faciales de repugnancia más evidentes tienden a escucharse bastante. La obsesión de chicos y chicas por cubrir sus rostros con polvos compactos o bases; todo para siempre verse “más claritos”
  2. Cabello: entre más liso, mejor. Un punto obligatorio no sólo llevar el pelo siempre lacio sino que además, existían una serie de cortes de cabello que eran parte del “look”.
  3. La figura era una apología a la frase “deja de comer”. Delgados y delgadísimas teníamos que ser todos, porque todos estos referentes artísticos venían generalmente de otras partes del mundo donde la constitución de la mayoría de su población es delgada.
  4. Por último, los finísimos rasgos. Siempre se prefieren narices pequeñas, ojos muy, muy grandes; labios chicos y caras delgadas.

¿Qué tiene las anteriores descripciones en común con la comunidad negra? Absolutamente nada. Y aquí viene un componente que es supremamente importante resaltar y aclarar. Cuando se hablan de estos factores sociales, generalmente la comunidad aludida suele defenderse con un: “es sólo un estilo”,”no se lo tomen personal” y otras comunes frases. El problema aquí no son las tribus urbanas ni sus estéticas, de hecho; la diversidad cultural hace más divertido todo el asunto. El problema radica, en que directa o indirectamente, se alude y excluye a una minoría en la que muchos de sus integrantes quisieron pertenecer alguna vez a estas tribus, pero ¿Qué vieron estas personas? Un rechazo absoluto a lo que significaba ser ellos, un rotundo no que les negó la posibilidad de explorar otras estéticas y expandir conocimientos culturales.

Estoy al tanto de estas tribus y sé que profesan mucha más aceptación que en años atrás, sin embargo lamentablemente sigo viendo esos leves (pero hirientes) microracismos que resultan siendo tan molestos para nosotros como comunidad afro. Se sigue manejando un rechazo en que alude específicamente a personas simplemente porque sus integrantes decidieron que “no podían serlo”, y en muchos de estos casos, los miembros fundadores y originarios de algunas de estas tribus trascienden sus influencias a movimientos rastafaris y/o afros. Un ejemplo claro radica en la comunidad Skinhead y punk.

Los “skinheads” remontan su creación gracias a la llegada de inmigrantes jamaiquinos a Inglaterra; de ahí sus orígenes se remontan al reggae y al ska, entre otros. El punk tiene referentes importantísimos como lo son la banda creada a principios de los 70’s llamada Death, conformada por tres afroamericanos cristianos que decidieron ir contracorriente y expresar lo que realmente les apasionaba. También están los famosos Bad brains; llegan a escena a mediados de los años 80’s con un sonido fresco de hardcore punk y con un repertorio de integrantes negro rastafaris.

Death en los años setenta

Por ende, es tan importante crear espacios como al que le apuesta el festival y ya creado movimiento: Afropunk. En donde la comunidad afro ha podido expresar su amor a aquellas culturas que por mucho tiempo se le ha negado, es un espacio donde demuestran que la excelencia negra proviene de todos los rincones, con todas las visiones y gustos. Es ahí donde surge un verdadero crecimiento y reconocimiento.

Por último no quiero cerrar este artículo sin antes hacer un cierre aclaratorio como suelo hacerlo. El texto no tiene la intención de aludir a un específico, la crítica radica en la clase de ideales que forjan y cómo estos han afectado y afectan a las comunidades que innegablemente están excluyendo, los espacios no pueden delimitarse y mucho menos bajo la razón de una preferencia estética exterior que de muchas formas está definiendo una subcultura de la que estoy segura, tiene más ideales que el de simplemente vestirse de una u otra manera. Algunos integrantes de tribus urbanas no pueden ocultar su racismo bajo el manto de ideales de movimientos porque lo único que generan es la tergiversación de los mismos, ahí se pierde el sentido, la pertenencia y hasta la seriedad. Quien quiera ser, puede serlo y punto final.


Samara Hudgson Llanos

Escritora y artista. Apasionada por la música y el arte. Bogotá, Colombia

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Un comentario

  1. Me parece tan errado este articulo. Demuestra un desconocimiento de lo que es el punk. No puedo hablar de otras tribus alternativas, pero cuando habla del punk está totalmente equivocado. Habla desde un conocimiento euro blanco o norteamericano blanco. Habemos punks racializadxs en todos los países donde hay punk. En México la comunidad punk es una de las más numerosas en Latinoamérica, y la inmensa mayoría somos personas no hegemónicas a la blanquitud. Hay punks provenientes de pueblos originarios, punks indígenas. En Brasil (otro pais con una gran población de punks en Latinoamérica) hay una gran cantidad de punks afros.

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