Literatura blancoide para consumo de negros y blancos

Literatura blancoide para consumo de negros y blancos

Por estos días preparo una conferencia sobre Claudia Rankine y su maravilloso libro Citizen: an american lyric que dictaré en Nueva York. Leer este texto es duro. La autora, una perspicaz y galardonada escritora negra nacida en Jamaica, usa sus talentos literarios para exponernos a situaciones que cuestionan si se siente una ciudadana de primera, segunda, tercera o cuarta categoría en un país cuyos ciudadanos hegemónicos y blanquizados desdeñan el rol de ciudadano que realiza una, tan solo por el color de piel. Luego de ganar con este libro el National Book Critics’ Circle Poetry Award en Estados Unidos y varios otros premios en Inglaterra y otras partes del mundo, Claudia declara para el periódico The Guardián lo siguiente: “Lo llamé Citizen: an american lyric porque quería preguntar: ¿quién puede tener ese estado de ciudadanía, a pesar de que todos técnicamente lo tienen? ¿Cómo está encarnado y honrado? El título contiene una pregunta.” (Esta traducción es mía; el texto original lee: I called it Citizen because I wanted to ask: who gets to hold that status – despite everyone technically having it? How is it embodied and honoured? The title contains a question.).

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La preparación de esta conferencia me hace reflexionar en mi propia ciudadanía que por razones históricas, políticas y territoriales le corresponde a Estados Unidos ya que todo puertorriqueño es en esencia ciudadano americano. La preparación de la misma me ha hecho también retomar varios otros escritos de Claudia y varias de las entrevistas que le han realizado. Me he dado cuenta de que ella y yo coincidimos sobre todo en el tema de cómo vemos la “blanquitud” (Rankine le llama “whiteness”) y de cómo todo se origina desde allí para la cultura dominante y sus subalternos. En palabras de Claudia, la blanquitud o la supremacía blanca, no son inevitables. Para leer más sobre ello recomiendo Claudia Rankine: why I’m spending $625,000 to study whiteness https://www.theguardian.com/books/2016/oct/19/claudia-rankine-macarthur-genius-grant-exploring-whiteness

Soy de la opinión de que las escuelas, las universidades y el sistema educativo en general, así como enseña civismo y así como las iglesias enseñan catequismo, deberían promover la enseñanza de ética y moral con relación al dominio y privilegio que la blanquitud ha tenido hasta hoy. Pienso que además de los cursos sobre Negritud o Cultura Negroide (mal llamada negroide) que ahora mismo atiborran facultades y departamentos de estudios afrodiaspóricos, deberíamos brindar cursos como Blanquitud o Cultura Blancoide para crear un balance sobre el racismo que nos hace daño tanto a negros como a blancos. Los cursos tendrían como objetivo explicar el papel de opresión de un grupo debido al color de su piel, mientras trabaja estrategias de reparación y eliminación de esos abusos y vejámenes históricos. Imagino que un currículo de esa índole puede insertarse en el sistema de educación desde preescolar hasta bachillerato.

 

En esa misma entrevista que realizan a Claudia Rankine en The Guardián (Claudia Rankine: ‘Blackness in the white imagination has nothing to do with black people’ | Books | The Guardian https://www.theguardian.com/books/2015/dec/27/claudia-rankine-poet-citizen-american-lyric-feature) ella indica: “El racismo es complicado. Los blancos se sienten personalmente responsables del racismo cuando deberían entender el problema como sistémico. Está interfiriendo tanto con sus vidas como con las vidas de las personas de color. Y el racismo puede alojarse en ellos. Aún no es ellos, pero puede convertirse en ellos si no se dan cuenta”. (Esta traducción es mía; el texto original lee: Racism is complicated. White people feel personally responsible for racism when they should understand the problem as systemic. It is interfering as much with their lives as with the lives of people of colour. And racism can lodge in them. It isn’t them yet it can become them if they are not taking notice.).

Por estos días además me preparo a visitar California para presentar mi más reciente poemario al que he titulado Blancoides, precisamente para hacer visible mi preocupación sobre la situación del blanco o aclarado ante el racismo hacia el negro. En sus primeras páginas cuestiono: “¿qué es negroide? ¿todo lo que no es blancoide? Si existe lo negroide por contraposición entonces, ¿el resto del habla es blancoide? ¿Somos esa construcción performática de la que habla Judith Butler en los cuerpos y el género, ahora metastizado en la piel? ¿Así como hay un “género en disputa”, habrá un color de piel en disputa? ¿Podemos los negros ser menos negros o ser blancos? ¿Pueden los blancos ser negros, o menos negros, o menos blancos en su demeanor? Cuando leo, si el personaje no es directamente descrito, ¿lo imagino negro o lo imagino blanco? ¿Lo imagino negroide o blancoide? Así pues, algunos textos se han compuesto desde la estructura metalingüística hispanófila, anglo y francófona de lo opuesto a lo negroide, desde lo blancoide…”.

En una ocasión, se publicaron en Alemania unas expresiones mías sobre esta preocupación, en el blog negracubanateniaqueser.com: “Mientras no se pueda decir blancoide, ningún ‘aclarado’ con privilegios me podrá imponer el decir “negroide”. […] Abandone el racismo lingüístico. Existen muchos artículos que lo explican muy bien, en especial uno escrito por Maria Reinat-Pumarejo. A que usted para ofender o humillar dice “intelectualoide”, “sentimentaloide”, et al. A que usted intuye la diferencia entre humano y humanoide y sabe distinguir cuál de los términos se percibe como inferior. A que le disgustan las hemorroides… No se resista. Es usted un ser humano adulto pleno, no un crudo espermatozoide. Acepte que ha dicho mal “negroide” todo este tiempo y retráctese. De ahora en adelante haga el compromiso de no aportar al racismo, en especial si es usted escritor.”

Creo que intento lo mismo que Claudia Rankine, hacer un cuestionamiento desde el propio título. Por siglos hemos consumido, blancos y negros, literatura blancoide y ya hemos visto los resultados. Y lo que es más preocupante, ¿por qué se ha adoptado tan fácilmente el término negroide cuando no existe o no se usa el término blancoide? ¿Debería también usarse? ¿Hay una discriminación allí?

 

Yolanda Arroyo PizarroYolanda Arroyo Pizarro es escritora y activista puertorriqueña. Ha publicado libros que denuncian y visibilizan, con apasionados enfoques que promueven la discusión de la afroidentidad y la sexodiversidad. Su libro de cuentos Las negras, ganador del Premio Nacional de Cuento PEN Club de Puerto Rico en 2013, explora los límites del devenir de personajes femeninos en época esclavista, quienes desafían las jerarquías de poder. La autora ha ganado también el Premio del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 2012 y el Premio Nacional del Instituto de Literatura Puertorriqueña en 2008. Su más reciente obra se titula “Yo, Makandal, poemas”. Editorial Boreales. 2017. Más textos de Yolanda para Afroféminas: https://afrofeminas.com/?s=Yolanda+Arroyo+Pizarro

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