Soy una de las primeras afrochilenas. Testimonio

Soy una de las primeras afrochilenas. Testimonio

Nací en una ciudad conocida como la perla del norte chileno, Antofagasta es su nombre. Soy producto de una relación amorosa entre un afroamericano y una chilena. Mi padre era un primer ingeniero de un barco mercante y en uno de sus viajes, el barco termino anclando en la ciudad norteña.

Antofagasta es una provincia que tiene uno de los desiertos mas grande del mundo, así como playas, sus cerros y su ciudad donde actualmente mas de 365,000 personas residen allí.

Fui criada, y amamantada en una cultura absolutamente chilena, aunque la dictadura nos afecto a todos de diferentes maneras, en lo personal me considero una hija de la dictadura que nació de un amor a oscuras. Digo a oscuras porque en ese entonces no se veían negros en Chile.  Crecí al igual que todos escuchando y leyendo que la raza negra nunca llego a Chile, y entre medio de esos cuentos y leyendas también nos enseñaron la idea de que por razones de clima los negros no soportaban el frió del sur, y por lo tanto fueron llevados mas tarde al Perú.   

Todo esto es una mito fabricado para decir que Chile tiene sus orígenes mayoritariamente de inmigrantes españoles, italianos y alemanes (llegados depués de la II Guerra Mundial, muchos de ellos ex nazis) griegos, yugoslavos, (ahora llamados croatas), franceses o árabes.  Por supuesto casi siempre omitiendo el linaje nativo y autóctono.  

Tener sangre indígena casi nunca es orgullo para un chileno, pues solo son aquellos muy concienzados que se sienten orgullosos de llevar sangre mapuche o de ser mezcla con otras etnias.

Leí por ahí que en los últimos estudios sociológicos y de encuestas, concluyeron que 1 de cada 2 chilenos lleva sangre negra y lo mas probable es que no lo sepan. He ahí la razón del porque algunos chilenos tienen el pelo muy rizado, o facciones totalmente afro. Muchos son muy oscuros de piel.

En Chile, la esclavitud negra permaneció cerca de tres siglos, desde 1536 hasta 1823. Durante ese tiempo nunca se impuso como el principal régimen laboral, pues convivió y compitió con otros de mayor peso como la encomienda, el peonaje, la esclavitud indígena, entre otros.  Muchos de estos esclavos se asentaron en la primera región de Arica, específicamente en el Valle de Azapa, de donde provienen esas ricas aceitunas negras que le dan el toque especial a nuestras empanadas y al te de once, y donde se encuentra la principal agrupación de afrodescendientes en Chile.  Ya han salido documentales, entrevistas y hasta talleres que ellos mismos han ofrecido para educar al resto de la población.

Keka Grant

Siempre supe que era diferente, que era distinta al resto por ser negra. Lamentablemente no tuve la oportunidad de crecer en una comunidad prioritariamente Afro, ni tampoco sabía de la existencia de ella, a menos de los pobres personajes que veía en novelas Brasileñas, y por supuesto en series como “Raices”.   Lo que siempre me llamo la atención, es que las únicas historias que nos llegaban por los medios de la gente negra eran siempre con una temática de la esclavitud, o nos hablaban de lo buenos que somos en los deportes, en especial el baloncesto y el boxeo.   La perpetuidad de vernos siempre como esclavos, cuando provenimos de la realeza!  Eso se omitió en las clases de historia, y hasta el día de hoy ni Nefertiti ni los grandes filósofos de la madre África están presente en los libros de la educación chilena, y ni de muchos países latinoamericanos.

Lo mismo sucedia con la música, ya en los 80’s veíamos a un gran icono como Michael Jackson, pero siempre era ronda de burlas y de bromas. Tengo marcado el día en que mi primo Rodrigo se acerco a mi con un casete de Bob Marley, era su álbum “Legend” que es un clásico hasta el día de hoy. Mi reacción fue “Yo no quiero tener el pelo asi, parece un león!” (así de lavada de cerebro estaba).

En mi mundo no llegaba todavía el conocimiento y apertura de saber como viven los negros en distintas partes del mundo. ¿Que conlleva ser negro en otras ciudades y continentes? ¿Cual es su lucha? ¿En que están ahora en esta época?  Eso y mucho mas eran mis preguntas.  Me tuve que autoeducar yo misma acompañada de la vida, y más tarde por estudios superiores en los USA.

En mi país el racismo está latente, presente y muy bien marcado en todo ámbito social, y en la educación misma donde en las aulas de un colegio una tiende a saber más de la revolución francesa y sus historias, que saber quien fue Marcus Garvey.   Los insultos fueron pan de cada día, creo que hasta el día de hoy tengo bien marcada la imagen de un compañero que siempre se me acercaba con bromas racistas. Hubo una en particular que siempre se quedo conmigo:

¿Cuanto se demora una mujer negra en botar la basura? Respuesta: 9 meses.

Si tuviera que nombrar todas las malas atenciones y predisposiciones que la gente tuvo hacia mi o mi familia, estaría acá sentada hasta el fin de mes contándoles con lujo y detalles.

Mi madre nunca me ha hablado mal de mi Padre, es más me puso un nombre que es bilingüe en Ingles y español porque sabía que algún día yo iría a USA a buscar mi propia verdad. Y así fue.

Corrían ya los anos 90’s y era una alumna de psicología. En ese entonces tenia un pololo (novio) que era conocido por los medios ya que era y es el primer rapero famoso de Chile. El tipo que muchas de ustedes ya han descrito y comentado en artículos pasados, el que quería una novia exótica porque ya había tenido mujeres negras, el que me trataba de enseñar e indicar como vestirme, como lucir y que aceites ponerme en mi cuerpo, porque según el, así lo hacia su ex haitiana. El que coleccionaba mujeres negras para así mas tarde divulgar que tan buenas somos en la cama.

El había sido mi primer amor, por años fui considerada la patito feo del colegio y de amistades, y un día la patita fea se convirtió en una tigresa feroz.  Entre esta relación que cada día me martillaba y lastimaba mi auto estima y entre estar en clases con estudiantes de psicología que solo iban con el objetivo de buscar más chicas, o de afiatarse una encamada con alguien, es que decidí dejarlo todo y emigrar por las mías a USA.

Ya han pasado 2 décadas que estoy viviendo afuera y Chile sigue igual en muchos aspectos, pero ahora el nivel de racismo es mucho peor y esto es una clara indicación que nos falta mucho como sociedad . En los últimos 10 años les ha llegado una enorme cantidad de inmigrantes negros de países como Haití, Cuba, Colombia, Senegal, y Nigeria. En mi ciudad en particular se ha convertido en lo que ellos llaman “Pequeña Bogotá” o Antofolombia.  Lo mas interesante y triste de mi ultima visita a Chile, fue el poder ver gente como yo recibiendo el mismo trato, el mismo desprecio, y las mismas humillaciones, y a veces inclusive mucho mas desgarradoras.

Soy una de las primeras afrochilenas. Testimonio

Ahí tenemos el caso de Joan Favril, y así como ellas hay muchos que están día a día viviendo un racismo tan colonial y obsoleto, una mala copia del racismo yankee vivido en los anos 60’s.  Con mas tristeza me toco ver y oír de seres queridos frases como “¡Ahh esos negros! Son todos delicuentes!”, “Son tan culonas las mujeres negras, sus culos parecen un gran zapallo! “, o “Yo no voy al centro de la ciudad, porque esos negros colombianos se adueñaron de la calle Pratt, y es puro crimen y violencia allí” , “no soporto a las negras culias!” frases así, seguidos por… “Pero no tu, no tu Keka, tu no cuentas, tu eres distinta” “Cuando me refiero a los negros, hablo de ellos pero no de ti”

Mi estadía en Chile fue mas que triste, decepcionante. Al mismo tiempo no recomendaría a ninguna persona negra visitar, ni vivir en ese país, aunque existen sitios hermosísimos, la naturaleza se ha dado en forma bella allí, sin embargo son sus habitantes los que necesitan y deberían tener mas amplias sus mentes y o empezar por educarse a si mismos.  Con el internet a la mano, hoy en dia, ya no hay excusas para aquellos que se mantienen mal informados y o propagan ideas caducas y negativas a las generaciones por venir, es por eso que desde aquí aplaudo a todo aquel hermano o hermana negra que valientemente y por necesidad económica decidan quedarse en un país como Chile.

Si soy una de las pioneras de mi ciudad y de mi país, y como tal tengo presente el honor y la grandísima responsabilidad que debo tener con mi gente Afro en Chile.  Quiero que sus voces sean escuchadas y respetadas. Me cansé de leer noticias nefastas, y espero alguna día ver el reencuentro absoluto de una nación que ahora ya esta mezclada, ¡con esa hermosura tan nuestra y tan del alma! Somos negros del desierto, del mar y de las montañas.

 

keka grantKeka Grant es una artista visual. Por el día hace trabajo social en una agencia estatal y en las tardes pinta al oleo. Aficionada al esoterismo, también la puedes encontrar  haciendo comedia en algún lugar de Oakland, California.

2 comentarios

  1. Muy buena publicación, me gustaría que ella también escribiera la otra parte de su historia de cuando se encontró con su otro origen cultural, es decir el afroamericano. Yo soy mexicana, pero cuando fui a Canadá y conocí a los indígenas canadienses, me di cuenta de muchas cosas que las elites blancas en México nos cuentan para hacernos creer que ellos fueron mejores que los anglosajones, reducen el problema sin consideran que este tiene muchas aristas, fue allí donde me di cuenta que la gran mayoría de los mexicanos como el 80% en realidad somos indígenas asimilados, no mestizos como se nos ha hecho creer para invisibilizar los privilegios de los blancos y normalizar el racismo.

  2. Hola Keka, conocí a Chile hace largos años, cuando los afros eramos exóticos y nos decían cholos y las chilenas se afanaban por toca mi cabello y saber si mi poto era natural. Sólo me conocían por la cumbia y el café. Alguna compañera de la escuela de medicina me invitó a su casa para conocer el mito del afro como atleta y acróbata sexual o simplemente quería que les mostrara mi pena. Viví de adentro el racismo contra los mapuches y cuando llamaban a lista y escuchaban sus apellidos mis condiscípulos gritaban a coro: “inglés, alemán, polaco,… etc”, pero no es de sorprenderse, en Colombia donde la población afro se mestizo con la mezcla de indígenas y descendientes de españoles los nativos juran que nunca estuvimos allí, pero bailan bundes, bambucos, usan la palabra ají el cual definen como chebere, que no chévere pues su étimo es sebede, su español está lleno de vocablos de origen africano así como en Chile quedaron en el lenguaje cotidiano; cueca, que debe escribirse clueca, cuando la gallina quiere empollar, combo, para referirse a un puñetazo, coquimbo, coquimbano para hablar de esta provincia central, que traduce cabeza pelada. De todos modos Chile nos aportó al gran historiador Rolando Mellafe con sus obras: “La Esclavitud En Hispanoamerica (eudeba 1959) e “Introducción A La Historia De La Esclavitud En Chile”, entre otras obras. En la última nos enseña como Valparaiso y Santiago fueron mercados de vidas humanas, en el lenguaje racista colonial “mercado negrero”. Actualmente unos diez años tengo relaciones de cooperación con una historiadora mestiza del sur de Chile, en el tema de afrochilenistica y en mi caso en marzo publico dos libros: “Improntas Africanas En El Español De América” y un “Diccionario De Afroamericanismos”.

    Será un placer nos comuniquemos fuera de este importantísimo blogg. Un abrazo y mucho axé.

    Rafael Pereachalá Alumá.

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