Tu rabia es legítima: guía para entender el «tone policing»
Puede que lo hayas padecido en reuniones de trabajo, en asambleas, en cenas familiares o en redes sociales. No sabes nombrarlo pero lo conoces bien. No requiere insultos ni violencia explícita. Basta con una frase aparentemente razonable para desactivar cualquier denuncia de injusticia. Esa táctica tiene un nombre en inglés, tone policing, y empieza a conocerse en el mundo hispanohablante como vigilancia del tono. Se trata de desplazar la atención de lo que se dice hacia cómo se dice, invalidando el contenido de un mensaje por la emoción con que se expresa.
Cuando una persona racializada señala una discriminación en su lugar de trabajo y recibe como respuesta «entiendo lo que dices, pero con ese tono no vas a conseguir nada», está experimentando tone policing. Cuando una mujer negra de...




















