Con la que está cayendo y tú cultivando tomates. Las prohibiciones para los negros.

Imagen (https://depositphotos.com)

Seguramente si fuese una persona blanca, aparecería en las teles como «experta» para contar sobre cómo se cuida el medioambiente desde casa. Pero como no es el caso, se nos llama para hablar de racismo y experiencias dolorosas revictimizadoras. Así es, la lucha medioambiental también se racializa. 

Tener un huerto para muchas de nosotras no es una moda. Quién me conoce personalmente sabe que cultivo hace muchísimos años. Primero alquilaba un huerto y luego, desde de la COVID, decidí cultivar en la terraza. 

Hace poco me dijeron «con la que está cayendo y tú cultivando tomates». Pues yo pensaba que eso era bueno: que tener abejas y mariposas en la terraza, con lo que cuesta verlas en una ciudad, era maravilloso y que comer las acelgas que siembro yo misma era de mis mejores contribuciones al planeta.

El huerto además es la vida verde que no se prioriza en los barrios obreros; la terapia alternativa para calmar la ansiedad y qué decir de lo contenta que te pones cuando ves que CRECE LO QUE HAS SEMBRADO.


Antoinette Torres Soler (2017)
Huerto 2023

Pero no, parece que socialmente ese no debe ser mi rol como mujer negra. Se necesita que me suba a todos los trenes de sufrimiento, que esté llorando por cada racista que me encuentre, es decir llorar todos los días; que me esté quejando todo el rato y sobre todo marcándole el paso al resto no vaya ser que se atrevan a ser diferentes. Se necesita que no disfrute y que se vea una contradicción entre mi deseo de celebrar mi negritud y mi forma de luchar.

No podemos emprender porque es capitalista, no podemos querer a Obama con sus contradicciones porque hizo no se qué, no podemos mencionar y querer a Chimamanda con sus contradicciones y encima tampoco podemos querer a Malcom X porque era un machista. Y entonces, ¿Qué podemos hacer para que tu blanquitud no se vea amenazada? ¿Qué me dejas hacer y qué no? Porque es eso. ¿Qué te hace pensar que esas feministas que encumbras, no eran racistas? Claro que lo eran y muchas lo siguen siendo, pero en tu caso todo el mundo empatiza con tus preferencias y hasta las disculpa. 

Y eso es el racismo. Tú tienes derecho a ser humana y yo debo comportarme como un estereotipo. Querer recordar lo importante que fue el libro Americanah para tantísimas mujeres negras o el discurso «El peligro de una historia única» no nos otorga todos los defectos y fallos que tampoco muchas compartimos de Chimamanda. De la misma manera que tu amor por el cine clásico de Audrey Hepburn, películas como «Lo que el viento se llevó» o «Grease», no te hace racista.

Chimamanda Adichie, escritora nigeriana

Que me guste la música clásica, no significa que no me quiera como negra y tener un huerto, no es incoherente. Tener que aclara toda esta obviedad es lo escandaloso. Pero el equilibrio en el antirracismo lo consigues hablando siempre de tu libro, distanciándote de lo que «debe ser» que a veces no coincide con lo correcto, alejándote de la gente que no soporta que el resto sea feliz y así, entre estar más atenta a los tomates y urdir un gran plan para joderle la vida a la gente, obviamente siempre elegiré cuidar de mis tomates. 


Autora: Antoinette Torres Soler/ Directora y fundadora de Afroféminas (2014)

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