Pepita, el esqueleto de más de 10000 años del Museo de Nerja, era de una mujer negra


Piel negra, pelo rizado, labios gruesos y nariz ancha: así era ‘Pepita’: así era ‘Pepita’, el esqueleto de casi 10.000 años de antigüedad que fue hallado en la década de los 80 en la Cueva de Nerja (Málaga) y que ahora, gracias al 3D y la inteligencia artificial, ha vuelto a la vida en el museo de la ciudad.

La Fundación Cueva de Nerja ha realizado una reconstrucción facial de ‘Pepita’, como se bautizó «cariñosamente» al esqueleto de esta joven prehistórica, que tras un largo procedimiento tecnológico ha cobrado vida virtualmente en el Museo de Nerja, donde se exhiben los restos, para que el público pueda ver cómo era e interactuar con ella.

La osamenta fue hallada en 1982 en la Sala de la Torca de la Cueva de Nerja durante las excavaciones arqueológicas dirigidas por el profesor Manuel Pellicer. Se trata de una pieza muy singular, dado que es uno de los esqueletos epipaleolíticos mejor conservados de Europa.

«Es la pieza más emblemática del Museo de Nerja», ha destacado este miércoles el director del centro, Juan Bautista Salado, que ha celebrado que las nuevas tecnologías hayan permitido «devolver a la vida contemporánea» a ‘Pepita’.

El estudio de su esqueleto ha sido uno de los principales objetivos de la Fundación Cueva de Nerja a lo largo de los años, puesto que no es habitual que unos restos de más de 9.900 años muestren una conservación tan óptima.

Los últimos trabajos se han centrado en determinar cómo podría ser su rostro en vida, y hoy se han mostrado los resultados.

¿Cómo era Pepita?

La ‘Pepita’ que ha revivido en el Museo de Nerja es negra, tiene el pelo rizado y le han puesto ojos azules. Tenía una nariz voluminosa y una mandíbula protuberante. Su cráneo es alargado y muy estrecho y sus órbitas oculares están muy juntas.

Se estima que la joven falleció en torno a los 19 años y que medía alrededor de 150 centímetros, inferior a la media de su sexo. Su dieta se basaba en el consumo mayoritario de carne y de alimentos vegetales recolectados.



‘Pepita’ presenta huesos muy gráciles y poseía una musculatura débil, por lo que no parece que hubiera realizado grandes esfuerzos físicos, ha explicado Carmen Román, una de las especialistas que ha trabajado en su estudio y reconstrucción facial.

El estudio de las inserciones musculares y la longitud de los huesos del brazo izquierdo han revelado que era zurda y que padeció una severa infección en su oído izquierdo, que dejó su cicatriz en el cráneo.

La causa de la muerte no puede determinarse con exactitud, pero lo estadísticamente más probable es que falleciera por complicaciones de parto o durante el postparto.

La imagen de ‘Pepita’ puede verse desde ahora en una pantalla táctil del Museo de Nerja, donde por primera vez se aúna la reconstrucción facial con la inteligencia artificial, lo que lo convierte en un referente a nivel nacional en alta tecnología aplicada a la museografía.

Dotada con inteligencia artificial, ‘Pepita’ puede interactuar con el público y responder a sus preguntas. Hoy le han formulado varias, como cuántos años tiene: «Tengo 10.000 años», ha respondido ella.

Para llegar a este resultado final se ha llevado a cabo un largo procedimiento que se inició con la realización del modelado del cráneo de la pieza mediante su escaneado y procesado en 3D. Una vez realizado este primer paso, el cráneo fue importado a un programa de animación para su aproximación facial.

Para la reconstrucción de la cara de ‘Pepita’ se han utilizado los protocolos antropológicos más fiables para obtener la morfología básica, y gracias a otro programa informático se le ha dado el modelado final que ha servido de base para su posterior renderización y digitalización.

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