Así se lucha contra la putrefacción de la extrema derecha


Tenemos tantos deseos de ver el final de la extrema derecha en España que todo nos parece un síntoma de que está llegando. Ya sea por los resultados en Andalucía, por la guerra de la “Maca” o por el impresentable de Castilla y León.

Lo cierto es que hablamos de ellos más de la cuenta y siempre se olvida que se trata de los nuevos nazis, de un partido a años luz del espíritu de la Constitución española (gracias oposiciones por hacérmelo saber).

Sin embargo sí que es cierto que el viento ya no está tan a su favor. Esta gente se mueve en el odio y se aprovecha de la vulnerabilidad social. Han sido especialistas en enfrentar a la clase obrera  con los migrantes, pero reformas, como la laboral que lideró Yolanda Díaz, ayudan a responder a esa manipulación. ¿Tenéis idea de cuánta gente migrante, cuántos migrantes, se han visto beneficiados con esa reforma? Gente a la que no le hacían indefinida pese a llevar un montón de años trabajando, los trabajadores extranjeros en estado de precariedad. Para hablar de racismo institucional hay que bajar al barro porque de lo contrario sólo es una frase muy bonita en redes.

Ya no valen las “alertas antifascistas” donde se nos pedía a los negros y migrantes arrimar el hombro sin obtener nada a cambio. El modelo de Yolanda no excluye, es bastante claro y beneficia a todos por igual.

Aún así reconozco que el gobierno se está dejando la piel ante muchas situaciones excepcionales y lo difícil que lo va a tener para revalidar mandato, pero tengo muchas esperanzas de entonar la conocida canción de Pablo Milanés el día de las elecciones.


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VOX también llegó para desafiar los avances de la civilización, algo así tan obvio como que la educación en Igualdad no se le debe llamar “guerra cultural” sino simplemente educación cívica. Tenemos adolescentes y jóvenes machistas y racistas, homófobos o acosadores. Se entiende que esto suena muy mal, es realmente doloroso, pero es la realidad nos guste o no. Algo se está haciendo muy mal para que esto ocurra. Por eso, en nombre de ello, un bravo para la campaña de “los hombres blandengues”. Esta forma de luchar es muy efectiva y si alguien está en contra de la corresponsabilidad, se convierte en el mejor argumento para que estas acciones existan. La violencia de género y homófoba no es un invento de la izquierda y los ultras testoterónicos lo saben…

Resumiendo creo que la izquierda está despertando con menos soniquetes y más acciones concretas. Se nota desde fuera que se está trabajando y siendo así en Afroféminas siempre encontraréis a una aliada absolutamente desinteresada que cree en el Ubuntu de Mandela, en el consenso y en la transformación social.

Afroféminas

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