Machismos y micromachismos en aliados feministas

Muchos son los ciudadanos masculinos que se han unido al apoyo al movimiento feminista en los últimos años, recibiendo de su participación el nombre de “aliado feminista”, entre otros nombres.

Si bien el apoyo masculino puede ser de gran utilidad para acabar con la discriminación que sufren las mujeres en el entramado social patriarcal, la autodenominación de “aliado” como forma de no involucrarse con el grupo de hombres machistas puede acarrear algunas consecuencias negativas relacionadas con la no admisión de patrones machistas dentro del propio comportamiento, o bien podría ocurrir lo contrario, rechazando cualquier comportamiento machista como forma de participación activa dentro del movimiento.

Para conocer la respuesta, hice un cuestionario en el que participaron 260 mujeres a las que se les preguntaba por la presencia o ausencia de este tipo de actitudes dentro del comportamiento de sus amigos y novios aliados, cuyos resultados vamos a ver.

Una de las preguntas del cuestionario se refería a si dichas mujeres se habían sentido sexualizadas por sus amigos feministas alguna vez. Las respuestas que obtuve a esta pregunta fueron afirmativas en un 59,8% frente a un 40,2% negativas. En relación a esta pregunta, también les pregunté si habían escuchado a sus amigos o novios feministas realizar bromas sexistas, obteniendo respuestas afirmativas en un 77,7% frente a un 22,3% negativas, y si habían hecho comentarios sexistas alguna vez con respecto a otras mujeres, obteniendo unos datos afirmativos del 66,8% frente a un 33,2% de datos negativos. En esta misma línea, respondieron a la pregunta de si alguna vez dichos compañeros habían realizado comentarios negativos sobre su aspecto físico, obteniendo un 68,5% de respuestas negativas frente a un 31,5% de respuestas afirmativas. Terminando este bloque, también se les preguntó si se habían sentido alguna vez escuchadas por fines sexuales, a lo que el 64,2% respondieron de forma negativa, frente al 35,8% que lo hicieron de forma positiva.

En definitiva, la mayoría de las mujeres participantes se habían sentido sexualizadas por sus homólogos feministas y habían escuchado de los mismos comentarios y bromas sexistas. Sin embargo, la mayoría de ellas se habían sentido escuchadas por ellos de forma desinteresada en términos sexuales y no habían escuchado comentarios negativos sobre su aspecto físico.


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En el siguiente bloque se les preguntó por determinaciones intrusivas que hubiesen tomado sus compañeros con respecto a ellas. La primera cuestión se refería a si alguna vez las encuestadas habían sido aconsejadas sobre algún aspecto de su vida, sin haberlo pedido, por parte de sus amigos o novios feministas, a lo que se obtuvieron un 53,5% de respuestas afirmativas frente a un 46,5% de respuestas negativas. Es esta misma línea, se preguntó sobre si habían escuchado recomendaciones sobre qué hacer con cuerpos, a lo que se obtuvieron un 65,9% de respuestas negativas frente a un 34,1% de respuestas positivas. Finalmente, el 50,2% alegó haber escuchado alguna afirmación en base a su condición de mujeres, mientras que el 49,8% alegó lo contrario.

De estos últimos resultados, podríamos leer que la mayoría de los aliados feministas referidos tienen interiorizado no realizar comentarios sobre el cuerpo de sus amigas, aunque también la mayoría se ha sentido alguna vez con la libertad de realizar recomendaciones y especulaciones de otra tipología.

El siguiente bloque se refería a la posición que las encuestadas sentían tener en situaciones de interacción social. En la primera pregunta, el 53,8% de las encuestadas afirmaron haber sido refutadas de forma despectiva frente a un 46,2% que negaron haberlo sido. En cuanto a si sus compañeros las habían explicado algo que sabían mejor que ellos, el 71,2% respondieron de forma afirmativa mientras el 28,8% respondieron de forma negativa. En la siguiente pregunta, el 58,1% respondió que sí habían sido interrumpidas en una conversación por algo que sus compañeros consideraban más importante frente a un 41,9% que negaron haberlo sido. Respecto a si alguna vez habían sentido que sus compañeros aliados desvalorizaban su opinión, el 55,4% afirmaron haberlo sentido así mientras que el 44,6% negó haberlo sentido. En lo referido a si alguna vez habían sentido que sus opiniones eran menos valoradas que las de sus colegas masculinos, el 60,7% negó haberlo percibido frente a un 39,3% que lo afirmó. También la mayoría, un 52,5%, mantuvo no haber sentido que se esperasen cosas de ellas que no se esperaban de sus compañeros masculinos, frente al 47,5% que lo afirmó.

De estas respuestas podríamos entender que la mayoría de las mujeres han sentido interrumpidas y desvalorizadas sus opiniones, aunque la mayoría de ellas no atribuye a esta cuestión un significado de género, ya que la mayoría mantiene no haber sentido una desigualdad de trato con respecto del resto de sus amigos masculinos.

En cuanto a las agresiones más directas, la mayoría mantiene no haber sido violentada ni física ni verbalmente por los hombres en cuestión. Para ser exactos, el 74,9% negó haber recibido una agresión verbal frente al 25,1% que lo afirmó. El número de negativos se incrementó cuando se preguntó por las agresiones físicas al 95,8% frente al 4,2% de respuestas positivas.

Lo que se puede entender de esto último es que, aunque la mayoría de aliados rechazan las actitudes de agresión física o verbal, es la última que se da en mayor proporción.

Finalmente, se les preguntó por la posición de sus amigos con respecto al feminismo. 

Según el 50,6% de las encuestadas, han escuchado alguna vez a sus compañeros aliados negar tener micromachismos, mientras que el 49,4% niega haber escuchado tal cosa. Sin embargo, las respuestas indican que tenderían a ser más perspicaces con sus amigos, ya que el 68,3% dice haber visto a sus compañeros corregir a otros por algún comportamiento machista expresado, frente al 31,7% que niega haber visto tal corrección. También, a pesar de no leer en las respuestas que exista una tendencia mayoritaria a percibir los machismos en el propio comportamiento, la mayoría, el 58% , afirma haber visto a sus amigos retractarse por alguna cuestión machista señalada, frente al 42% que lo niega. Tampoco parecería, según las respuestas, que la mayoría se acogiese a una ideología de izquierdas para no revisarse, ya que el 66,9% de las encuestadas niega haber oído dicha excusa, frente al 33,1% que sí lo ha hecho. Por último, la mayoría de las encuestadas, el 65,9%, afirmó haber sentido que sus compañeros aliados han quitado importancia alguna vez a alguna cuestión feminista planteada por ellas, mientras que el 34,1% afirmó lo contrario.

Aunque es difícil generalizar una encuesta pequeña a toda la población femenina, los primeros resultados arrojados con respecto a las mujeres encuestadas es que la mayoría percibe en sus compañeros aliados un comportamiento oscilante entre actitudes machistas y actitudes feministas, si bien existe un porcentaje mayor en actitudes machistas, sobre todo las que serían menos evidentes. También sería interesante conocer la percepción de dichos aliados para hacer una comparación más exhaustiva, así como comparar dichas inclinaciones con respecto a otros hombres que no se autodenominen aliados, para conocer si existe una diferencia lo suficientemente grande entre ambas clases posiciones.

Sin embargo, de los resultados que a día de hoy tenemos se puede sacar la misma conclusión dicho en positivo o en negativo, que existe una tendencia al patriarcado a pesar del feminismo o que existe una tendencia al feminismo a pesar del patriarcado. En cualquier caso, es importante recordar que una tendencia natural a comportamientos dominantes supone el deber de vigilar con más mimo su fuente para que no derrame un solo porcentaje en cuestiones de desigualdad para con sus compañeras.


Sheila Alvarez
Sheila Alvarez

@sheilalvarezzz


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