Corazón que ríe, corazón que llora: cuentos verdaderos de mi infancia

Maryse Condé es una autora guadalupeña de fama internacional. Es considerada como una de las grandes figuras de la literatura antillana. En 1993, fue la primera mujer que recibió el Premio Putterbaugh, otorgado por los Estados Unidos a escritores francófonos. Su obra literaria abarca temas fundamentales para las comunidades negras como la esclavitud, el colonialismo o la búsqueda identitaria.

En su autobiografía Corazón que ríe, corazón que llora (2001), la escritora echa la vista atrás para recordar su infancia y su juventud. Nacida en 1937 en el seno de una familia acomodada, Maryse Condé ha crecido entre Pointe-à-Pitre (Guadalupe) y París. Sus padres están muy orgullosos de su éxito social y sobre todo de su cultura occidental que se han empeñado en inculcar a sus hijos. En cambio, reniegan de sus raíces antillanas. Así, en casa no se debe hablar criollo sino francés. Por ende, la pequeña Maryse tendrá que recorrer un camino muy largo para tomar consciencia de su identidad negra.

A lo largo del relato, Maryse Condé enfatiza su relación con sus padres. En efecto, la educación de los padres condiciona en gran medida la construcción identitaria de los niños. Por lo tanto, leyendo este libro, me surgieron varias preguntas que, a mi parecer, los padres de niños y niñas racializados deberían hacerse. ¿Cómo ayudar a sus hijos a lidiar con el racismo? ¿Cómo enseñarles una historia llena de violencia, desarraigo y resistencia pero que, con todo, les pertenece? En fin, ¿cómo guiarles para que aprenden a amarse? Esta reflexión es aún más complicada para los padres que todavía no han conseguido reconciliarse con su propia identidad. La madre de la protagonista es una de ellos. Toda su vida ha sido una lucha contra su propio pasado ; un pasado muy traumático marcado por la esclavitud. 

En suma, recomendaría esta lectura a todos los amantes de Maryse Condé o a los que deseen descubrirla. Los recuerdos de su niñez nos permiten entender por qué la escritura ha sido liberadora para ella. En una entrevista en 2007, la autora declaró : «Escribo sobre la esclavitud, sobre África, sobre la condición de los negros a lo largo y ancho del planeta porque quiero ordenar mis ideas, entender el mundo que me rodea y estar en paz conmigo misma. (…) Escribir es para mí una especie de terapia».


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