Massiel Valdez: “No nacemos imperfectos, llegamos completos a este mundo y mi cabello no iba a ser menos”

Veo a Massiel Valdez en cada una de las palabras que escribe, con apóstrofes, con jerga y llenando su texto de una oralidad dominicana que, pese a haber llegado de niña a Barcelona, ha decidido no dejar atrás. Sus respuestas están impregnadas de su energía, de su forma de mirar hacia adelante y de su maratón, como ella misma lo define, incesante, pero sobre todo de la generosidad que también evidencia en las redes sociales. En ellas comparte conocimiento y autoestima grupal para un sector poblacional, las mujeres negras, que de tan poco querido que ha sido, también a nivel estético, se ha llegado a autoodiar. 

Massiel navega entre los dos mundos que considera suyos por derecho y porque le llenan el pecho tanto como se lo vacían, en función de los momentos bonitos y de los que lo son menos. 

De su periplo, de sus búsquedas y hallazgos identitarios nace “Mi espacio rizado”, su apuesta por una peluquería dedicada al cabello natural que brota desde el amor hacia la belleza de cada uno de los muelles que conversan y conectan con sus ancestras africanas. Precisamente por lo anterior, su discurso tiene una dimensión política derivada de su reconocimiento como una de las piezas arrancadas de otro continente en otro tiempo. 

Pronto impartirá formación, con el objetivo de que la conciencia y el cabello continúen yendo siempre de la mano.

Tú estabas bien posicionada a nivel laboral y un buen día reconociste que tu trabajo no te hacía feliz 

¿Cómo fue ese proceso de caer en la cuenta de que querías explorar otros ámbitos?

Hola Lucia! Muchas gracias por la invitación y por tenerme en cuenta. Pues sí, a nivel laboral había logrado estabilidad a lo largo de los años, me dedicaba, en el sector empresarial, al desarrollo de negocios. Al ser una persona naturalmente sociable y tener idiomas, me resultaba relativamente fácil hablar con directivos y empresarios. 

Con el paso del tiempo iba notando que no era feliz, que la venta me resultaba algo tediosa y no era una cualidad innata en mí, por tanto tenía que forzar las cosas. Además de la presión a la que estás sometida para llegar a los resultados que se esperan de ti.

Siempre he sido muy inquieta e inconformista, siempre he ido a por más y no me he conformado con tomar cualquier camino, entendí que quería crear un cambio en la sociedad, en quienes me rodean y así lo hice, lo estoy haciendo o, al menos, eso creo hehe

¿Te dio miedo dejar tu trabajo?

Me daba muchísimo miedo dejar mi trabajo. Me considero una persona naturalmente miedosa y al final descubrí la clave: Como a lo largo de la vida iba a tener miedo, ¡pues me hice amiga de él! 🙂 ¡Y lo hice con miedo! Es mi consejo, si quieres hacerlo: ¡hazlo con miedo, pero hazlo! 😉

¿Qué te atraía del mundo de la peluquería? 

De la peluquería de cabello liso convencional ¡NO ME ATRAÍA NADA! Ahora bien, cuando empecé a dejar mi cabello natural, mi interés se volcó en el tema del cabello al 100%, buscaba técnicas de definición de rizos, técnicas de lavado, tipo de productos, mascarillas caseras, etc.

¡DE LA PELUQUERÍA RIZADA ME ATRAJO TODO! Lo feliz que somos las rizadas al ver que alguien entiende nuestro pelo, lo bello de cada espiral, lo maleable de nuestros rizos, su diversidad, variedad y forma. La historia y como el cabello nos conecta a nuestra esencia.

De modo que no era la peluquería en términos generales la que despertaba tu atención sino la que se centraba en el pelo afro…

Exacto. En mi entorno recibí una educación estética centrada en lo europeo-caucásico. Es decir, se percibe mejor a una persona de tez clara, pelo lacio y nariz recta. Por el contrario, no se reconoce estéticamente bonito el pelo fuerte, como es considerado el pelo afro, ni los rasgos comunes en las personas negras, como puede ser tener una nariz ancha, etc…

Precisamente por lo anterior, yo solía recibir muchos piropos por mi piel y ojos claros, pero burlas cuando se trataba de mi cabello. En Marzo de 2017 (mes de mi cumple), recuerdo haberme dicho a mí misma “tal vez me saldrán dragones de la cabeza”, pero aun así … ¡no pienso alisarme más! Ya que, y hablo a nivel personal, en mi familia se nos infundía mucho miedo al cabello natural: “péinate, alísate, ve p’al salón!” ¡Y estaba harta! No nacemos imperfectos, llegamos  completos a este mundo y mi cabello no iba a ser menos.

¿Coincidió tu interés por la peluquería justo con el momento en que dejaste crecer tu cabello natural?

Mi interés por la peluquería afrorizada surgió a lo largo del tiempo, le fui cogiendo amor a mi cabello, me pertenecía, es parte de mí. Recuerdo la primera vez que me duché de pies a cabeza ya con todo mi cabello natural, fue una conexión brutal, ¡lloré!

¿Y cómo fue esa transición hacia el cabello natural ?

Fue muy duro, muy difícil, no entendía nada. Viví situaciones de racismo, la gente me trataba y miraba diferente. La pregunta “¿DE-DÓN-DE-ERES?” se volvió habitual y yo no comprendía nada. Seguía siendo la misma persona, mi entorno era el mismo, pero la reacción de los demás ante mi presencia cambiaba O_o Incluso a mi familia, al principio, le costó aceptarlo. Tuve que reivindicar mi posición y reclamar mi derecho, libertad y espacio para llevar mi pelo como quería.

¿Qué te hubiera gustado saber mientras estabas inmersa en ese cambio?

Que sería el proceso más enriquecedor, transformador, bonito y, a la vez, doloroso de mi vida.

¿Cuánto de político, más allá de lo estético, tuvo tu decisión?

Lo personal es político. Como seres humanos, nacemos con unos derechos y uno de ellos es “el derecho a la propia imagen”. Como mujer adulta e independiente, reivindico mi derecho a lucir mi cabello tal y como nace de mi cabeza. E incluso si me quiero hacer un “blow out” es decir lasear (alisar) el pelo con calor (nunca con químicos), si decido hacerlo, que sea mi decisión y nunca una imposición social. Creo mucho en el derecho a ser nosotros mismos, digan lo que digan las nuevas tendencias, de ahora o de antes, porque nuestro pelo es más que una moda, es IDENTIDAD.

¿Y cuánto ha pesado tu origen dominicano y tu experiencia migratoria en Barcelona para llevar a cabo tu trabajo?

¡Para bien y mucho! 🙂 Vengo de una familia que me ha bañado en valores. A lo largo de mi infancia, pasaba cada verano junto a mis abuelos, mamá (mi abuela) Brígida, cariñosamente apodada Nenengue, y mi abuelo Francisco, cariñosamente apodado Panchito. Ellos, junto a mi campo, mis primos, familiares, amigos y vecinos, eran una brisa de aire fresco para mi vida y para mis sentidos. 

Aprendía de ellos, de su humildad, de su calidez, de su forma de vivir y de sentir. 

A su vez, conocí el endorracismo, que quiere decir que nos discriminamos a nosotros mismos. No logré ponerle nombre a esa discriminación que veía en casa o en la calle, “endorracismo”, hasta mi edad adulta.

Esto de la identidad es toda una maratón. ¡Si estás comenzando a indagar sobre tu identidad te envío toneladas de paciencia, hazte amiga del tiempo! 

 Antes me quejaba por pertenecer a dos mundos, me hubiera encantado pertenecer sólo a uno y que mi vida fuera fácil. Veo cantidad de gente que ha migrado a España que se siente española y tiene acento español. A mí me hubiera encantado ser así, porque, por lo que veo, conlleva menos dolores de cabeza, identitariamente hablando.

 ¡Resulta que no! Que el destino quiso premiarme con dos mundos y he podido quedarme con lo bueno de ambos. La sinceridad catalana junto con la dulzura dominicana y así, infinidad de cosas. El camino hacia mi identidad no fue fácil, pues requiere de mucho análisis, de tropiezos y de autoconocimiento, pero el truco está en siempre, siempre, siempre: VOLVER A LEVANTARSE. 

¿A raíz de qué se desarrolló tu vis reivindicativa? 

¡Siempre fui la rebelde de mi casa, con diferencia! haha Decía lo que pensaba, era la oveja guerrera. Y mira que “dirían las estadísticas” que no, que lo normal es que fuera una niña insulsa y sumisa e incluso dependiente, ya que soy hija única. 

¡Pero qué va! Anda que no le di dolores de cabeza a mi madre. Mami si me lees, lo siento, ja ja, excúsame. “Eres muy independiente”, me decía

¿Que cómo llegó mi vis reivindicativa? Pues porque  la constante crítica a mi pelo y el tener que ir religiosamente cada semana a la peluquería, el calor del blower (secador), etc… me retumbaban en la cabeza.

Me dije a mí misma: ¿Cómo puede ser que se le tenga tanto miedo a mi cabello? 

¿Acaso mi cabello no soy yo? ¿no forma parte de mí? y alentada por mi chico de entonces decidí emprender el camino. Siempre le agradeceré ese empujoncito del principio.

¿Qué diferencia hay entre trabajar desde esa conciencia política con el pelo afro y no hacerlo? 

Cuando tienes conciencia política haces las cosas desde el respeto, las chicas y chicos afro que vienen a mi espacio rizado se sienten queridxs, respetadxs, amadxs, protegidxs. Nuestra identidad se merece toda la admiración y el respeto del mundo, NO somos menos (ni más tampoco 🙂 ), somos seres humanos que han venido a la tierra a ser amados y respetados, tengan el tono de piel que tengan, tengan la textura capilar que tengan.

Trabajar sin conciencia política es  pues trabajar en el mundo de la peluquería, no es ni mejor ni peor que lo que hago, es simplemente un punto de vista distinto, más enfocado en la estética.

¿Lo notan tus clientxs? ¿Qué te dicen?

Mis clientxs en la pelu se sienten como en casa, encuentran libros de Rubén H. Bermúdez, de Desirée Bela-Lobbede, de ti, jaja, también disponen de obras escritas por autorxs dominicanxs y para lxs peques, hay cuentos infantiles en los que la diversidad es un eje central. A ellxs les encanta la experiencia y se van muy felices y agradecidos. 

Aprovecho para agradecer su apoyo desde el día 0 a mis amigas y clientes.

¿Qué es lo más bonito que te ha pasado en tu peluquería? 

¡Oh! Je, je, pues hay chicas que se emocionan y han llegado a llorar al ver el resultado de su melena, me abrazan, me dan las gracias… Eso me  emociona mucho. ¡Lo que más me enternece es ver la carita de las niñas! ¡Se les ilumina al verse y sentirse guapas, al sentir que alguien las entiende y que su belleza vale y cuenta! 

Sólo de plasmarlo en papel se me pone la piel de gallina. Me hubiera gustado, en mi infancia, que alguien me dijera “no eres pelo malo”, ¡tu cabello es bueno, no ha hecho daño a nadie, sólo existen cabellos rizados, lisos, afros y ondulados, NUNCA “cabellos malos”!.

Una vez, una niña de 5 o 6 años me dijo: ¡volveré! refiriéndose a que volvería a la pelu y se comportó como una verdadera diva. Con toda la educación del mundo, se leyó la mayoría de libros infantiles y estaba tranquilita, en el asiento, ¡estaba en su salsa! 

La madre, súper agradecida, y su hermana mayor también estaban súper contentas. ¿Ves lo bonito? De verdad que fue una experiencia súper divertida e increíble. 

¿Esa niña cuando crezca dudará de su imagen personal y de su identidad? ¡La intuición me dice que no! 🙂 y eso me reconforta

¿Y qué hay de la formación? ¿cuánto te costó aprender a trabajar nuestros cabellos? ¿Es fácil adquirir nociones de peluquería en el Estado español cuando no se trata  del pelo liso? 

La formación es mi pasión, ¡me encanta aprender y me encanta enseñar! En República Dominicana estudié de la mano de Patricia Grassals, ella fue la persona que abrió el primer salón/primera peluquería rizada en República Dominicana, allá por 2011. Su salón se llama Go Natural Caribe y está en el sector de Gazcue, República Dominicana

Posteriormente, hace poquito, estuve en los Estados Unidos, de la mano de Nubia Suárez, precursora del método de core, llamado Rëzo Cut (cortar el pelo rizado o afro de manera circular, dándole forma, balance y cuerpo). Fue una experiencia increíble y aprendí muchísimo de la mano de ella y de todo su equipo.

Infinitas gracias a las que, hasta ahora, han sido mis mentoras a nivel de cabello Patricia y Nubia. Algún día espero ser la mitad de buena que ustedes 🙂

La formación es cara, los productos son caros, el tiempo es dinero y el dinero es tiempo. Toma tiempo aprender y para aprender hay que pagar. Si alguien encuentra caros mis servicios, me gustaría que leyera mi respuesta a esta pregunta varias veces, je je. 

En el estado Español no hay formaciones, es una de mis metas para este año empezar a formar a profesionales interesados en incursionar en el cabello rizado. Manténganse atentos que les avisaré

Indicas que recientemente has pasado un tiempo formándote en EEUU, ¿qué te ha aportado tu paso por ese país y qué sientes que has aportado tú al resto de compañeras?

La experiencia en EEUU fue increíble para mí. Actualmente, son los reyes del estilismo rizado, afro y ondulado. Estar allí me aportó conocimientos, práctica y un montón de aprendizaje que, poco a poco, iré plasmando. 

Siento que aporté al mercado americano mi enfoque identitario, mi enfoque empoderador en el que coincidí con otros hombres y mujeres. También mis maneras: soy suave, dulce, aunque con carácter.

¿Cómo se vive ahí el movimiento de pelo natural y qué diferencias encuentras con respecto a República Dominicana o al Estado español? 

Lo que veo, me comentan, siento y vivo es que en España, a cualquier mujer latina a nivel anímico le resulta más fácil dejar su cabello natural, ya que en la República Dominicana o en Latinoamérica en general, la presión social y estética es mayor. 

Veo mucha hermandad en USA y en República Dominicana. Es difícil responder a esta pregunta porque pienso que una mujer blanca no vivirá la transición (del alisado al pelo natural) de la misma forma en la que lo vive una mujer afrodescendiente. Para nosotras, el precio a pagar es un poquito más caro. Estudios mostraron cómo, por ejemplo, si Michelle Obama hubiera lucido su cabello natural, su marido no hubiera ganado las elecciones. ¿Por qué? pues sencillo, se asocia el cabello naturalmente rizado o afro, con rebeldía, falta de aseo, etc… Son afirmaciones rotundamente falsas, nuestro cabello necesita el mismo mimo o más que el cabello liso, pero nunca se verá con los mismos ojos a una mujer caucásica rizada que a una mujer afrodescendiente. La mujer caucásica será considerada “exótica”u “original”, a mí me han llegado a llamar “extremista” o “rebelde” y en el fondo, os juro que soy un pan, ja, ja, ja. 🙂

¿Cuáles son los siguientes pasos que te planteas en tu ámbito? ¿Y dónde?

¡Empoderamiento infantil y femenino! Vengo de un matriarcado, mi abuela, mis tías y mi madre eran, son y han sido las encargadas de tirar p’alante el negocio, mientras que los hijos se encargaban de la casa. Quiero rendirles tributo. Con tanto amor recibido, no podía ser menos. 

Por otro lado, siento que tengo que darles a mis niños y niñsa lo que yo no tuve: REFERENTES. Esos niñas y niños que no han podido verse reflejados en los ojos de nadie. Haré algo para ustedes, pronto, lo prometo.

¿Y en qué orden me planteo hacerlo? Pues primero en Barcelona, luego Cataluña, más tarde Madrid y, por último pero no por ello menos importante, el resto de España. Me gustaría hacerlo en ese orden, aunque el orden de los factores no altera el resultado 🙂 ¡o sí! Je, je. 

¿A qué sientes que has renunciado por escoger un nuevo rumbo en tu vida y qué has ganado?

Renuncié  a la seguridad de saber lo que me toca hacer mañana, renuncié a saber que tendré un sueldo fijo, sí o sí y renuncié a la monotonía. Ahora bien, gané el joseo (un spanglish que viene de la palabra HUSTLER y significa “buscarse la vida”, “currárselo”).

Básicamente me toca luchar p’a comer cada día y recibir un sueldo. 

Gané días diversos, variados y no saber qué me espera mañana.

También he ganado corazones, poder llegar a tanta gente a través de mis palabras, de mi mensaje 🙂 y eso es muy bonito

¿Crees que fuera del activismo se entiende la dimensión política del pelo? ¿Cómo lo explicarías de manera sencilla ?

Hmmm no siempre se entiende, lo explicaría así:

Para las mujeres negras, mestizas, afrodescendientes, indígenas, etc… nuestro pelo es la manera que tenemos de decirle al mundo que nos aceptamos, valoramos y queremos TAL Y COMO SOMOS. Eso, en los tiempos que corren, es un acto político, reivindicativo y radical de AMOR PROPIO, cosa que no se ve mucho y que cuesta encontrar hoy en día.

Muchas gracias a lxs lectorxs, para más información me encontrarán en:

miespaciorizado@gmail.com o en instagram: @massielvaldez_ 


Lucía Mbomío

Periodista, actualmente en “Aquí la Tierra” en TVE
Twitter @luciambomio 
Istagram: luciambomio

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