Hacia el reconocimiento constitucional de los pueblos afromexicanos

Una bailarina del grupo de danzas afromexiicanas Obatalá de Oaxaca. Foto AJ+

El pasado 30 de abril se dio el primer paso para el reconocimiento de los pueblos afromexicanos, la Cámara de Senadores aprobó por unanimidad la reforma al Artículo Segundo constitucional en el que se incluye el Apartado C. Dice lo siguiente:

“Se reconoce como parte de la composición pluricultural de la Nación a los pueblos afromexicanos, a sus comunidades y reagrupamientos sociales y culturales, cualquiera que sea su autodenominación. Por equiparación a los indígenas, se les reconocen los mismos derechos a fin de garantizar su libre determinación, autonomía, desarrollo e inclusión social”.[1]

Esta iniciativa presentada por la senadora Susana Harp y el senador Martí Batres es la sexta en su tipo, desde 2006 han existido intentos en las Cámaras de Senadores y Diputados para que se dé el reconocimiento de los Afromexicanos en la Constitución a nivel federal. Sin embargo, es la primera vez que hay unanimidad, sólo falta la aprobación de la Cámara de Diputados para que pueda entrar en vigor la reforma. No se puede postergar más, es una deuda histórica que el Estado tiene con nosotros, porque formamos parte de México.

Es importante mencionar que este paso es el reflejo de años de lucha y resistencia de personas afromexicanas, negras y prietas, —cualquiera que sea su autodenominación—; el resultado del esfuerzo de las asociaciones civiles organizadas desde finales de la década de los noventa y del trabajo de académicos y académicas.

El reconocimiento constitucional es el primer paso para combatir la desigualdad estructural que se vive en México, un país que no reconoce su propio racismo y que prefiere pensar que todos somos iguales. Así es más fácil porque, para los demás, los Afromexicanos no existimos y dejamos de ser un problema. Necesitamos nombrarnos diferente.

Una de las consecuencias de la invisibilización de las poblaciones afromexicanas es la falta de estudios que documentan sus condiciones de vida. En 2015, en la Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se incorporó por primera vez una pregunta en torno a la identificación de la población afrodescendiente en México, aproximadamente 1.4 millones de personas se identificaron como afromexicanos[2]. De acuerdo con un perfil elaborado por el Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), una de cada seis personas afromexicanas es analfabeta, además, la proporción de personas afro que gana más de tres salarios mínimos es la mitad de la población en general[3].

Ser nombrados en la Constitución Política de México no hará que las desigualdades, injusticias y falta de oportunidades se terminen; no obstante, es el primer paso para que las personas afromexicanas sean incluidas en los censos de la población y en otros instrumentos estadísticos públicos. Con ello, podemos exigir las políticas públicas que se nos han negado y será posible que se valore la importancia de los aportes que las personas negras de México han hecho a la cultural y a la historia de nuestro país.

Vienen grandes retos con el reconocimiento a nivel constitucional, no podemos permitir que sólo sea un agregado al Artículo Segundo constitucional. Para que haya un verdadero avance para conseguir la justicia que la población afromexicana merece, es indispensable que haya recursos públicos, la creación de instituciones, el diseño de políticas públicas y programas sociales dirigidos a las personas afromexicanas.

No estamos pidiendo más derechos para la población afrodescendiente, se está pidiendo que tengamos las mismas oportunidades de acceder a los derechos que todas las personas tenemos por ser el simple hecho de ser mexicanas.


[1] Harp, S., Batres, M. (2018). Iniciativa con proyecto de decreto que reforma el artículo 2° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de personas, pueblos y comunidades afromexicanas.

[2] Encuesta Intercensal (2015). Disponible en línea: https://www.inegi.org.mx/programas/intercensal/2015/

[3]https://www.conapred.org.mx/userfiles/files/FichaTematicaAfrodescendientes%20(1).pdf


María Celeste Sánchez Sugía 

Licenciada en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México, se especializa en el área de neurociencias y actualmente es estudiante de doctorado en ciencias biomédicas en el Instituto de Fisiología Celular. Colabora con las asociaciones Pozo de Vida A. C. y Dreams en la prevención y detección de abuso sexual con niñas y niños en espera de deportación como parte del programa de detección de víctimas de trata. Se reconoce como afromexicana, y considera que es de vital importancia trabajar por una sociedad justa en la que todas las diferencias sean un puente para el enriquecimiento intercultural.

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